Los microemprendimientos y un objetivo: la reactivación
Los microemprendimientos y un objetivo: la reactivación

Los microemprendimientos y un objetivo: la reactivación

Pocos han sido los sectores que quedaron exceptuados del contexto de crisis. La recesión, la devaluación de la moneda nacional, la disminución del poder adquisitivo y la depresión de los mercados locales y regionales asestaron un duro revés a las microeconomías. Sin embargo, hay un margen para las iniciativas productivas de pequeñas empresas que, a fuerza de trabajo colectivo y voluntad de progreso, dan respuesta a la coyuntura negativa.

San Cristóbal cuenta con varias fábricas y pequeñas industrias que atienden al mercado local y la zona de influencia. En el rubro metalúrgico (aberturas, tornerías, autopiezas, tinglados, torniquetes y cilindros para molinos, etc.), funcionan 10 fábricas; en el de construcción (ladrillerías, tubos, losetas, etc.) se registran siete; más de cinco son las industrias de la madera (aserraderos, carpinterías, elaboración de tranqueras y cargaderos, etc.); 10 micoemprendimientos relacionados con la producción hortícola, avícola, la apicultura y cunicultura, y suman 28 las fábricas del rubro comestibles y bebidas. Además, funcionan algunas fábricas de productos varios (alimentos balanceados, polietileno, muebles de cristal, prendas de vestir, acumuladores, escobas y trapos de piso, entre otras).

Experiencias positivas

“Comenzamos a trabajar hace siete años cuando notamos que en San Cristóbal hacía falta un emprendimiento innovador sobre agua potable. Fuimos juntando dinero y así, poco a poco, pudimos levantar nuestra fábrica con recursos propios”, comentó a El Cronista Regional Dante Martinuzzi, propietario de la fábrica de agua local “Marti”. “Tenemos tres empleados y hemos adquirido una unidad de transporte y reparto nueva. Trabajamos no solamente en el mercado local, sino que además estamos operando en otras localidades de la zona. Hacemos un tratamiento de ósmosis inversa que consiste en la disminución de los niveles de minerales, y así el agua que sale al mercado queda suavemente mineral”. En cuanto a las expectativas a futuro, Martinuzzi expresó con tono esperanzado: “La idea es seguir abriendo nuestra área de comercialización. La producción ha mejorado, pese a todas las pálidas por la crisis. Estamos entregando agua a 60 escuelas del departamento afectadas por las recientes inundaciones. La buena noticia es que estamos lanzando un nuevo producto, que es agua mineralizada y estará a la venta en menos de un mes. Esto marca la pauta de que seguimos trabajando pese a las adversidades”.

El propietario de una fábrica local de trapos de piso y rejillas nos comentó los detalles de su trabajo. “Además de vender en nuestra ciudad, recientemente hemos ampliado el mercado hacia la zona de San Guillermo, Villa Trinidad, Tacural, Ataliva y Humberto Primo. Tenemos dificultades con la máquina porque es vieja y, por ello, de producción limitada. Produce diez docenas de trapos de piso por 8 ó 10 horas de trabajos. A la máquina que la adquirimos hace un año y medio gracias a un crédito, y contamos además con un empleado que me ayuda en todas las labores. Nuestras expectativas se centran en poder aumentar la producción e incrementar las ventas en el corto o mediano plazo. La gente de aquí tiene que empezar a confiar en los productos locales”, señaló.

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