Precios que matan
Mientras la Organización Mundial de la Salud sostiene que con 380 productos farmacéuticos y veinte combinaciones podrían atenderse todas las patologías, en el país circulan más de ocho mil medicamentos.
La Ley de Genéricos llega a Santa Fe para intentar ordenar el espectro de estos productos, que han creado su propio mercado y se han convertido en un verdadero negocio con profundas pujas de intereses económicos.
La norma encuentra en sus antecedentes la ley provincial 10.496, aprobada en 1989. Allí se establecía la obligatoriedad para médicos y odontólogos de prescribir por genéricos y no por marca comercial.
La intención es evitar los excesivos costos que surgen de combinar maniobras comerciales de laboratorios y droguerías, con los intereses compartidos por esos mismos eslabones y los médicos.
La nueva normativa mantiene la obligación de que profesionales de la Medicina y odontólogos receten con genéricos. De lo contrario, serán sancionados con cargas que se determinarán en la reglamentación de la ley. El proyecto fue aprobado por la Cámara de Senadores.
Los elevadísimos costos de los remedios en la República Argentina quedan evidenciados con una simple comparación. El gobierno nacional invierte en el país 24 millones de pesos en materia sanitaria. El treinta por ciento de ese presupuesto se destina a la compra de medicamentos.
La situación difiere notablemente en otros lugares del mundo. En países europeos, por ejemplo, sólo se invierte en productos farmacéuticos el 10 por ciento del presupuesto en Salud. Y en Estados Unidos ese guarismo se reduce aún más y llega al ocho por ciento.
A esos datos se suman otros que terminan de confirmar la aberración encerrada en los costos de los medicamentos. Según reveló el senador radical Alberto Beccani, el 25 por ciento del precio de estos productos está destinado exclusivamente al marketing.
Las cifras comenzaron a tornarse más escandalosas con el advenimiento de la devaluación. La actual coyuntura económica y la inestabilidad monetaria han impacto fuertemente en este mercado, generando precios que llegaron a triplicar los que habitualmente se pagaban.
Desde el sector público comenzaron a buscarse entonces algunas alternativas. La legislatura se dedicó a actualizar y endurecer la legislación vigente; la provincia intenta potenciar la capacidad de su Laboratorio Productor de Fármacos, mientras aguarda la llegada de partidas prometidas por la Nación.