Primer ciclo virtual para pensar la vida urbana en tiempos de cuarentena
Joaquín Azcurrain fue uno de los expositores del primer ciclo virtual Crédito: Prensa Igualdad Santa Fe
Sociedad
Redacción El Santafesino
03/04/2020
Autocentrismo coronavirus políticas públicas urbanismo

Primer ciclo virtual para pensar la vida urbana en tiempos de cuarentena

Se generó un espacio de intercambio colectivo para pensar distintas cuestiones ligadas a la vida en las ciudades en tiempos de aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Desde Igualdad Santa Fe, Proyecto Ciclo Ciudad y Santa Fe a Pie se realizó el ciclo virtual “Yendo de la Cama al Living. De la vida urbana a la vida doméstica en tiempos de cuarentena”. Se trató de un encuentro virtual, realizado el pasado miércoles 1 de abril, en el que se generó un espacio de intercambio colectivo para pensar distintas cuestiones ligadas a la vida en las ciudades en tiempos de aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Las exposiciones estuvieron a cargo de Carolina Huffman (Urbanismo Vivo – Buenos Aires), Joaquín Azcurrain (Igualdad/Proyecto Ciclo Ciudad), Valeria Berros (UNL) y Yamila Riego (Santa Fe en Bici). Las temáticas abordadas giraron en torno a: el impacto de la pandemia en nuestra sociedad, la reconfiguración de las ciudades, los desafíos para pensar un urbanismo post-pandemia, y el avance de los nuevos paradigmas urbanos, entre otros.

En este sentido, Joaquin Azcurrain, uno de los organizadores de la Jornada, dijo “creíamos necesario generar una instancia de reflexión para poder complejizar este acontecimiento que es, quizá, el más importante de lo que va del siglo., tanto por sus implicancias políticas y económicas, como por las incógnitas que abre en torno a la vida en nuestras ciudades”.

Las exposiciones

Carolina Huffman reflexionó sobre el rol que se le asignan a los cuerpos en las distintas políticas públicas, y especialmente en las diseñadas para contener la pandemia. A partir de ello, abordó la cuestión de cómo el deber de actuar de cada cuerpo individual (guardándose en se casa para cuidarlo), lleva a extrañar la variedad de estímulos a los que son sometidos cotidianamente.

También habló de cómo estas nuevas disposiciones nos llevan a pensar una vida centrada en lo local, donde el caminar al negocio del barrio se vuelve una cuestión de salud pública y de apoyo al pequeño comerciante vecino.

Finalmente, llamó a tomar el “quedate en casa” como una forma de “conectar con la vida que queremos y que nos gusta”. Esta perspectiva es fundamental para pensar “cómo construir un nuevo paradigma” en el que primen más los deseos de goce que la necesidad desmedida de producción.

Joaquín Azcurrain inició su ponencia mencionando que las ciudades “fueron arrojadas a un experimento psicosocial” que abrió un debate en torno al coronavirus como un significante vacío que busca ser significado por diferentes narrativas en lucha.

Y aunque no sabemos cuál será el desenlace de la actual crisis, valorizó que la actual situación “nos hizo dar cuenta de que nos necesitamos entre todes”. En tal sentido, recordó que son los sectores vulnerados quienes “sufren mucho más dentro de sus casas que fuera de ella”, por lo que “la uniformidad de políticas públicas para enfrentar la crisis puede profundizar las desigualdades”.

“Cuando el coronavirus pase seguramente aparezcan nuevos principios fundantes de la ciudad”, concluyó, manifestando además la necesidad de que surja “una reconfiguración de las ciudades en el que se ponga en jaque el autocentrismo”.

Valeria Berros analizó el brote del coronavirus desde una perspectiva ecológica, valorizando las herramientas que pueden aportar las teorías ambientales para pensar una salida que sea amigable con el entorno.

“La pandemia puede servir para preguntarnos otra vez cómo problematizar la solidaridad no solamente entre los humanos, sino también más allá de la especie humana. Es una oportunidad para recuperar experiencias que intentan reconstruir esos lazos solidarios”, expresó.

Yamila Riego introdujo algunas claves para pensar las dicotomías de lo exterior y lo interior, y de lo público y lo privado, las cuales se profundizaron desde que el país quedó en cuarentena. ¿Qué es una ciudad sin sus espacios privados? ¿Qué pasa cuándo no hay personas que le dan vida? ¿De qué sirve una plaza sin personas? ¿Podemos pensar a la virtualidad como un espacio público? ¿Cuáles deberían ser sus restricciones?, son algunas de las cuestiones que introdujo al debate.

Además hizo una lectura de género de todas estas cuestiones, resaltando que el espacio doméstico no siempre es un lugar elegido o de disfrute, dado que históricamente las mujeres se vieron obligadas a recluirse en las cuestiones privadas.

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