Simplemente ferrocarriles
Simplemente ferrocarriles
Opinión
21/01/2004
ferrocarriles

Simplemente ferrocarriles

Motivada por un reportaje publicado en el número anterior de El Cronista Regional, decidí escribir el siguiente artículo. Existe es la ciudad de Santa Fe un edificio que data del siglo XIX. Está ubicado frente a la plaza España -lado este-. Cuantas veces pasamos por sus veredas, siempre apurados, pero nunca pensamos cuánta historia encierran esas antiguas paredes, que escucharon proyectos, decisiones, que trajeron progreso a la provincia y a la nación. Me estoy refiriendo a la administración del Ferrocarril Francés (calle San Luis, entre Hipólito Yrigoyen y Crespo). Ante este edificio – para mi, un monumento- me inclino emocionada, porque soy una mínima molécula que dejó el accionar de esta empresa (mi padre, mi esposo, mi bisabuelo y otros parientes fueron ferroviarios).

Cambistas, auxiliares, jefes de estación, guardas, maquinistas, telegrafistas, obreros de los talleres, de las cuadrillas, etc., todos oficios hoy caducos en la provincia y gran parte del país, pasaron por las oficinas que allí funcionaban por quehaceres inherentes a su trabajo. Hasta yo fui, de la mano de mi padre.

Volviendo al edificio que me ocupa sabemos, de acuerdo al artículo comentado en vuestro número anterior y de acuerdo a lo expresado por el Sr. Andrés Andreis, que fue diseñado por el ingeniero escocés Washington Hiume y construido en 1885, y comprobamos viéndolo actualmente que sus paredes permanecen incólumes, a pesar del largo tiempo transcurrido, y pienso que su mantenimiento no ocasionaría demasiados gastos.

Allí se planificaban las diversas trazas ferroviarias desde Santa fe, hacia los cuatro puntos cardinales. Al norte nos comunicábamos con el Chaco, al noroeste con San Javier y hasta con el primitivo puerto de Colastiné (aún quedan los restos del puente sobre la laguna Setúbal, lo que se puede apreciar sobre la ruta que va a Paraná), al sur llegaba hasta Rosario, al oeste hasta Córdoba, pasando por San Francisco y Villa María, entre otros destinos.

Nuestro país tenía 46.000 kilómetros de vías (también de acuerdo a lo referido en el mencionado reportaje), comunicando pueblos, ciudades, provincias, surcando campos, montes, atravesando ríos, arroyos, cañadas (me impresionó la Cañada Ombú), llevando progreso y mejorando culturas.

Yo, una modesta docente jubilada que vive actualmente la debacle de los ferrocarriles, propongo que este edificio sea declarado “PATRIMONIO DE LA PROVINCIA”. Su pertenencia no me interesa, pero si que se destaque su fundamental importancia, que irradió progreso a toda la provincia.

Reitero. Que haya una gran placa ubicada donde se estime conveniente, que destaque tanta historia. Mientras pedimos a Dios -no se si será una utopía- que regrese el ferrocarril, para el beneficio de Santa fe, la región y el país. Entonces habrá más trabajo, menos piqueteros y planes trabajar, etc. Dios nos escuche, creo que ÉL solamente puede iluminar a nuestros dirigentes para solucionar esta situación.

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