Se duplicó la deserción escolar en la provincia de Santa Fe
El gobernador Reutemann inaugurando ciclo lectivo Crédito: Prensa Gobierno de Santa Fe

Se duplicó la deserción escolar en la provincia de Santa Fe

Aulas adentro, niños contenidos y formados, orientados… y alimentados. Pero una vez expulsados, nada de eso. Fuera del sistema, limosnas, probablemente esquinas con semáforos, y con certeza, analfabetos funcionales.

En la provincia de Santa Fe, casi cuatro chicos de cada diez no terminan la educación básica. El nivel de deserción escolar aumentó vertiginosamente en los últimos años.

También crecieron los índices de repitencia, pero lo más alarmante es el abandono, que llega a ser casi el doble del registrado en los últimos años de la década del noventa.

Según datos oficiales, el desgramiento provincial -incluye abandono, repitencia y traslado a otras escuelas o provincias- en la cohorte 1987-1993 durante los siete años de la escuela primaria era del 28 por ciento. Es decir, que de 71.269 alumnos que comenzaban primer grado, 19.784 no terminaban séptimo. Los indicadores más altos aparecían en los departamentos del norte: 53% en Vera, 53% en 9 de Julio, 42 en General Obligado y 45 en San Javier. La Capital tenía entonces 26%, Las Colonias, 19% y San Cristóbal 33%.

El desgranamiento disminuyó, en cambio, en la cohorte 1992-1998. El índice se redujo aquí prácticamente en diez puntos y llegó al 17 por ciento. Así, de 66.363 alumnos que comenzaron primer año, abandonaron antes de séptimo 11.504. Los mayores niveles volvieron a aparecer en el norte (Vera y 9 de Julio, 38%, General Obligado, 33% y San Javier, 31%) mientras que en La Capital cayó al 13%, en Las Colonias a sólo 3% y en San Cristóbal al 20%.

Pero los últimos años quebraron aquella tendencia positiva y el abandono volvió a dispararse. El actual ministro de Educación, Daniel Germano, reveló a esta cronista que de acuerdo a los datos procesados recientemente, el abandono, durante los nueve años de la Educación General Básica, trepa en la provincia “al 35-38%”.

“Esto es alto, pero también lo sería un 10% porque detrás de los números hay analfabetos. Esa es la historia”, se sinceró Germano.

La cifra de por sí abrumadora aterra si se la traslada a las zonas más vulnerables del norte provincial. Los guarismos no han sido difundidos aún por el Ministerio, pero fuentes gremiales del sector docente no vacilaron en arriesgar que en los departamentos más afectados, el abandono podría superar el 60 y llegar hasta el 70%.

En busca de las causas

“La expulsión de los niños pobres del sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserción escolar”, dice Eduardo Galeano en su libro “Patas Arriba. La escuela del mundo al revés”. Así explica qué términos se emplean para no hablar de cosas “que no quedan bien ante la opinión pública”.

Mucho de esa definición es recogido por las autoridades del área para intentar justificar el drama. “Estamos en valores que tienen que ver con el país, con Latinoamérica, aunque no compro del todo ese discurso”, dijo Daniel Germano.

“Es un problema educativo, pero más allá de eso, es un problema socioeconómico. En eso coincido plenamente”, dijo por su parte la ex ministra de Educación, María Rosa Stanoevich.

“Factores extraescolares como la crisis social, económica y familiar tienen que ver con el agravamiento del problema”, opinó Carlos Cantero, ex subsecretario de Educación de la provincia.

Sin embargo, fue este mismo ex funcionario quien advirtió que los motivos deben buscarse, además, en cuestiones “intraescolares”.

“La crisis no es todo. El origen hay que rastrearlo en dos sentidos. El tema pasa también por poner énfasis en la cuestión pedagógica”.

A su criterio, es esencial hacer hincapié en la gestión de los equipos directivos de cada escuela y en respaldar la supervisión.

Esto coincide en parte con el diagnóstico del actual ministro. Porque cuando Germano habló de “no comprar ese discurso” apuntaba también a aquellas escuelas que “tienen problemas económicos y de igual modo ofrecen buen nivel educativo”.

Por eso lanzó hace pocas semanas un Programa Focalizado de Mejoramiento Pedagógico, que se instrumentará sobre más de 130 escuelas de toda la provincia. Apuntan con esto a reducir los elevados porcentajes de repitencia, paso previo a la deserción. El plan consiste, justamente, en darle relevancia a los supervisores porque “si eso falla -dijo Germano-, no hay ley que dé resultados”.

“En la República Argentina, 3,7 chicos de cada diez no terminan la escuela primaria. Pero en la provincia de Santa Fe yo no me lo perdono y no voy a bajar los brazos en este sentido”, aseveró.

En síntesis, la crisis económica, que no puede ser soslayada, debe ser contrarrestada con improntas pedagógicas. Es válida la iniciativa de Germano, pero se aplicará sólo durante los últimos 9 meses de la gestión que paradójicamente vio duplicar el nivel de deserción. Y si en cuestiones de pedagogía no se reaccionó antes, los responsables de las decisiones en el gobierno provincial tendrán que detenerse a analizar si en algo influyó que durante los últimos años, el Ministerio de Educación estuviera conducido por un ingeniero Civil, un Bioquímico, y finalmente, un Contador.

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