Reutemann perfila su estrategia electoral en un escenario complejo
Presentación de la fórmula Hammerly-Borgonovo Crédito: Prensa Gobernación

Reutemann perfila su estrategia electoral en un escenario complejo

La cancha que una vez embarró Carlos Reutemann cuando Néstor Kirchner era aún candidato a Presidente, hoy está de nuevo embarrada. Pero esta vez, los roles se invirtieron y quienes parecen complicar el terreno son los responsables del gobierno nacional. Aquella vez, durante la campaña, Kirchner había llegado a la ciudad de Santa Fe y no sólo debió toparse con la supuesta prescindencia de Reutemann, sino que debió lidiar, además, con la indiferencia de la mayoría de los dirigentes y con la descortesía del propio anfitrión que esa misma mañana decidió recibir en la Casa de Gobierno al inocuo Carlos Mussa.


Ahora las cosas son al revés. Reutemann ingresó en la cuenta regresiva de las elecciones provinciales del 7 de septiembre donde se jugará su suerte y la del peronismo, como fuerza hegemónica en el territorio. La imagen del mandatario santafesino está vapuleada por la inoperancia que demostró el Estado durante la catastrófica inundación. Él no puede ser reelecto -la Constitución no lo permite- y tampoco aparece en el horizonte ningún hombre fuerte que pueda asegurarle el triunfo al PJ. El escenario es complejo, porque -para colmo de males del PJ- en la línea de combate aparece el socialista Hermes Binner que confía en arrebatarle el poder al peronismo. La Nación contraatacó, entonces, “devolviendo” favores. Porque la incorporación del justicialista Miguel Ángel Paulón, ex ministro de Carlos Reutemann, a la fórmula de Binner, parece haber tenido cierto guiño desde la Presidencia. Si eso es así, la Nación le arrebató al PJ uno de sus potenciales candidatos, porque era probable que Paulón encabezara o integrara el binomio de algún sublema justicialista. Después fue el Dr. Horacio Rosatti. El destacado constitucionalista también estaba en el equipo de gobierno de Reutemann, y se llegó a decir que podía ser el “candidato consensuado” entre el gobernador y la Nación. Pero otra vez, el Presidente dio el primer paso y le ofreció a Rosatti sumarse a su gobierno. Rosatti aceptó y terminó asumiendo como Procurador General del Tesoro.


Reutemann quedó entonces acorralado, porque el que podía ser ungido tomó otro rumbo y porque Jorge Obeid, que generaría ciertas garantías de triunfo, no está dentro de los hombres que le causan simpatía. Por eso decidió lanzar formalmente a su ladero Alberto Hammerly. Para que no queden dudas de a quién responde la fórmula, el anuncio se hizo desde la propia Casa de Gobierno. Reutemann recibió y se fotografió allí con el actual presidente de la Cámara de Diputados que ahora aspira a sucederlo, y al rosarino Esteban Borgonovo, que será su compañero de fórmula. El anuncio sorprendió a propios y extraños porque Borgonovo se preparaba para ser candidato a intendente, y porque Marcelo Muniagurria se enteró apenas 24 horas antes del lanzamiento, cuando en la ciudad de San Cristóbal recibió un llamado que lo citaba para el día siguiente en la Casa Gris. Muniagurria es actualmente vicegobernador y peleará la intendencia de Rosario, alguna vez conocida como capital del peronismo pero a la que no pudo volver a conquistar desde hace 20 años.


La fórmula oficial genera, hasta ahora, más rencores que adeptos. Muchos senadores del justicialismo, el mismo día del anuncio oficial, se reunieron en Buenos Aires con el operador duhaldista, Juan Carlos Mazzón, para negociar una estrategia común y definir a qué candidato apoyan. En ese ámbito no son pocos los que presagian para Hammerly el mismo final que tuvo una frustrada fórmula impulsada por Reutemann en 1995. Allí, el gobernador había elegido al desconocido dirigente Rolando Echeverría, quien dos días más tarde debió declinar la candidatura por denuncias sobre créditos no pagos. Del mismo modo, muchos arriesgan que en poco tiempo se desempolvarán viejos expedientes que denuncian a Hammerly por supuestos manejos pocos claros durante su gestión como Director de Viviendas.


Mientras tanto, el esquema de ofertas para el 7 de septiembre se completa con la fórmula que encabeza Héctor Cavallero y secunda el Ing. Oscar Aloatti. Cavallero es el líder del Partido del Progreso Social, pero aliado histórico del peronismo.


En el arco opositor, Binner es quien despierta las mayores expectativas, sobre todo, si el socialismo logra sellar una alianza con la Unión Cívica Radical y algún sector del Partido Demócrata Progresista.


Ante el contexto adverso, el peronismo teje estrategias e intenta armarse. Meses atrás modificó la Ley de Lemas para restringir la posibilidad de que las alianzas puedan presentar más de un sublema. La modificación fue tildada de inconstitucional por la oposición, pero la Corte Suprema de la Nación convalidó la reforma.


Paralelamente, la Legislatura votó un proyecto que vuelve a instaurar la lista sábana en la provincia. La iniciativa permite que un candidato destacado, si está en primer lugar, traccione votos para quienes lo siguen en la nómina. La maniobra del peronismo es, precisamente, que Reutemann encabece esa lista como candidato a senador nacional y arrastre los votos que no logran conquistar por sus propias aptitudes las fórmulas que se presenten para la gobernación. Pero los riesgos son altos, y ni siquiera todo el aparato de gobierno de Carlos Reutemann puede asegurar que el peronismo siga reteniendo el poder en Santa Fe después del 7 de septiembre.

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