Padre Gabriel Carrón: aquel de la opción por los pobres y los presos
El mes donde las tardes se alargan. Donde los rayos de luz llegan más lejos en el ocaso. Aquel donde una figura pastoral se resignifica y se redimensiona. El 25 de octubre de cada año, se conmemora el fallecimiento del Padre Gabriel Carrón y los resplandores de su obra vuelven a iluminar a miles de fieles y seguidores de otros tiempos.
El padre Gabriel Christian Carrón nació en el pueblo suizo de Fully. Llegó a la República Argentina en 1972, movilizado no solamente para trabajar por los más pobres y ponerse al servicio de los presos, sino, además, por conocer la huella de sus pares valesanos en otros confines del mundo.
Se radicó primero en una parroquia del pueblo de Villa Elisa, en la provincia de Entre Ríos. En un país convulsionado por la dictadura militar, emigró a la vecina ciudad de Santa Fe, donde cultivó una relación muy cercana con Monseñor Vicente Zazpe.
Atendió en dos parroquias de barrios periféricos de la capital provincial de Santa Fe, donde se dedicó a la evangelización de los jóvenes. Más tarde, tomó contacto con un capellán de la cárcel de la ciudad de Coronda, distante a 45 kilómetros de Santa Fe.
Allí hizo un retiro espiritual con las personas privadas de la libertad. Mantuvo presencia durante tres días con 18 jóvenes presos. Ese fue el punto de partida para su trayectoria en la Pastoral Penitenciaria. A tal punto que recorrió más de 80 cárceles de la Argentina y organizó a partir de esa experiencia la Pastoral Carcelaria a nivel nacional.
Hizo escuela en la formación de grupos de jóvenes para realizar misiones en el interior del país. Y abrió la puerta a voluntarios provenientes de su tierra natal, muchos de los cuales permanecieron durante años en Argentina para acompañar su actividad pastoral. Esa práctica continúa hasta estos días y es un claro legado de Gabriel Carrón.
Esa tarea misionera tuvo su marco orgánico en la Fundación Casa San Dimas, creada en la ciudad de Santa Fe para ser el centro de referencia de jóvenes voluntarios de Suiza y de Argentina. Allí funciona también la Pastoral Carcelaria.
En 1985 inicia sus actividades apostólicas en San Jerónimo del Sauce, colaborando con el párroco de San Jerónimo Norte, ambas localidades del centro del departamento Las Colonias en la provincia de Santa Fe. Entre Primeras Comuniones y Misas de Navidad, entabló desde un comienzo una relación muy fraternal con este pueblo fundado con 100 familias aborígenes en 1825.
Hoy su imagen se acrecienta en cada una de las acciones que se promueven desde la Pastoral Carcelaria de Santa Fe, momento en el cual su espíritu queda impregnado en las nuevas generaciones que descubren su legado, a través del voluntariado, instancias de capacitación, convivencias, etc.
Así, entre gestos y palabras, desde la oración, se celebrará una misa en su memoria, este sábado 24 de octubre a las 19 horas en la Parroquia La Merced de la ciudad de Santa Fe. Tras este momento de gracia, seguramente, la plena vigencia de Gabriel se sentirá en la piel, tal como volvió a experimentarlo de nuevo semanas atrás el padre Bernardo Blanchoud, durante su estadía en Suiza.
En un diálogo con la Hermana Monique Ribeaud, rodeados de ese mítico Monasterio de Dominicas de Estavayer, cosechó este recuerdo. “Para Gabriel, la persona que tenía delante era única. Siempre ponía a la otra persona antes que él, de sus intereses”, reflexionó la religiosa, sin titubeos. “Era un hombre que vivía la pobreza”.