Los que no quieren inundarse más
Muchos de los hogares afectados por las inundaciones en la ciudad de Santa Fe y pertenecientes a los barrios más castigados por el fenómeno manifestaron su deseo de trasladar sus residencias.
Así lo revela el informe del Instituto Provincial de Estadísticas y Censos, elaborado después de relevar la zona damnificada.
El cuestionario, además de indagar sobre aspectos del grupo familiar, la vivienda y el nivel del agua, incluyó una pregunta para saber si las familias pretendían o no abandonar sus barrios.
Las respuestas más elocuentes surgieron en aquellos lugares en los que la catástrofe ejerció efectos arrasadores.
En Barrio Chalet, por ejemplo, 272 viviendas tuvieron más de tres metros de agua en su interior y 305 casas permanecieron “invadidas” por el Río Salado durante más de ocho días.
En este sector, la consulta sobre el deseo de “mudarse” se realizó en 312 hogares: el 46,8% contestó que querían irse.
En Barrio Santa Rosa de Lima, con más de tres metros de agua se contabilizaron 346 viviendas, y 335 estuvieron prácticamente inmersas durante más de 8 días -en muchos casos, más de 15-.
La pregunta sobre el posible traslado se realizó en 368 hogares de este populoso barrio, y el 45,6 por ciento respondió que sí.
En Barrio Centenario, donde el agua irrumpió como una ola en cuestión de minutos, 471 casas estuvieron sumergidas bajo tres metros de agua, mientras que 61 viviendas permanecieron inundadas más de ocho días.
En este caso, el 38 por ciento de los 709 hogares consultados respondieron que aspirarían a vivir en otro sitio de la ciudad. En el Noroeste, en tanto, la misma pregunta se formuló en 58 hogares y en 52 respondieron que querían irse.
De acuerdo a este relevamiento, casi 1300 viviendas de la ciudad tuvieron más de tres metros de agua, y casi 2500 permanecieron inmersas durante más de ocho días.
El IPEC incluyó en su relevamiento los diferentes tipos de viviendas afectadas: casas tipo “A” y “B”, ranchos, casillas, departamentos, piezas en inquilinato, en hoteles o pensiones, locales o habitación en construcción, o vivienda móvil. El informe final demostró que casi 23 mil viviendas en la ciudad sufrieron directamente los efectos del desborde del río Salado, y que esto afectó paralelamente a 23.900 hogares o familias.
La encuesta también confirmó que casi un tercio de la ciudad de Santa Fe padeció directamente los efectos de la inundación: 81.528 personas sobre un universo de más de 370 mil habitantes.
El censo, que contará ahora con una segunda etapa residual para “rastrillar” a fondo aquellos sitios no relevados, permitió probar que 4184 personas perdieron su trabajo por la catástrofe. Ninguna pregunta del cuestionario utilizado para la encuesta aludió a aspectos vinculados con las víctimas fatales, los muertos o la posible desaparición de familiares, amigos, vecinos o conocidos, como consecuencia directa o indirecta del fenómeno hídrico.