Los piquetes y la democracia
Corte de ruta en el ingreso al Mercado de Abasto en Santa Fe Crédito: El Cronista Regional

Los piquetes y la democracia

El gobierno saliente de la provincia de Santa Fe permaneció por un tiempo en otro planeta. Su máximo representante dijo en las últimas horas de su gobierno: “Hay gente que todavía está haciendo campaña proselitista”; “lo de las inundaciones yo lo definiría como un aluvión comparable con los de los ríos de montañas, fue algo realmente imprevisible”; “durante mi mandato se respetó a rajatabla la libertad de expresión, nunca un periodista recibió alguna llamada mía objetando alguna publicación”. Sobre las protestas y paros de las últimas semanas, agregó: “que circulen en medios de alcance nacional imágenes de productores tirando verdura en la Casa de Gobierno no refleja la realidad de la provincia”.

El ahora ex gobernador Reutemann habló como si en la provincia que gobernó -con alta legitimidad popular- no hubiera más del 20 por ciento de desocupación y más del 50 por ciento de pobreza; como si nada hubiera pasado el 19 y 20 de diciembre de 2001; como si las inundaciones no hubieran matado a 23 personas y desaparecido a otro tanto; como si la emergencia no hubiera provocado la pérdida de al menos 5.000 empleos; como si los medios periodísticos santafesinos trabajaran libres de presiones del poder; y como si la actividad hortícola en el cinturón verde santafesino no estaría atravesando uno de los peores momentos de su historia, entre otras realidades y percepciones.

¿Hortalizas en las veredas de la Casa Gris no es la realidad de la provincia? Es evidente que nadie medianamente racional puede sintetizar el cuadro de situación de la economía provincial sólo con esa imagen. Sin embargo, el sector que encabezó la protesta, tiene razones de peso para manifestar su bronca.

En al menos un lustro, el mercado hortícola en la zona sufrió una retracción de casi un 50 por ciento, con un valor de producción de 12 millones de pesos anuales, según datos de 2001, contra 23 millones del año 1997.

“Malditos” piqueteros

Durante todo el mes de noviembre, la ciudad de Santa Fe estuvo sitiada por piquetes. Personas afectadas por la inundación reclamaron mediante una metodología que es materia de debate público -no sólo en la provincia, sino en todo el país- y altera los ánimos de los ciudadanos en general. Además de los cortes de calles en accesos a la ciudad y barrios (protesta de inundados) y en avenidas céntricas (protesta de los empleados públicos), el caso de consecuencias más preocupantes tuvo lugar en el Mercado de Productores y Abastecedores de Frutas y Verduras de Santa Fe.

Sucesivos piquetes paralizaron la actividad de esa importante fuente laboral y núcleo de la producción frutihortícola santafesina, situación que derivó en la protesta de las autoridades del Mercado, puesteros y quinteros frente a Casa de Gobierno. “Hace veinte días, un cajón de tomates valía 35 pesos, hoy vale 7 u 8. El pequeño productor viene al Mercado y no puede dejar su mercadería, que además no se puede guardar. El 50 o 60 por ciento de los productores se funden” dijo a El Cronista Regional el presidente de la Sociedad de Quinteros, Guillermo Beckmann, graficando “parte” de la realidad provincial.

Los quinteros se quejaron de los piqueteros y los piqueteros se quejan de la exclusión. Bronca de los dos lados: los primeros porque su fuente laboral está en peligro. Los segundos, por el peligro de no existir como ciudadanos.

El representante de los quinteros advirtió que los compradores que llegan al Mercado, huyen hacia otras ciudades espantados por los piquetes. “Este problema hace que haya menos productores, menos producción, mayores precios tanto de los productos como de la producción en sí misma: los perjudicados son todos los ciudadanos santafesinos” se lamentó.

El presidente del Mercado, Miguel Andretta, explicó a El Cronista Regional que se trata de una situación “muy grave” porque de mantenerse en el tiempo conlleva a “una desaparición del Mercado. Ante la inseguridad, los compradores optarán por otros mercados, porque llegar al nuestro es una odisea”.

-¿El gobierno provincial y municipal no perciben la magnitud del problema?, preguntó este medio. “Estamos extrañados porque el 30 de junio el ministro de gobierno (Carlos Carranza) ordenó a la policía que los accesos al Mercado se mantengan libres, cosa que ocurrió hasta el viernes” (N. de R. se refiere al 21 de noviembre).

La protesta obligó al gobierno provincial a reforzar la seguridad en el acceso al Mercado, al quedar en evidencia su debilidad para contener la grave situación social.

Qué país queremos

Mantener la óptica del análisis y la opinión sobre el fenómeno piquetero en sí mismo todo el tiempo, puede conducir a perder de vista los derechos y deberes, y las responsabilidades oficiales en la compleja realidad santafesina.

“La sociedad argentina se muestra cada vez más alejada de las organizaciones piqueteras. Nueve de cada diez personas manifiestan un total desacuerdo con su metodología y una proporción similar sospecha que hay activismo político detrás de sus acciones” difundió La Nación (3-12-03) en base a una encuesta de opinión sobre la problemática piquetera realizada por la consultora OPSM, que dirige Enrique Zuleta Puceiro, sobre 1100 entrevistas domiciliarias efectuadas a habitantes de todo el país.

Sin embargo, cabe preguntarse hasta cuándo una buena parte de la sociedad argentina, la misma que se queja de los piqueteros, estará prácticamente dentro del mismo entorno social, sumergida en índices alarmantes que hablan de los 1400 niños que entran por día en nuestro país en la indigencia, de los 20.000.000 de pobres y 10.000.000 de indigentes que “molestan” con “gritos horribles de hambre y de necesidades básicas” (Página 12, 4-12-03).

Todos tenemos derecho a circular libremente. También todos tenemos derecho al alimento, la salud, el trabajo, la educación. Y el Estado la responsabilidad de garantizarlos con la Constitución Nacional en sus manos.

Una reflexión de la socióloga Maristella Svampa (Página 12, 2-12-03) puede ayudar a clarificar la trama del problema argentino. “Me parece inquietante la campaña que se ha montado desde varios medios y sectores políticos de derecha que intentan instalar la imagen de una democracia jaqueada por los piqueteros. Hay que dar vuelta el argumento: veinte años de democracia han dado cuenta de un despojo de derechos que la protesta piquetera vino a poner de manifiesto.(…) Es imposible integrar o contener a los piqueteros sin abandonar el modelo neoliberal”.

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