Saber alimentarse, he allí la cuestión
Saber alimentarse, he allí la cuestión
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Redacción El Santafesino
27/11/2007
Actividad Física colesterol hábitos alimentarios hipertensión

Saber alimentarse, he allí la cuestión

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en el momento de su creación, marcó un cambio importante en el concepto de salud. “La Salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no consiste solamente en la ausencia de enfermedades. La posesión del mejor estado de salud que se es capaz de conseguir constituye uno de los derechos fundamentales de todo ser humano, cualquiera que sea su raza, religión, ideología política y condición económico- social. La salud de todos los pueblos es una condición fundamental de la paz mundial y de la seguridad; dependen de la cooperación más estrecha posible entre los Estados y los individuos” (Carta Fundacional de la OMS, 1946).

Se llama alimentación al acto de proporcionar al cuerpo alimentos e ingerirlos. Es un proceso consciente y voluntario, y por lo tanto está en nuestras manos modificarlo. La calidad de la alimentación depende principalmente de factores económicos y culturales.

Se entiende por nutrición el conjunto de procesos fisiológicos por los cuales el organismo recibe, transforma y utiliza las sustancias químicas contenidas en los alimentos. Es un proceso involuntario e inconsciente que depende de procesos corporales como la digestión, la absorción y el transporte de los nutrientes de los alimentos hasta los tejidos.

El estado de salud de una persona depende de la calidad de la nutrición de las células que constituyen sus tejidos. Puesto que es bastante difícil actuar voluntariamente en los procesos de nutrición, si queremos mejorar nuestro estado nutricional sólo podemos hacerlo mejorando nuestros hábitos alimenticios.

Una buena alimentación se asocia con una estructura ósea bien desarrollada, un peso armónico de acuerdo con la estatura, una expresión alerta y despierta, pelo brillante, estabilidad emocional, buen apetito, hábitos de sueño saludables, resistencia a la fatiga, tránsito intestinal regular y buen humor. “Somos lo que comemos, y de lo que comemos hoy dependerá lo que seremos en el futuro”.

Comer constituye una de las actividades familiares y sociales más importantes. Al seleccionar los alimentos y planear nuestros comidas estamos influidos por la historia, la cultura y el medio ambiente, así como por nuestro paladar.

La comida resulta una fuente de gratificación y placer que, combinada con la buena nutrición, es un componente vital para la salud y la calidad de vida. Una alimentación saludable influye en el crecimiento, desarrollo y rendimiento escolar, y facilita el trabajo de los adultos muy activos. Pero, ¿qué significa comer sano?

Se trata de comer, en forma moderada, alimentos que proporcionen un equilibrio de nutrientes. Cada alimento posee uno o más de ellos, por lo tanto la variedad ayudará a obtener lo que el cuerpo necesita. Alimentarse saludablemente no es comer de todo en abundancia, ni hacer dietas, ni privarse de algunos alimentos. Es tratar de elegir alimentos de origen vegetal, como cereales, legumbres, hortalizas y frutas, lácteos preferentemente descremados y carnes magras, como también controlar el consumo de los alimentos que contienen muchas grasas, azúcar y sal.

Alimentación sana desde la edad temprana

Se sabe que durante la infancia se desarrollan los hábitos nutricionales y que el paladar infantil se resiste a aceptar nuevas comidas. El éxito en la difícil tarea de ampliar los gustos de los chicos en parte depende de la habilidad a la hora de presentar los alimentos. Aquí se exponen algunos trucos para lograr que nuestros niños extiendan el repertorio de sabores:

-En primer lugar, debe recordarse que los gustos del niño varían con el tiempo y que la actividad física tiene mucho que ver con la intensidad del apetito: cuando los chicos son más activos necesitan más calorías.

-Los chicos que deciden eliminar de su alimentación las verduras pueden sufrir enfermedades por carencia de nutrientes.

-Es importante variar las comidas, tratar de hacerlos atractivas, coloridas y “disfrazar” temporalmente los alimentos que el niño rechaza.

-Las frutas pueden sustituir por un tiempo las verduras ya que proveen las vitaminas y minerales que el niño necesita para crecer.

-Con las carnes rojas suele no haber problemas, ni rechazos. Deben elegirse carnes magras.

-Evite la piel del pollo o del pavo, ya que ésta contiene muchas grasas y hormonas.

-El pescado debe ser siempre bien fresco y tratar de introducirlo de a poco en forma de milanesa o a la plancha y, para que el sabor no sea tan fuerte. Hay que dejarlo macerar una hora con jugo de limón y sal.

-La leche es la principal fuente de nutrientes. En caso de rechazarse, recordemos que hay muchas alternativas dentro del grupo de los lácteos -quesos, yogurt, etc.- que la pueden remplazar. Además hay otros preparaciones como postres, licuados de frutas, helados, o salsas blancas que son menos resistidas por los chicos.

-La dieta completa de un niño debería incluir por lo menos tres porciones diarias del grupo de lácteos, una del grupo de carnes, tres del grupo de vegetales y frutas, dos del grupo de cereales y derivados, y cuatro del grupo de cuerpos grasos.

-Hay que tener mucho cuidado con la alimentación que tienen los chicos en los recreos y durante el fin de semana, donde adquieren grandes porciones de grasas difíciles de eliminar (papas fritas, cremas, hamburguesas, salchichas, galletitas).

Fuente: Programa de Alimentación Saludable – Gobierno de Santa Fe.

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