Nuestra amiga la Naturaleza
Nuestra amiga la Naturaleza
Opinión
21/01/2004

Nuestra amiga la Naturaleza

Cualquiera de nosotros que, por casualidad se detenga a observar un bosque, muy probablemente concluya pensando que está en presencia de una gran cantidad de árboles, que indudablemente la madre naturaleza hizo que crecieran en cualquier parte. Pero cuan equivocados estamos, no podemos dejar de pensar que dentro de esa cantidad de árboles así diseminados se entremezclan aves, animales de muchas especies, yuyos, arbustos, insectos de toda índole; además que casi siempre existen lagunas, arroyos que cruzan el bosque y que dan vida a gran cantidad de peces que, por supuesto, son o nos sirven de alimento.

Todos sabemos que en este mundo materialista, los bosques se están muriendo por muchas y diferentes causas, incluyendo enfermedades, contaminaciones, incendios, etc. Pero la principal fuente de destrucción es la tala indiscriminada de los mismos, aún a sabiendas que si no son o no hacen sembradíos nuevos, esa plantación o ese bosque no se recuperará jamás, y la vida animal que en ellos existía deberá emigrar a otros lugares. Los árboles en los bosques naturales han estado creciendo por años, y son destruidos en unos pocos meses.

Si bien es cierto que la tala de árboles proporciona una enorme cantidad de mano de obra, tan necesitada en estos momentos no sólo en nuestro país sino en todo el mundo, es también cierto que las próximas generaciones no podrán contar con la depuración del aire que los árboles nos brindan. Debemos saber que la naturaleza y todo lo que la compone es imprescindible para un mejor vivir.

Sería estupendo que empecemos a pensar un poco más, que todo lo que la madre tierra nos brinda es, indudablemente, para que llevemos una vida mejor y la aceptemos como tal. Sería bueno que tratemos de vivir en un mundo donde se respete todo, empezando por los propios seres humanos, y hasta todo lo que la naturaleza ha hecho en beneficio de todos los que habitamos en esta tierra, agradezcamos con todo nuestro cariño lo que Dios ha hecho, hizo y hará en nuestro bien, sabedores que es completamente necesario para nuestra existencia y que no tengamos que aceptar aquellas palabras de un autor anónimo que dice una estupenda verdad: “Tarde o temprano, seguro que la naturaleza se vengará de todo lo que los hombres hagan en su contra”.

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