Una mentira para justificar el ajuste del pueblo y el privilegio de los de siempre
Una mentira para justificar el ajuste del pueblo y el privilegio de los de siempre

Una mentira para justificar el ajuste del pueblo y el privilegio de los de siempre

Federación Agraria Argentina se declaró en estado de alerta ante esta nueva ofensiva del gobierno nacional de presionar impositivamente a los productores agropecuarios con el falaz argumento de bajar los precios de la canasta familiar, mientras sigue haciéndose el distraído con los sectores que concentraron las utilidades de la economía nacional en la última década, sin imponerles a estos un ajuste ni sentarse a discutir una redistribución de la riqueza, una recomposición salarial, un genuino aumento del poder adquisitivo ni una auténtica política de desarrollo.

En una conferencia de prensa brindada días atrás en la sede central de la entidad, en Rosario, el vicepresidente de FAA, Pablo Orsolini, y el secretario gremial, Julio Currás, manifestaron su absoluto rechazo al aumento de las retenciones a las exportaciones agropecuarias que por estas horas se analiza a hurtadillas en el Ministerio de Economía.

En referencia al enfoque gubernamental sobre cómo atenuar el incremento de los productos básicos de la canasta familiar, Orsolini replicó: “Gravar la producción y ajustar a los sectores más empobrecidos es un razonamiento increíblemente estrecho que nunca conducirá a una reactivación auténtica. El gobierno debe tomar medidas con los grupos concentrados de la economía que hicieron su diferencia en dólares en estos años, dejar al campo -que es el principal sector generador de divisas- que produzca, que siga teniendo motivos para renovar los ciclos de producción, y empezar a discutir un aumento de salarios. Esto es, en definitiva, plantear una redistribución de la riqueza”.

Currás, por su parte, invalidó la intención de enfrentar al campo con otros sectores populares al recordar que “Federación Agraria ya tuvo el año pasado la capacidad de comprensión social y concedió en aceptar las retenciones, siempre y cuando se destinaran a planes de ayuda a las capas más empobrecidas de la sociedad y a medidas de reactivación productiva”.

Culpar a los que producen

Orsolini observó que hoy “se pretende acusar a la producción primaria de incidir en el precio final de los alimentos básicos”. Con profundo malestar, contrapuso que “en un caso paradigmático como lo es la franja de lácteos, el público encuentra en góndola un litro de leche a $ 1.50. De ese valor, el dueño del tambo solo percibe 35 centavos, en el mejor de los casos ¿De qué incidencia del productor están hablando para justificar los aumentos?”, exclamó el vicepresidente de FAA. Y aclaró que hace un año, al productor se le pagaba 12 centavos por litro, lo cual implicó un trabajo a pérdida que llevó a la desaparición de miles de tambos.

“La lucha del sector lechero solo ha conseguido reacomodar un poco los precios, luego de trabajar a pérdida en los últimos 12 años. Pero entre $0.30 y el precio final de $ 1.50, se nota que hay algún sector (industria, intermediarios o supermercadistas) que está apropiándose de una excesiva rentabilidad”, explicó.

No todo el agro está bien

Durante la rueda de prensa, Currás también derribó un preconcepto erróneo que al gobierno le conviene divulgar para justificar su exacción: “Se dice que el campo goza de un buen momento, y en esa generalización estriba una falacia: los sojeros sí han experimentado una mejora a partir de la modificación de los precios por la devaluación; pero que el gobierno vaya a preguntarle por el veranito a los productores de las economías regionales que no tienen que ver con la devaluación ni con las exportaciones, que le pregunte a los miles de chacareros inundados, a los que están quebrados y a punto de ver la bandera de remate en sus campos”.

“Basta de mentir -exhortó el dirigente agropecuario- en la Secretaría de Agricultura nos dijeron que la rebaja del IVA Ventas se hace para eliminar a los valijeros, cuando todos saben que esa ley afectará a todos los productores”.

Currás exigió “que el gobierno deje de amenazar al campo con seguir esquilmando su rentabilidad. ¿Quién producirá entonces en Argentina? En cambio, que se disponga a discutir una recomposición salarial, que ajuste a las grandes empresas que han hecho siderales diferencias a costa del pueblo trabajador. El gobierno y sus aliados pergeñan irresponsablemente este nuevo paquete de presión tributaria sin definir aún una verdadera política agropecuaria, de producción, que conduzca a una genuina reactivación de la economía. Que piensen en eso, en lugar de culpar a los chacareros por la suba de precios”, concluyó.

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