Una ciudad que debe salir de la emergencia
Una ciudad que debe salir de la emergencia

Una ciudad que debe salir de la emergencia

El contexto nacional, sin ser un cielo diáfano se vislumbra con una expectativa favorable, con variables económicas que inducen a una posible expansión de la economía aunque más no sea en los próximos meses, más allá de los temas pendientes que más temprano que tarde se deberán abordar para tener un programa previsible en el mediano y el largo plazo: deuda externa, política financiera, relación con el Mercosur, entre otros.

Esa expectativa favorable, repercute en la provincia, sobre todo en la economía vinculada a la producción agropecuaria. Pensamos que la provincia deberá implementar políticas de desarrollo que apunten a captar esa ventaja. A esta realidad, deberá sumarse la necesidad de reclamar la proporción que nos corresponda de inversión pública nacional, que nos garantice un equilibrio mínimo, en una provincia que acusa niveles altísimos de conflictividad social.

Los conflictos dejados por la gestión de Reutemann están a la vista:

La falta de previsión en la emergencia hídrica y la lamentable y aún no concluida superación de los problemas emergentes, con los reclamos de los damnificados como parte del paisaje urbano cotidiano, pero que no alcanzan a expresar a miles y miles de ciudadanos que perdieron sus pertenencias, que sufrieron la destrucción de sus viviendas, que perdieron su lugar de trabajo, y que no han logrado encontrarse con un estado que se haga cargo de su responsabilidad y les devuelva la sensación de pertenecer a una sociedad decente. Esos ciudadanos volverán a sentirse tales en la medida que se advierta que el resarcimiento de las víctimas y damnificados es una prioridad que no desaparece porque el oficialismo ha vuelto a ganar las elecciones.

A esta situación, se deberá agregar la desocupación record, las decenas de miles de planes de empleos que deberán salir del circuito del clientelismo, transparentarse, ordenarse, controlarse y convertirse en un instrumento que no consolide la exclusión sino que sirva para integrar a las personas al mundo del trabajo y de la dignidad.

Y también trabajar para que la provincia crezca de una forma armoniosa evitando los desequilibrios y para que la ciudad de Santa Fe, recupere su perfil económico y su rol articulador del centro de la provincia.

En el municipio

En el plano local, ha concluido una gestión municipal inoperante y en muchas aspectos inimputables.

La sensación de una municipalidad ausente y simultáneamente invasora, que sin responder a ninguna política, a veces ha ocupado todo el espacio, para nada hacer o nada decidir, ha sumido a los santafecinos en una suerte de resignación frente a una institución que debe recrearse de inmediato para garantizar el crecimiento y la convivencia de los ciudadanos de Santa Fe.

Los incontables discursos acerca de la rigurosidad fiscal y de la probidad en la gestión, parecieron ser el camino elegido por el oficialismo para esconder otras falencias, seguramente muy graves, que preanuncian la ilegitimidad y el sinsentido del estado municipal mismo, y que obligan a reordenar una agenda municipal que integre a todos los problemas en políticas de superación.

En ese sentido acompañamos la decisión anunciada por el intendente en el discurso ante el concejo, de refundar Santa Fe.

Pero advertimos que esta refundación no deberá ser sólo física o de reconstrucción material por los daños causados por las inundaciones y por la inacción municipal.

No habrá refundación si no reconvertimos al estado municipal, rescatándolo de la madeja burocrática e ineficiente, y logramos que se organice para garantizar:

– Un previsible ordenamiento del territorio

– Una equitativa y eficaz política fiscal

– Una simplicidad en los trámites y procedimientos, que deberán garantizarse a través de una amplia y profunda reforma administrativa

– Una política de control justa y previsible, en una ciudad donde todo parece haberse de las posibilidades de fiscalización del Municipio.

– Una gestión abierta y flexible que incorpore a la participación ciudadana como un pilar básico para garantizar los consensos mínimos que respalden el accionar del estado. En este sentido, las audiencias públicas, las consultas populares, el presupuesto participativo, la planificación de cada barrio junto a los propios vecinos, deben ser herramientas de uso corriente.

– Mayor transparencia en la gestión pública, lo que implica un respeto simple y llano al ciudadano garantizando el libre acceso a la información acerca de los gastos, de los recursos, de los procesos licitatorios, y de todo aquello que cualquier ciudadano preocupado por su ciudad debe conocer, conforma un piso desde donde empezar a recuperar la relación con los ciudadanos.

– Políticas sociales más activas que deben ir más allá de la asistencia, cuando no la dádiva o el clientelismo; el Municipio debe comprometerse activamente en el diseño y desarrollo de planes de atención de la salud, la educación, la seguridad.

El Intendente Balbarrey se ha planteado como primer y principal objetivo que el Municipio vuelva a prestar servicios eficientes y de calidad para todos los vecinos, lo cual hoy no ocurre.

Esa es una tarea primordial, aunque insuficiente.

Si la actual gestión no es capaz de transformar profundamente el Estado Municipal sobre la base de los desafíos que enunciamos, marcharemos hacia un nuevo fracaso.

El oficialismo justicialista debe entender -de una vez y para siempre- que ordenar no es lo mismo que transformar.

El Municipio, con su actual estructura, organización, roles y funcionamiento, no puede garantizar ningún “orden”; cualquier “reordenamiento” será efímero sin los cambios de fondo que la Municipalidad y la Ciudad necesitan.

Solo una reforma integral, solo cambios profundos y duraderos, solo una transformación que replantee todo el accionar del Municipio podrá convertir a este “Estado Bobo” en una herramienta al servicio de los intereses, las necesidades y las demandas de todos los santafesinos.

Esperamos, esta vez, que el oficialismo -con el nuevo Intendente Martín Balbarrey a la cabeza- estén a la altura de las circunstancias.

Autor: Bloque de Concejales de la Unión Cívica Radical de Santa Fe, C.P.N. Julio Schneider, Eduardo Carreras e Ing. Darío Boscarol.

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