Santa Fe: capital nacional de la ciencia
Santa Fe: capital nacional de la ciencia

Santa Fe: capital nacional de la ciencia

Desde hace unos años, los santafesinos estamos acostumbrados a escuchar y leer tristes estadísticas que posicionan a nuestra ciudad entre una de las más golpeadas a nivel nacional por la crisis económica, la violencia, la desocupación y la pobreza. Pero al mismo tiempo, hay otros datos que por diversos motivos no son dados a conocer masivamente, y entre ellos existen estudios acerca de la calidad y la cantidad de investigadores y científicos con los que cuentan las universidades públicas (Nacional del Litoral y Tecnológica Nacional), el Centro Regional de Investigación y Desarrollo (CERIDE) y otros institutos de investigación radicados en nuestra ciudad.

Teniendo en cuenta un estudio realizado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el año 2001, el departamento La Capital en la provincia de Santa Fe es la segunda jurisdicción del país que mayor porcentaje de investigadores -registrados en esa institución científica- por habitante tiene. Luego de Mendoza Capital (1,1832%), nuestra ciudad se ubica en segundo lugar a nivel nacional con 0,5968%, mientras que Bahía Blanca (con 0,4819%) se encuentra en tercer lugar.

Asimismo, los datos del CONICET revelan que nuestra capital provincial registra el segundo mayor porcentaje -también después de Mendoza- en la relación investigador y becarios de investigación (ambos de jornada completa) por habitante. La información indica que, en nuestra ciudad, el 0,0097% por habitante es investigador o becario de investigación del CONICET con la mayor carga horaria posible (jornada completa) Sobre un total de 489.297 habitantes en el departamento La Capital, existen 292 investigadores y 172 becarios de investigación (ambos de jornada completa) de la máxima institución científica a nivel nacional. Estos datos son sólo superados por la capital mendocina que ostenta un 0,1183% obtenido en virtud de que registra 131 investigadores y 70 becarios de investigación sobre un total de 110.716 habitantes. En tercer lugar, y bastante más alejada, se encuentra la capital de la provincia de Córdoba que con 370 investigadores y 239 becarios de investigación del CONICET sobre un total de 1.282.569 habitantes, registra un porcentaje de 0,0288%.

Polo científico y tecnológico

Con motivo de la realización del XXIV Congreso Argentino de Química realizado en nuestra ciudad el año pasado, el Dr. Alberto Boveris -ex vicerrector de la Universidad de Buenos Aires y actual presidente de UBATEC, una unidad de vinculación tecnológica de la que participan la UBA, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Unión Industrial- señaló que “gracias a la UNL, a sus institutos de investigación, al importante nivel de transferencia de tecnología que se está realizando y la incubación de empresas en la ciudad, Santa Fe se ha convertido en el ‘Centro de la Producción Argentina 2002’, desplazando a los cordobeses y a los porteños, que lideraban el tema hace 5 y 10 años, respectivamente”.

Por su parte, en una entrevista realizada a fines del año pasado, el Dr. Sergio Idelsohn -investigador de primera categoría del CONICET, profesor titular exclusivo del INTEC que realiza su tarea docente en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la UNL, director del Centro Internacional de Métodos Computacionales en Ingeniería (CIMEC), y docente invitado de la Universidad Politécnica de Cataluña (España)- comentó que “en Santa Fe existe una gran concentración de doctores y en distintas disciplinas. Son especialistas de muy buen nivel y que han alcanzado un importante nivel de desarrollo en virtud de sus viajes al exterior y los doctorados y posdoctorados que hicieron. Es una característica particular de esta ciudad y que no se repite en muchos otros centros urbanos del mundo”.

“Además del aporte que realiza nuestra universidad y todos los institutos que dependen de ella, también son de suma importancia los recursos con los que cuenta la UTN y el Ceride, y la esperanza que se ha generado en torno a la puesta en funcionamiento del Parque Tecnológico Litoral Centro y el proceso de trabajo conjunto que este proyecto implica”, señaló el rector de la UNL, Ing. Mario Barletta.

Las afirmaciones de los especialistas, además de los indicadores numéricos, no hacen más que confirmar las capacidades instaladas y la calidad de los recursos humanos con los que cuenta nuestra ciudad y el gran desarrollo científico y tecnológico local. Además de los especialistas de ambas universidades que investigan en el ámbito del CONICET, tanto la UNL como la UTN cuentan con un importante número de prestigiosos científicos.

Capacidades instaladas

Las luchas en defensa del sistema científico nacional y de las universidades públicas tiene una riquísima historia en nuestro país. Nuestra ciudad ha sido escenario de innumerables manifestaciones de la tradición reformista que han hecho de la UNL un símbolo de prestigio científico, académico y cultural.

Por su parte, y además de la calidad académica, el reconocimiento de sus investigadores, el nivel profesional de sus egresados, la democratización de la educación que permiten y el gran desarrollo científico alcanzado tanto por la UNL como por la regional Santa Fe de la UTN, podría contribuir enormemente a la búsqueda de soluciones para los diversos problemas sociales que aquejan a nuestra sociedad. Sin embargo, a pesar de sus capacidades instaladas no son convenientemente aprovechadas. La crisis del transporte en nuestra ciudad y el avance del río Paraná sobre la ruta N° 168 son dos claros ejemplos de cómo no se han tenido en cuenta los desarrollos logrados por especialistas de la UTN en el primer caso, y de la UNL en el segundo.

La necesaria voluntad política

No hace muchos años, Corea sufrió una crisis económica tan catastrófica como la que atraviesa actualmente nuestro país. Y fue en ese momento en el que su clase política visualizó claramente una de las salidas posibles: apostó al desarrollo científico y tecnológico duplicando el presupuesto destinado a las universidades e institutos de investigación estatales. El caso coreano no fue el primero. De hecho, Alemania -totalmente destrozada después de la Segunda Guerra Mundial- y Finlandia -quebrada económicamente a partir de la caída del Muro de Berlín-, por citar sólo dos ejemplos, realizaron procesos similares. Hoy, los resultados están a la vista.

La apuesta educativa y científica realizada por las principales potencias mundiales, y los resultados obtenidos en virtud de sus programas políticos, muestran claramente uno de los caminos posibles a seguir. Lo único que falta -y que no parezca poco- es que nuestros dirigentes políticos tomen las decisiones adecuadas y entiendan que sin ciencia ni educación, no hay Argentina posible.

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