Técnicas nucleares permiten detectarla
Técnicas nucleares permiten detectarla

Técnicas nucleares permiten detectarla

Entre los métodos de uso actualmente, considerados no invasivos para detectar la presencia de Helicobacter pilory, se encuentran la serología y el test de la respiración (urea breath test, UBT). El UBT, llamado también “prueba del aliento” utiliza urea marcada con Carbono 13, un isótopo estable, o con Carbono 14, un isótopo radiactivo.

“La prueba, desarrollada por los autores Graham y Klein en 1987 documenta la presencia de la infección momentánea y tiene una respuesta rápida a los efectos de tratamiento y a las reinfecciones que suelen producirse. La bacteria Hp produce ureasa, una enzima ausente en el aparato digestivo alto. Por ello, al suministrar urea marcada a un paciente y medir la excreción del isótopo por el aire expirado, 30 minutos después de su ingestión, puede diagnosticarse la infección por esta bacteria”, explica el experto internacional Manuel Hernández Triana, en un artículo de revisión publicado en la Revista Cubana de Alimentación y Nutrición.

Contribuciones de la Facultad de Farmacia y Bioquímica

En 1997, investigadores del Laboratorio de Radioisótopos de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires propusieron una modificación a este método, al combinarlo con la administración conjunta con un coloide que no se absorbe en el aparto digestivo. Este coloide permite visualizar la solución de urea dentro del aparto digestivo mediante la utilización de una cámara gamma. “Esta combinación de la prueba del aliento con urea marcada con Carbono 14, y la visualización del desplazamiento intragástrico de la solución de Urea-C permitió elevar la sensibilidad del método al 98% y la especificidad al 96%”, resalta Hernández Triana en el mismo artículo.

En 1996, un equipo latinoamericano de grupos e institutos de investigación había realizado un análisis de las prioridades en materia sanitaria para la región y determinó que las infecciones causadas por la bacteria Helicobacter pylori constituyen un flagelo de consideración para la salud poblacional, y que consecuentemente debía ser atendido con urgencia. Por tal razón propuso la creación de un laboratorio de alta complejidad destinado al diagnóstico de esta patología y acordó instalarlo en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.

La Facultad de Farmacia y Bioquímica creó un laboratorio de alta complejidad, el Laboratorio de Isótopos Estables aplicados a Biología y Medicina, implementado mediante un proyecto del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), entidad que promueve y sustenta la aplicación de técnicas nucleares para usos pacíficos, especialmente en la búsqueda de soluciones para problemas sanitarios de alta incidencia en los países en vías de desarrollo.

Tanto la donación del equipamiento de base, un espectrómetro de masa de alta resolución, como los insumos para su operación y los recursos para el funcionamiento del laboratorio se enmarcan en un Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y la Tecnología Nucleares en América Latina (ARCAL).

“El equipamiento del Laboratorio de Isótopos Estables opera con isótopos estables. Los pacientes deben exhalar en un tubo de vidrio, antes de consumir una sustancia que contiene isótopos estables, normalmente Carbono13. Luego de beber la sustancia deben volver a exhalar en otro tubo. Posteriormente, las muestras pasan por un cromatógrafo que separa los gases para el análisis, y finalmente, por un espectrómetro de masas, que tiene un nivel tan alto de sensibilidad que permite determinar la diferencia de un neutrón en el núcleo de un átomo y hace posible distinguir diferentes isótopos de un mismo elemento, por ejemplo Carbono 12 de Carbono 13”, señala el doctor José Boccio, director del Laboratorio y también experto internacional de la OIEA. Si la persona está infectada con la bacteria exhalará mayor cantidad de dióxido de carbono marcado con Carbono 13.

El equipamiento del Laboratorio de Isótopos Estables presenta además otras ventajas, como la efectividad en las determinaciones y la velocidad de trabajo, ya que es capaz de analizar una muestra de aire en aproximadamente dos minutos y tiene capacidad para analizar doscientas muestras en un solo proceso. “Estos hechos permiten la realización de estudios epidemiológicos regionales, que en condiciones normales demandarían meses de trabajo”, comenta Boccio.

Por otra parte, se suman cada vez mayor cantidad de datos que permiten sostener que la bacteria Helicobacter pylori también podría estar involucrada en otras enfermedades, además de las de origen gástrico, como problemas cardiovasculares, diabetes, problemas en la absorción de micronutrientes, entre otras. La disposición tecnológica del Laboratorio permitiría efectuar una variada gama de determinaciones diagnósticas para diferentes condiciones en que opera esta bacteria.

Bibliografía de consulta:

Hernández Triana, Manuel. (2001) “Helicobacter pylori. La bacteria que más infecta al ser humano”. Revista Cubana de Alimentación y Nutrición, Vol 15(1): 42-54.

Texto completo disponible en http://www.infomed.sld.cu/revistas/ali/vol15_1_01/ali07101.htm

Dellamea, Amalia Beatriz (2003) “Usos pacíficos de técnicas nucleares. Laboratorio de alta complejidad en isótopos estables”. Centro de Divulgación Científica. Facultad de Farmacia y Bioquímica. Universidad de Buenos Aires.

Texto completo disponible en http://www.ceride.gov.ar/servicios/comunica/isotopos.htm

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