“Marcas en el cuerpo”: El arte como motor de la memoria
Fuente: Gobierno de la ciudad de Santa Fe

“Marcas en el cuerpo”: El arte como motor de la memoria

Organizada por el Gobierno de la Ciudad, la propuesta se enmarca en las actividades conmemorativas del décimo aniversario de la inundación.

“Marcas en el cuerpo: Obra reunida a 10 años de la inundación de 2003” quedó inaugurada en el Centro Experimental del Color (Estación Belgrano, Bulevar Gálvez 1150). El acto oficial fue encabezado por el intendente José Corral y contó con la presencia de los secretarios General del Gobierno de la Ciudad, Carlos Pereira; de Comunicación, Andrea Valsagna; de Cultura, Damián Rodríguez Kees; y de autoridades de organizaciones civiles y sociales, representantes de instituciones educativas, vecinos y artistas de la ciudad.

Se trata de una exposición colectiva que presenta obras de trece artistas santafesinos, muchos de los cuales vivieron y sintieron en su cuerpo la experiencia de ver como sus cosas y las de sus seres queridos eran arrasadas por el agua hace 10 años. De esta manera, la muestra se compone por óleos, acrílicos, grafitos, pasteles, fotografías y objetos realizados por Juan Arancio, José Cetour, Alicia Acosta, Luis Gervasoni, Eduardo Elgotas, Kazutaka Ishikawa, Nilda Marsilli, Abel Monasterolo, Andrés Paniagua, Carolina Porrero, María Teresa Serralunga, Ethel Silva y Juan Carlos Rodríguez F. Además, la exposición presenta un estandarte de la Comparsa “29 de Abril” del Barrio Barranquitas que reza, con vehemencia, “Nunca más”.

Memoria, presente y futuro

“Esta exposición se enmarca en una programación general que proponemos en conmemoración del décimo aniversario de aquel momento trágico que vivió Santa Fe”, indicó el intendente José Corral, para luego completar: “Es importante que nos demos espacios para la reflexión, para el diálogo, para ejercitar la memoria, para hacernos cargo del presente y, sobre todo, para trabajar juntos de cara al futuro y, así, para estar cada vez mejor preparados”.

En este sentido, el mandatario municipal remarcó que “la intención de este Gobierno es trabajar desde el lugar que le corresponde; bajo ningún punto de vista queremos ocupar el lugar de las víctimas o de las organizaciones civiles. Reivindicamos el papel que juegan en la sociedad y la labor que han desarrollado a lo largo de estos diez años. Nuestro compromiso es hacernos cargo del presente y proyectar el futuro. Lo que ha sucedido en La Plata y Buenos Aires, sumado a lo que vivimos en nuestra ciudad, da cuenta de que los desafíos que nos plantea la naturaleza son ineludibles. Esta vez, por todo lo que se ha hecho, estamos en condiciones de afirmar de que los santafesinos estamos mejor preparados para afrontar fenómenos naturales extraordinarios. No tenemos que lamentar tragedias ni daños irreparables y, a un día y medio de haber sucedido, la ciudad ha vuelto casi a la normalidad y las pocas familias que estaban evacuadas están volviendo a sus hogares. No podemos cantar victoria. Tenemos mucho que mejorar, que resolver, que hacer. No podemos permitir que una persona vuelva a sufrir”.

Finalmente, el Intendente remarcó que “los artistas tienen mucho para decirnos en torno a esta realidad. Desde la belleza, nos expresan sus miradas sensibles de lo que nos pasa como sociedad. Reflexionar desde esta perspectiva es una manera de prepararnos para que el futuro no nos encuentre improvisados y sin saber cómo reaccionar”.

Arte, catarsis, esperanza

María Teresa Serralunga, una de las artistas expositoras, al tomar la palabra compartió un texto que escribió especialmente para esta ocasión: “El agua suele reunir a la gente pescando en una orilla, debajo de un paraguas, jugando con un flota-flota. Aquella vez nos reunió, sorpresivamente, en un centro de evacuados, en la casa de un pariente o en el hogar de un amigo. Hoy nos vuelve a reunir en una muestra que recuerda aquel doloroso abril. El agua, que había sido lluvia de regadera, foso en un castillo de arena, nube con forma de dragón, aquella vez se volvió pesadilla, gritos en la noche y filo amenazante. Se quedó con nosotros transformando en islas las terrazas. De los días que siguieron, cada uno tendrá su recuerdo: las búsquedas y las pérdidas, las ollas humeantes, los montones de libros en las veredas, las viboritas en el lago, los negativos de fotos escurriéndose, el olor, el cajón del ropero, un llamado telefónico, perros solitarios, cansancios, la ropa tendida. En aquella ocasión, como en tantas otras, el arte fue una expresión de los dolores propios y de todos. Para muchos fue catarsis y salvación. Que sea hoy en esta nuestra memoria por los que sufrieron y por los que sufren. Para que los recuerdos no se disuelvan. Para que sepamos extender la mano desde la canoa y podamos encontrar caminos y remedios. Para continuar con el álbum de fotos y contemplar en la terraza la ropa tendida al sol”.

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