Prevén una elección lenta y un escrutinio complicado en Santa Fe
Binner, el candidato opositor en Santa Fe Crédito: Lequi

Prevén una elección lenta y un escrutinio complicado en Santa Fe

Ese día se renovarán diez bancas de diputados y tres de senadores en el Congreso de la Nación; además, la gobernación santafesina, la Legislatura completa (19 senadores y 50 diputados), las intendencias de 42 ciudades, las bancas de 164 concejales y las presidencias comunales de más de 300 distritos.

Se encuentran en condiciones de sufragar 2.234.151 electores en toda la provincia, que estarán distribuidos en 6.934 mesas. El padrón masculino está integrado por 1.080.715 electores (3.352 mesas) y el femenino por 1.153.436 mujeres (3.582 mesas). Los distritos más importantes por su densidad demográfica son el departamento Rosario, con 209.973 electores; y el departamento La Capital, con 264.436.

Las “virtudes” de la Ley de Lemas vigente en la provincia no sólo hicieron proliferar las candidaturas, sino que generarán complicaciones en el acto comicial y en el escrutinio.

Con más de 44 mil candidatos, el elector que el 7 de setiembre ingrese al cuarto oscuro se encontrará con 46 listas sábanas, de 66,5 centímetros de largo por 12 de alto. Cada boleta tendrá siete cuerpos, que corresponderán a cada categoría electoral renovable.

De acuerdo a simulacros realizados por personal de la Secretaría Electoral provincial, cada votante insumirá casi dos minutos promedio para elegir, encontrar y emitir el voto en la urna.

Sobre esta base y teniendo en cuenta que por cada mesa votan alrededor de 350 electores, se advirtió también que seguramente deberá extenderse el horario de votación hasta después de las 18.00, y en algunos casos, hasta por un par de horas más.

Con ello, se prevé que el cierre del conteo de votos de cada mesa se produzca cerca de las 22.00, y que recién en las primeras horas de la madrugada del 8 de setiembre, se procesen los primeros datos. Según estos mismos pronósticos y sobre todo para los cargos provinciales -más difíciles de determinar por la Ley de Lemas-, es probable que una tendencia sobre un 30 o 40 por ciento de los votos recién se dé a conocer alrededor de las 5 de la mañana.

Mientras tanto, los diferentes espectros políticos prosiguen con sus estrategias electorales.

El Justicialismo, que lleva a cinco candidatos para la gobernación, parece haber definido cierto plan. Al menos ahora, Jorge Obeid se exhibe como el hombre bendecido por el Presidente Néstor Kirchner; y Alberto Hammerly, por el gobernador Carlos Reutemann. Aunque parezca una confrontación, no es más que el reconocimiento explícito de que ninguno de los aspirantes alcanza por sí solo a conseguir los votos para que el PJ gane.

La campaña se mantiene a full. Reutemann sigue abarrotando la agenda de actos institucionales -con sesgo proselitista- a los que asiste con Hammerly, y Obeid busca visitas nacionales como la del Vice Presidente, Daniel Scioli, o la de la primera dama, Cristina de Kirchner.

En el otro frente, Hermes Binner enarbola la bandera del Lema Socialista y confía en los escasos puntos de ventaja que hasta ahora le dan las encuestas para conquistar la gobernación. Promete terminar con la Ley de Lemas, arremete con polémicas sobre el futuro del ex Banco de Santa Fe y la Empresa Provincial de la Energía, y hace esfuerzos para no pelearse con Elisa Carrió… Y cada vez que puede siembra la duda: hay que estar atentos y no distraerse para evitar cualquier intento de fraude. Días pasados, el secretario electoral Nacional, Alejandro Tulio, reveló en la ciudad de Santa Fe que ninguno de los vedores internacionales invitados por la provincia para el acto comicial respondió afirmativamente a la convocatoria. Los organismos ya tienen otra cita para el 7 de setiembre…

En este marco, curiosamente, el principal enfrentamiento de Binner no es con alguno de los hombres del PJ que también disputan la gobernación. La competencia está encarnada, en cambio, en el mismísimo Carlos Reutemann.

El gobernador eclipsó la atención: él y Binner protagonizan los retos y los desafíos.

La principal preocupación del primer mandatario y candidato a senador es que ni todos los candidatos juntos del lema PJ pueden presagiar una derrota segura de Hermes Binner.

El peronismo necesita 800 mil votos para poder retener el poder en la provincia y el escenario no es propicio. Hammerly, no remonta en las encuestas; Héctor Cavallero tiene una cosecha importante de votos en el sur pero no alcanza; y Obeid es conocido en toda la provincia por su anterior gestión, pero eso tampoco basta. Entonces, más que por el amor, todos se unen ante el espanto. El espanto de ser derrotados y de perder un bastión que ininterrumpidamente gobernó el PJ durante veinte años.

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