“Los argentinos tienden a permanecer en el extranjero”
"Los argentinos tienden a permanecer en el extranjero"
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Redacción El Santafesino
31/10/2007
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“Los argentinos tienden a permanecer en el extranjero”

En el marco del IV Seminario Internacional de Ciencia y Tecnología en América Latina, organizado por la Universidad Nacional del Litoral (UNL), se llevó a cabo el pasado 17 de octubre la disertación del profesor Lucas Luchilo “Emigración de personal calificado de América Latina y en la Argentina: historia y tendencias actuales”.

Luchilo comenzó su conferencia explicando el concepto de “brain drain” o “fuga de cerebros”. Este fenómeno tuvo una primera etapa a partir de la década del ’60, en la que se dieron principalmente procesos de migración de personal calificado de Europa hacia Estado Unidos. Años más tarde esta situación comenzó a cambiar, dando origen a la migración desde los países subdesarrollados a los del primer mundo.

El “brain drain” es un paradigma que tiene en cuenta dos aspectos: “La migración permanente de profesionales y la movilidad de estudiantes universitarios que suele desembocar en una migración permanente”, explicó Luchilo. Este segundo aspecto ha cobrado mayor relevancia en los últimos años: “Mientras que en 1980 había casi un millón de estudiantes universitarios en el extranjero, hoy esta cifra supera los dos millones”, aseguró el disertante.

Tres etapas en la fuga de cerebros

Luchilo hizo un recorrido por los diferentes períodos que atravesaron los procesos de migración de personal calificado. Luego de su etapa de despegue -en la década del ’60-, los ’70 constituyeron un nuevo escenario, sobre todo para Latinoamérica, debido a los regímenes militares. Si bien en estos años aumentó la migración en general y la de profesionales y científicos, Luchilo advirtió que “es muy difícil estimar la magnitud de la emigración calificada provocada por la represión política”.

A partir de fines de los ’90, junto al proceso de globalización, “se producen cambios en el orden de la migración calificada, aumentando la cantidad de migrantes profesionales a 20 millones”, sostuvo. Asimismo, tiene lugar “una diversificación de los tipos de movilidad, de los países de origen y de destino”, dando origen a la idea de “más gente de más países hacia más países”. En este sentido, Luchilo destacó “la importancia que adquirieron estos procesos para los países desarrollados, ya que éstos requieren de un flujo de personal calificado que no puede ser satisfecho de ningún modo por los profesionales nacionales”.

Visiones alternativas sobre la migración

“En los últimos 15 o 20 años se han producido nuevas maneras de hablar del fenómeno”, expresó el disertante al tiempo que profundizó diciendo que “ya no se habla de fuga de cerebros, sino de movilidad, circulación de cerebros, ganancia de cerebros o diáspora de personal calificado”.

“De acuerdo a una visión optimista sobre estos fenómenos, en el corto plazo pueden traer ganancias para los países de origen y de destino, ya que la migración genera remesas que benefician a los países de origen. Y, en el largo plazo, la movilidad de personal calificado puede contribuir a disminuir la brecha entre los países desarrollados y sub-desarrollados, ya que se pueden traspolar experiencias del primer mundo a otros países”, expresó Luchilo.

Sin embargo, es preciso un “enfoque más realista” para pensar estos fenómenos. “El reclutamiento de personal calificado sigue siendo una prioridad para los países desarrollados, con prescindencia de sus impactos para los países de origen. En el momento de tomar la decisión de adoptar una cierta política de atracción de personal calificado, los países desarrollados tienen en cuenta su propio interés”.

Por otra parte, el profesor aclaró que “la pérdida de personal calificado no es monopolio de los países en desarrollo. Buena parte de los países desarrollados tienen saldo negativo en personal calificado, pueden sufrir una pérdida significativa o piensan que lo que pierden no es compensado con lo que reciben, como es el caso de Canadá. Éste es un tema que concita preocupación tanto en los países sub-desarrollados como desarrollados”.

El caso de Argentina

Para el análisis de casos, Luchilo construyó dos indicadores: la pérdida y selectividad migratoria. Según el primero, que se obtiene al dividir la cantidad de migrantes calificados por la cantidad de graduados, “Argentina tiene una baja pérdida de migrantes calificados. Es decir, menos del 5% de los graduados residen en el exterior”, explicó.

Sin embargo, dentro de este pequeño porcentaje, Luchilo remarcó que “los argentinos tienen una alta propensión a permanecer en el exterior”. Según datos del 2001 -año crítico para la Argentina- el 57 por ciento de los doctorados en el extranjero decidió no regresar a su país de origen. Asimismo, el disertante destacó el aumento de los doctores latinoamericanos graduados en universidades de Estados Unidos y, sobre todo, España.

Finalmente, Luchilo expuso datos acerca de las remesas que implican para la Argentina la estadía de graduados en el exterior, llegando a sumar 780 millones de dólares en el año 2005.

Sobre Luchilo

Luchilo es profesor de Historia y se desempeña como investigador y responsable del Área de Educación Superior del Centro Redes (Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educación Superior), dependiente del CONICET.

Realiza docencia de grado y posgrado en las Universidades de Buenos Aires, General Sarmiento, Tecnológica Nacional y Belgrano. Actualmente, es coordinador académico del programa de posgrado de Gestión de la Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

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