«No vengo a crear el delasotismo a Santa Fe ni quiero interferir en el gobierno»
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«No vengo a crear el delasotismo a Santa Fe ni quiero interferir en el gobierno»

El mandatario santafesino recibió a su par cordobés, José Manuel de la Sota, quien llegó a la Casa Gris en compañía de dos colaboradores.

Ya en el despacho de Reutemann, ambos se saludaron de manera cordial y el anfitrión obsequió al visitante un libro sobre la historia y geografía de Santa Fe.

En declaraciones a la prensa, De la Sota intentó desestimar los motivos políticos de su paso exclusivo por la capital de la provincia.

«Cada vez que comienzo mi trabajo como candidato en una provincia, lo primero que hago es presentar mis saludos al Jefe de Estado. En este caso mucho más -siguió justificándose- porque Lole es uno de los mejores amigos que me ha dado la política. Hemos compartido durante mucho tiempo propuestas, ideas y trabajo. Así que he venido a saludarlo y a decirle que vine a tratar de ganarme la confianza de su gente».

El cordobés lanzó un mensaje tranquilizar al resto de la dirigencia justicialista santafesina: «Nunca van a escuchar en mí hablar mal de otro dirigente. Y yo no vengo a crear el delasotismo en Santa Fe. Vengo simplemente, a que las mujeres y los hombres de esta provincial me apoyen».

Aseguró que Reutemann no lo llamó, sino que de paso por Santa Fe, antes de llegar finalmente a Rosario, pasó a «darle un abrazo a Reutemann, para avisarle que recorreré cada una de las localidades de su provincia».

«No tengo por qué solicitarle el apoyo político a Reutemann -sostuvo más adelante-. Yo nunca le he pedido apoyo a nadie. El apoyo que a mí me importa es el que me pueda dar la gente. En este país, quien quiera ser Presidente debe demostrar que puede ganarse la confianza de los ciudadanos. De lo contrario, todos los payos no son suficientes».

Consultado sobre si le gustaría hacer campaña junto a Reutemann, recordó que ya lo hicieron «muchas veces, pero lo que yo no debo y nunca haría es interferir en el gobierno de Santa Fe, porque por más importante que sea la elección presidencial, los santafesinos merecen que la principal preocupación que tenga su gobierno no sea la de ver a qué candidato se apoya, sino la de resolver sus problemas».

De la Sota sostuvo que «deben separarse las cuestiones de gobierno de los vaivenes de las campañas electorales». «Hay que garantizar fundamentalmente la gobernabilidad. Por eso, la responsabilidad que tiene Reutemann con los santafesinos es gobernar».

El dirigente cordobés negó haberle solicitado a Reutemann como presidente del Congreso Nacional del Partido Justicialista, que convoque a dicho organismo partidario, y se mostró a favor de la realización de las internas abiertas.

«Si no hubiera una ley votada por todos los legisladores, que plantea la realización de internas abiertas y simultáneas, el tema sería partidario. Es decir, cada partido debería designar a su junta electoral, ver de qué manera llama a elecciones. Pero aquí hay una ley de la Nación que establece que todos tienen que votar, que todos tienen que votar; el partido prácticamente no tiene ninguna trascendencia, es la justicia electoral la que hace los padrones, la que controla los comicios». En tanto, prefirió «no opinar» sobre la posibilidad de que el gobierno convoque a los gobernadores justicialistas para cambiar las reglas de juego de las próximas elecciones.

Consultado sobre los resultados desfavorables de las encuestas, aclaró que está «acostumbrado a arrancar siempre de atrás en las elecciones. Tengo cien días por delante». De la Sota admitió que le preocupa, en cambio, «el desinterés y el desánimo que hay frente a la pelea de los políticos, y que los muchos medios de comunicación sólo pregunten por las miserabilidades de los dirigentes. Por todo eso yo trato de no meterme en esos temas y soy descortés cuando me preguntan al respecto. Pero creo que la gente está tan harta de estas peleas que tenemos que hablar de otra cosa».

Sobre sus propuestas, dijo que «en general, la mayoría de los políticos prometen y prometen, y cuando llegan al poder, hacen todo lo contrario.Yo tengo muchos errores como los tienen todos los que ejercen funciones. Pero creo que mi principal acierto es prometer sólo que puedo cumplir y cumplir con todo lo que prometo».

De la Sota reiteró que «se puede gobernar» sin el Fondo Monetario Internacional. «Hay que tratar de que el FMI recapacite, vea que es un organismo para ayudar a los países que son socios, y no para arruinarlos; y que se tenga en cuenta que, aunque el gobierno de Duhalde no les guste, aunque les parezca que los gobernantes que ha tenido la Argentina en los últimos años no han sido, a pesar de eso, tienen que entender que el problema no son los gobiernos, sino la gente que está muy mal. No es lógico que el FMI pretenda seguir cobrando fondos para un organismo internacional cuando la propia delegada del Banco Mundial que acaba de irse, dijo que la Argentina estaba tan mal y que las escuelas eran más comedores de chicos que lugares donde se impartía enseñanza».

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