¿Qué hacemos en Santa Fe por nuestra ciencia?
Arroyo Las Prusianas, Humboldt, Santa Fe Crédito: El Cronista Regional

¿Qué hacemos en Santa Fe por nuestra ciencia?

Una encuesta realizada por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y por la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT) en Argentina, Brasil, España y Uruguay indica que el 72% de los entrevistados entiende que el desarrollo de la ciencia y la tecnología es el principal motivo de mejora en la calidad de vida de la sociedad. Pero además, el proyecto “Indicadores Iberoamericano de percepción pública, cultura científica y participación ciudadana” concluye que el 94,5% de los encuestados remarca la importancia de participar en el desarrollo científico “pero, al mismo tiempo, esta opinión es asimétrica respecto al minoritario porcentaje (7,3% en promedio) de personas que manifiesta haber tenido experiencias de participación concretas”.

Los datos relevados muestran una realidad innegable: a los sucesivos intentos frustrados de la dirigencia política argentina por sentar las bases para un sistema científico y tecnológico serio, a la histórica “distancia” que separa a la sociedad de las entidades científicas -y que éstas intentan, pero siguen sin poder resolver-, se suma una evidente y preocupante apatía ciudadana por un tema que en los países centrales es de vital importancia y que en el nuestro, como menos, debería ser motivo de orgullo.

Los datos que no conocemos

A pesar de que casi todos los santafesinos lo desconozcan, la provincia de Santa Fe, pero especialmente la ciudad capital, se han convertido en un centro de referencia científico-tecnológica que excede ampliamente los fronteras de la Argentina. Diversos especialistas coinciden en que a partir de un trabajo coordinado y articulado entre la Universidad Nacional del Litoral y el Centro Regional de Investigación y Desarrollo (Ceride) se ha conseguido uno de los objetivos más deseados: ser la provincia en la que mayor cantidad de científicos registrados en el Conicet trabajan y la única en la que hay Unidades Ejecutoras (UE) (Centros, Institutos y Laboratorios en los que se realiza investigación científica) en todas las áreas disciplinares que la institución científica nacional registra.

Según un estudio de octubre del año pasado, la provincia de Santa Fe registra un total de 766 personas (becarios, doctorandos y personal administrativo) afectadas al desarrollo científico y tecnológico, cifra que sólo es superada por la provincia y por la ciudad de Buenos Aires (2702 y 1913 respectivamente). Por su parte, el estudio también indica que Santa Fe -también detrás de la provincia y la ciudad de Buenos Aires- es la única provincia del interior del país en la que hay UE en todas las áreas de la ciencia establecidas por el Conicet. Santa Fe cuenta con tres UE en Ciencias Agrarias, Ingeniería y Materiales; cuatro en Ciencias Biológicas y Salud; tres en Ciencias Exactas y Naturales; uno en Ciencias Sociales y Humanidades y dos Centros Regionales y/o Servicios.

Pero eso no es todo. Si analizamos el caso del departamento La Capital, vemos que tampoco es conocido que la ciudad es la segunda del país que mayor porcentaje de investigadores -registrados en el Conicet- por habitante tiene. Luego de Mendoza Capital (1,1832%), la ciudad se ubica en segundo lugar a nivel nacional con 0,5968%, mientras que Bahía Blanca (con 0,4819%) se encuentra en tercer lugar. Asimismo, los datos del CONICET revelan que la capital provincial ostenta el segundo mayor porcentaje -también después de Mendoza- en la relación investigador y becarios de investigación (ambos de jornada completa) por habitante.

La historia que parece no interesarnos

“Lejos de ser casual, la calidad científica de esta provincia -pero fundamentalmente en la ciudad de Santa Fe- es el resultado de una estrategia que se viene implementando desde hace tiempo”, comenzó explicando el director del CERIDE, Ing. Julio Luna. En tal sentido, el ex secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación agregó que “todo surge a partir de la vinculación de la UNL -a través de la Facultad de Ingeniería Química- y el Conicet -a través de sus centros regional y de sus institutos de doble dependencia”.

Por su parte, el decano de la Facultad de Ingeniería Química, Ing. Pedro Mancini, explicó que “en todas las facultades de la UNL, y desde sus inicios, la investigación científica y tecnológica ocupó un lugar de trascendencia y la Facultad de Ingeniería Química es uno de los ejemplos más claros en la búsqueda de la excelencia a través de una formación profesional que no dejara de lado la iniciativa y el interés por el desarrollo de la ciencia y la tecnología”.

Consultado sobre el tema, el rector de la UNL, Ing. Mario Barletta señaló que “durante muchos años la Universidad del Litoral desarrolló polos científicos en distintas áreas disciplinares en distintas ciudades de las provincias del Litoral argentino. En Santa Fe, particularmente, hubo un crecimiento muy importante de Bioquímica y la Ingeniería Química, entre otras. Pero además -agregó el rector-, se formó un grupo de docentes que, después de doctorarse en otras universidades nacionales o en centros de estudios extranjeros, volvió a Santa Fe, lo que permitió consolidar la docencia de grado y posgrado y el desarrollo científico de institutos como, por ejemplo, el INTEC”.

En tal sentido, el secretario de Ciencia y Técnica de la UNL, Ing. Julio Theiler recordó “el reciente lanzamiento del programa Radicación de Jóvenes Investigadores dependiente del Ministerio de Educación de la Nación, a partir del cual se beneficiará a 70 docentes de la UNL. De esta manera -agregó Theiler- profesores que se doctoraron dictarán clases e investigarán en Santa Fe con un salario acorde, y nuestras instituciones tendrán un arma estratégica para el desarrollo económico y social de la región”.

Fuente: Universidad Nacional del Litoral.

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