Principios de la ley natural
Principios de la ley natural
Opinión
Desde España
04/10/2007
Aborto eutanasia Justicia ley natural libertad

Principios de la ley natural

Actualmente hay un debate en la sociedad sobre el bien y el mal, sobre la moral objetiva y la subjetiva, sobre la verdad y el relativismo. Este debate puede crear desorientación en las personas y especialmente en los jóvenes que, en este contexto, deben encontrar las opciones fundamentales para su vida.

Por eso es necesario reflexionar sobre la ley natural y redescubrir su verdad común a todos los hombres. Esta ley que está inscripta en el corazón del hombre tiene como principio básico el “hacer el bien y evitar el mal”. De él brotan los demás principios particulares que configuran los derechos y deberes de cada uno.

Uno de esos principios es el respeto a la “vida humana” desde el momento de la concepción y hasta la muerte natural. La vida no es propiedad del hombre ni del Estado, sino don gratuito de Dios.

Otro aspecto de la ley natural es el “deber de buscar la verdad”, que será el fundamento de la maduración de la persona. Ante la avalancha de información que nos llega de todos los medios (televisión, radio, prensa, internet) es difícil distinguir dónde está verdad y la manipulación ideológica.

Otra instancia fundamental es la “libertad”, que no es absoluta puesto que tiene los límites de la libertad de los demás.

También hay que mencionar la exigencia de la “justicia”, que se manifiesta en dar a cada uno lo suyo y la solidaridad con los más necesitados, que tienen la esperanza de ayuda por parte de quien ha tenido más suerte que ellos.

De estos principios se derivan normas inderogables que no dependen de la voluntad del legislador ni del Estado ya que son anteriores a cualquier ley humana. Sin embargo, algunos gobiernos legislan normas que, favoreciendo a intereses particulares, van en contra de los principios de la ley natural. Entre estas normas se cuentan el aborto, el divorcio, la eutanasia y asignatura laicista.

La ley natural es el baluarte válido contra la arbitrariedad del poder y la manipulación ideológica. El conocimiento de esta ley debería ser la preocupación principal de las autoridades políticas y educativas, con el fin de promover la maduración de la conciencia moral de los ciudadanos. Este es el auténtico progreso que hace que los demás progresos sean auténticos. La ley inscripta en nuestra naturaleza es la verdadera garantía ofrecida a cada uno para poder vivir libre y respetado en su dignidad.

Arturo Ramo García es Inspector de Educación.

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