Tasa de Interés, Dólar, Inversión y Capital Especulativo
Lo que ocurrió durante los últimos dos años en la economía, y en la sociedad, argentina nos ha dejado a todos con una gran incertidumbre, pero con la certeza de que tendremos que salir a producir si queremos generar la riqueza necesaria para paliar la pobreza y el desempleo.
Dólar controlado, ¿cómo?
El precio del dólar es un dato importante para los argentinos, pero específicamente para el productor tiene dos implicancias fundamentales: por un lado le marca cuánto le va a costar reponer alguna mercadería importada o adquirir una maquinaria para su actividad; y por otro lado le indica qué tan competitivo es para salir con su producto al mercado externo.
Que se haya logrado bajar el valor desde casi los $4 por cada dólar a menos de tres pesos es, en forma directa, una consecuencia de la oferta y demanda del billete verde, y aquí no tiene que ver con la debilidad que está mostrando el dólar frente al euro, lo que implica una baja demanda, más bien se explica por una sobre oferta de la divisa.
Oferta 1: en Argentina no se están pagando intereses por la deuda externa del sector público, y está vedada la transferencia de divisa al extranjero a los agentes privados de la economía; existe mucha oferta por el lado de que no se paga lo que se debe.
Oferta 2: superávit en la balanza comercial, consecuencia lógica de una moneda devaluada.
Oferta 3: ingreso de capitales golondrina…
¿Qué son los capitales golondrina?
Virtud a la libre circulación de capitales a nivel mundial, de la globalización y de los sistemas de información, quien cuenta con dinero ocioso y desea invertirlo especulativamente lo hace en el lugar del mundo que mejor le paga. El precio del dinero es el interés, entonces, con una tasa de interés muy elevada el sistema financiero “tienta” a los inversores en momentos en que la liquidez le es necesaria, por ejemplo como lo era en nuestro país cuando el dólar subía sin control y cuando la gente quería sacar sus ahorros del sistema por la falta de confianza.
Corralito mediante, la herramienta entonces fue la tasa de interés, esto atrajo gran cantidad de capitales que permitieron rescatar a muchos bancos (¿no iba a quebrar el sistema bancario argentino?). Entonces el Estado, que otorgó mucho dinero al sistema para evitar las corridas bancarias y la caída del sistema financiero, regulando las tasas de interés se hizo de las divisas necesarias para estabilizar el valor del dólar.
¿Qué ocurre si baja la tasa de interés? El capital “emigra” hacia tierras que den más valor al dinero, dejando al sistema endeudado y sin fondos. Hoy, tanto Argentina como su vecino y principal socio comercial Brasil, están llenos de estos capitales golondrina, que les permite mantener y aún bajar el precio del dólar… pero las tasas de interés están por las nubes.
No todo es tener el dólar controlado
Por supuesto que una economía no va a funcionar simplemente por mantener estable el valor del dólar, los argentinos ya lo sabemos. Es conveniente mantenerlo estable para generar escenarios predecibles a los productores, para que junto con otros factores puedan planear dentro de escenarios favorables.
Hay que tener en cuenta que nos van a exigir que paguemos lo que debemos, con lo cual se restringirá un poco esa gran oferta de dólares en el mercado. Aquí es muy importante lo que se negocie por parte del nuevo Gobierno respecto de los vencimientos de este fin de año, pues entre setiembre y diciembre se juntan muchos vencimientos que fueron postergados hasta tanto se disipe un poco el escenario de crisis. Hoy Kirchner y Lavagna están muy preocupados por renegociar estos vencimientos tanto en lo que refiere a plazos como a posibles condonaciones de intereses.
Otro punto importante es la balanza comercial, no tiene la magnitud de la deuda pero su superávit trae algo de divisas. Con el dólar bajando se tiende a estabilizar su saldo, y si se comienza a recomponer el poder adquisitivo de la gente (que debería ser un objetivo primordial) puede ocurrir que con el tiempo vuelvan de a poco las importaciones. En mi opinión no sería malo bajar el superávit (o aún pasar a déficit) comercial si es por compra de maquinaria para emprendimientos productivos, pero tiene que ir acompañado, ahora sí, de una firme política de contención del dólar, pues no podemos invertir y luego perder la posibilidad de poner en funcionamiento el aparato productivo.
Con todo este escenario, más nos vale entonces mantener cautivos los capitales especulativos que nos permitirían satisfacer la demanda de divisas para estabilizar la economía, ¿es así?…
La inversión es inversamente proporcional a la tasa de Interés.
¡Qué dilema se genera entonces!
Porque si debemos pagar la deuda, para mantener el dólar estable vamos a necesitar ingreso de capitales, pero para ello es necesaria una alta tasa de interés, perjudicial para la inversión productiva.
Lula intervino en el mercado financiero brasilero, subiendo la tasa de interés, con la intención de evitar la huída de capitales y fue duramente criticado. Es que es necesario el crédito para poder producir, para poner en marcha la industria, para crecer.
En nuestro país han descendido un poco las tasas, y el ministro Lavagna habla de regular el sistema financiero, gravando la entrada y salida de capitales de corto plazo, esto es una buena alternativa, pero ante una caída abrupta de las tasas, aún una regulación en ese sentido no podría evitar una salida de capitales que desestabilizaría el escenario.
El inversor debe seguir muy de cerca al Gobierno en cuanto a negociación de deuda externa y regulación del mercado financiero. Juntamente con las tasas de interés del mercado son las señales para el mercado productivo, las claves para tomar las decisiones acertadas.