Más de 700 niños pasaron por la Carpa de Salud
Carpa de Salud Crédito: Gobierno de la Ciudad
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Redacción El Santafesino
13/08/2012
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Más de 700 niños pasaron por la Carpa de Salud

En el marco del ciclo Divertite en la Ciudad, que organizó el Gobierno de la Ciudad durante las vacaciones de invierno, la Secretaría de Salud instaló una carpa para la promoción de hábitos saludables en los más pequeños. En ese marco, se hicieron controles antropométricos a 713 nenas y nenas en los distintos espacios públicos donde se realizó la propuesta.

Las actividades trabajadas apuntaron principalmente a la educación en alimentación y hábitos de higiene saludables que cada niño debe conocer y poner en práctica. Pero como se sabe, cada niño es dependiente de su entorno, por lo que las charlas y los juegos tuvieron la finalidad de crear un ambiente participativo para toda la familia, donde el pequeño fue el actor principal.

De estas actividades participaron aproximadamente unos 900 niños en todos los lugares donde se llevó a cabo la propuesta Divertite en la Ciudad. De ese total, 713 chicos (408 mujeres y 305 varones) accedieron al control antropométrico, donde se pesó y midió a cada pequeño y se recabaron datos personales.

Lugares

El control antropométrico se realizó en los diferentes espacios donde se instaló la Carpa de Salud. La mayor cantidad de datos se obtuvo en el marco de la propuesta Domingos en Candioti, donde se midió y pesó al 23 % de los 713 chicos; un 18 % se hizo los controles en el Parque Garay; el 17 % participó de la actividad en el Polideportivo La Tablada; y otro 17 % fue en el Playón del barrio Las Flores. Además, un 8 % se hizo el control en el Predio Ferial Municipal, y el mismo porcentaje se controló en el Parque del Sur; y por último, un 6 % asistió al Centro de Deportes de la Costanera y el 3 % restante concurrió al Parque Federal.

De esos 713 niños y niñas, el 81.9 % presentó una relación peso-talla dentro de los parámetros esperables para su sexo y edad, mientras que un 17,7 % se encontraban con sobrepeso y tan sólo el 0.3% con un peso por debajo de lo esperable.

“Cabe aclarar que con aquellos niños en los que obtuvimos parámetros fuera del rango, se hizo especial hincapié con su familia en la consulta precoz a su pediatra de cabecera; y además, todos aceptaron conocer dicha condición previamente”, explicó Mónica Berno, directora del programa de Planificación y Gestión de la Secretaría de Salud del Municipio.

Mediante charlas interactivas y juegos para las distintas edades, se buscó reforzar los hábitos de alimentación saludables con fuerte hincapié en los alimentos nutritivos que deben ser de elección en los niños. Fue en ese marco que se realizaron las mediciones antropométricas (peso y talla) de los niños, a quienes se les entregó folletería con los resultados obtenidos.

También fue de importancia enseñar hábitos de higiene bucal, lavado de manos y el valor de una vacunación completa para un crecimiento sano y adecuado.

En cada exposición, la lactancia materna fue el tema de inicio, fortaleciendo su importancia como alimento esencial para un crecimiento y desarrollo adecuado como así también valorando la preponderancia que este acto conlleva, que es el vinculo madre-hijo, a veces invisible, pero fundamental para un desarrollo completo del niño.

Para finalizar, cada niño recibió una fruta, a modo de premio por su participación y con la finalidad también de incentivar hábitos saludables.

La mayoría de las academias de medicina califica como obeso al niño que tiene un peso corporal 20 % superior al que le corresponde por su edad. Los números obtenidos en Santa Fe no están lejos de lo que ocurre en todo el mundo: los últimos estudios indican que 20 de cada 100 niños (20 %), tanto de los países desarrollados como de los que están en vías de serlo, tienen sobrepeso u obesidad. Se trata de una cifra importante si se considera que las principales causas de muerte (enfermedades cardíacas, diabetes y distintos tipos de cáncer) están cercanamente relacionadas con esas condiciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) utiliza el Índice de Masa Corporal (IMC) para evaluar la proporción peso-estatura. Este índice se calcula dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de la talla en metros (kg/m2) y, entre otros aspectos, permite saber si un individuo está creciendo lo necesario y si su peso está cerca del promedio para quienes tienen su misma edad.

Consejos para los padres

Desde la Secretaría de Salud se remarcó que “los padres tienen una gran influencia en los hijos; son el pilar fundamental en el que se apoyan cuando tienen un problema. Por eso, toda la familia debe involucrarse en el tratamiento del pequeño siguiendo ciertas normas de conducta con el fin de que el niño supere la enfermedad de la mejor forma posible”.

El primer punto que se aconseja desde la secretaria de Salud del Gobierno de la Ciudad es reconocer el problema: muchos padres no ven los kilos de más de sus hijos como un verdadero trastorno, pero el primer paso para solucionar un problema es reconocerlo.

Otro consejo es buscar ayuda profesional: la mediación de los expertos es otro paso fundamental. Un especialista de la nutrición marcará las pautas a seguir para cambiar los hábitos alimenticios de una forma eficaz. Tampoco se debe descartar la ayuda de un psicólogo infantil, muchas veces necesaria.

Cambiar los hábitos es otro punto importante para dar un giro al estilo de vida que lleva el niño. Modificar la alimentación, fomentar la práctica de ejercicio, evitar el sedentarismo son conductas que deben incorporarse de forma natural a la vida del pequeño. Sin prohibiciones ni agobios, pues pueden surtir el efecto contrario al deseado.

Brindar apoyo emocional es una de las claves, pues ningún tratamiento funciona si el niño no se siente apoyado por sus padres. El cariño, el acompañamiento y la comprensión de los progenitores le darán la seguridad necesaria para afrontar el problema.

También se aconseja reforzar conductas positivas: un clima tenso podría causar mayor ansiedad en el niño provocando un efecto no deseado. El tratamiento será más efectivo si los padres se centran en lo positivo elogiando conductas saludables en lugar de recalcar las negativas.

Por último, se recomienda un ambiente familiar seguro: el estrés en el hogar predispone a los malos hábitos y a promover la obesidad infantil, por eso un ambiente familiar relajado en el que el niño se sienta seguro, querido y atendido le ayudará a recuperar la confianza en sí mismo.

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