La provincia y la Fundación Furman renovaron convenio
La provincia y la Fundación Furman renovaron convenio Crédito: Prensa Gobernación
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Redacción El Santafesino
27/08/2013
Fundación Furman Iapip reintegración social

La provincia y la Fundación Furman renovaron convenio

El gobierno provincial y la Fundación Sara María Furman, de San Carlos de Bariloche, renovaron el convenio para sostener, por tres años más, el emprendimiento panaderil que la institución tiene en la ciudad de Santa Fe. En el marco de la firma del acuerdo, siete personas recibieron los certificados del primer curso de panificación desarrollado en las instalaciones ubicadas en la esquina de Vera y Lamadrid.

Los destinatarios del emprendimiento así como de la capacitación son personas privadas de la libertad, integrantes del programa “Juventudes Incluidas”, de la Secretaría de Seguridad Comunitaria (Ministerio de Seguridad), y jóvenes que están bajo la jurisdicción de la Dirección de Control Pospenitenciario (Ministerio de Justicia y Derechos Humanos).

“Ya han pasado muchos jóvenes por esta institución y para nosotros es muy importante porque nos permite recuperar, a partir del trabajo, a quiénes, en algún momento, erraron el camino pero que están dispuestos a reincorporarse a la sociedad”, señaló el gobernador Antonio Bonfatti al encabezar la firma del convenio en el salón Blanco de la Casa de Gobierno.

“Todos sabemos que vivimos tiempos violentos, de muchas dificultades, pero siempre hay que pensar en la igualdad de oportunidades y vaya si el trabajo es importante para igualar oportunidades, en este caso, para nuestros jóvenes. Por eso apostamos a este proyecto”, afirmó Bonfatti, al tiempo que mencionó la apertura de “La Sarita”, el salón de comercialización que desde enero vende al público de productos a bajo costo: “Tenemos que alcanzar la meta de los 500 kilos diarios de pan. Este es el objetivo, y que se sigan formando cada vez más jóvenes”.

En la oportunidad, lo acompañaron el presidente y vice de la fundación, Edgardo Véliz y Oscar Borrelli, respectivamente; y los ministros de Seguridad, Raúl Lamberto; de Desarrollo Social, Mónica Bifarello; y de Justicia y Derechos Humanos, Juan Lewis.

A través del acuerdo, la fundación y el Iapip (Instituto Autárquico Provincial de Industrias Penitenciarias), junto a la Secretaría de Seguridad Comunitaria, cogestionan el emprendimiento panaderil, el equipamiento y las instalaciones necesarias, a los fines del funcionamiento de un espacio de producción y capacitación en panadería.

Proyecto comunitario

Por su parte, Véliz puso de relieve “la meta del Instituto Autárquico Provincial de Industrias Penitenciarias de brindar a las personas la oportunidad de reinsertarse en la comunidad con un oficio tan antiguo y tan noble como el del maestro panadero”.

En ese marco, destacó la renovación de un convenio “para llevar adelante un proyecto con alto contenido comunitario: el pan solidario que aquí se produce es muy valorado por las familias carenciadas, como está demostrado con el local de ventas “La Sarita””.

Certificados

Al cabo de los discursos, las autoridades entregaron los certificados de finalización a siete personas que completaron el primer curso de panificación.

Esta capacitación está avalada por el Ministerio de Educación de la provincia, y las clases se dictaron entre agosto de 2012 y enero 2013 en las instalaciones de la panadería santafesina.

Además, en las instalaciones panaderiles ya se realizó el segundo curso de Manipulación Segura de los Alimentos dictado por la Agencia de Seguridad Alimentaria (Assal).

Finalmente, el gobernador se dirigió al final del salón Blanco donde, sobre una larga mesa, se expusieron los productos panaderiles hechos por los primeros egresados.

También estuvieron presentes el ministro de Gobierno y Reforma del Estado, Rubén Galassi; el secretario de Seguridad Comunitaria, Ángel Ruani; el secretario de Asuntos Penitenciarios, Pablo Cococcioni; el director del Instituto Autárquico de Industrias Penitenciarias (Iapip), Matías Fernández, y la directora provincial de Formación Profesional y Capacitación Laboral del Ministerio de Educación, Susana Bertone.

“Sara María Furman”

La panificadora solidaria “Sara María Furman” fue inaugurada en 1988 por la Fundación Sara María Furman, con el objetivo de elaborar 1.200 kilogramos de pan diarios destinados, sin costo alguno, a 1.200 familias carenciadas del barrio obrero Santa Rosa de Lima.

En 2000, la crisis económica en el país provocó el cierre de la panificadora que ya no pudo sostenerse. Tres años más tarde sus instalaciones y maquinarias sufrieron las consecuencias de la inundación ocurrida en los barrios del oeste santafesino.

El 15 de abril de 2009, gracias a un acuerdo entre el gobierno provincial y la Fundación Sara María Furman, la panificadora volvió a funcionar con tres grandes objetivos: producir pan para ser entregado a los sectores más necesitados; brindar la posibilidad de que un grupo de ciudadanos aprenda un oficio digno; y generar una herramienta para facilitar el proceso de inclusión y reintegración social.

Desde principios del 2012, junto con el Iapip, lleva adelante la gestión y administración del emprendimiento.

En enero de este año, con la apertura de “La Sarita”, el salón de comercialización, se inició la venta al público de productos a bajo costo. El producto central de “La Sarita” es el pan solidario que tiene un valor 50% más económico que el valor de mercado y adquirido por los vecinos de los barrios Santa Rosa de Lima, Roma y zonas aledañas, y por las personas poseedoras de la Tarjeta Única de Ciudadanía.

De esta manera, además de elaborar un producto que es valioso para los vecinos del barrio, se fortalece el vínculo de los jóvenes emprendedores con la comunidad.

La Fundación

Boris Furman nació en 1916 en Santa Fe, en el seno de un hogar atravesado por la pobreza. Para colaborar con su familia, empezó a trabajar a los catorce años como cadete en una sastrería. Al poco tiempo decidió irse a Buenos Aires, convencido de que allí encontraría mayores posibilidades de progreso profesional y económico. Con esfuerzo y dedicación, logró alquilar su primer local, para desarrollar sus conocimientos sobre sastrería.

En 1970 decidió instalarse en San Carlos de Bariloche, con el objetivo de emprender nuevas iniciativas, esta vez vinculadas con el turismo. En 1974 inauguró el Complejo Turístico Teleférico Cerro Otto, con su exclusiva confitería giratoria, y en 1980 creó la Fundación Sara María Furman, tal como se llamaban su madre y hermana.

Cuando el complejo turístico empezó a dar rédito económico, Boris Furman decidió donar las instalaciones a la Fundación Sara María Furman con la consigna de que las utilidades sean destinadas a dos entidades de bien público, una de Buenos Aires y otra de San Carlos de Bariloche.

Asimismo, para contribuir a amortiguar las consecuencias de la pobreza en su ciudad natal, creó en 1988 la Panificadora Solidaria “Sara María Furman” con un objetivo concreto: producir pan gratuito para las familias del barrio Santa Rosa de Lima.

Boris Furman falleció en 2007, a los 91 años, dejando un legado de gran compromiso social y fortaleciendo lazos de solidaridad con los sectores más vulnerables de la sociedad.

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