ValMar y su futura planta de reconversión del descarte de zanahorias
Así como la soja es el monocultivo que tiñó de verde el mapa nacional, la zanahoria es el cultivo predominante que pinta de naranja la geografía del departamento Garay. En ese contexto, es creciente tanto la problemática de la saturación de las tierras como el descarte, dada la baja de la calidad de la hortaliza en la rueda de un círculo vicioso.
La obtención de alcohol de segunda generación a través del descarte de zanahorias es el punto de partida de este proceso que deriva además en insumos que permiten la elaboración de productos de alto valor agregado: carotenos, ácido láctico, fibras, etc. Esto tendrá un impacto económico y social que intentará frenar la tendencia negativa señalada e iniciar la dinámica inversa.
El objetivo final es generar dos productos de alto valor agregado como son el bioetanol; que tiene aplicaciones en distintas industrias como combustible, bebidas, farmacopea o perfumería; y carotenos empleados en las industrias alimenticia y farmacopea. El proceso permite aprovechar económicamente los desechos a la vez que proteger el medio ambiente. Para este desarrollo se invertirá 6.260.100 pesos, de los cuales 3.756.000 serán financiados por el Fonarsec y el resto por los organismos participantes.
En este novedoso esquema, el productor no sólo recibirá ingresos por la venta del producto fresco sino también por aquello que no puede comercializar, un beneficio directo que no termina allí: “Como empresa de empaque, qué sugerimos nosotros: que además el producto siembre un 30 por ciento menos, deje descansar la tierra, haga una rotación y mejoremos la calidad de la misma para obtener una mejor zanahoria”, analizó Mariano Soressi, titular de ValMar en diálogo con Producción Santafesina.
La propuesta del empresario costero es superadora: cambiar el modelo de producción. “El productor debe tener la seguridad de que procesará todo aquello que salga de su campo, lo que no quiere decir que se ampliará el área sembrada porque todo tendrá un destino provechoso”, aclara, para dar una premisa más a modo de salvaguarda. ValMar dispondrá de un ingeniero agrónomo propio para garantizar un determinado estándar de calidad.
El mecanismo
Cuando la planta este funcionando la dinámica de trabajo no será muy distinta a la habitual. “El funcionamiento de la planta, como hoy nuestro lavado y empaque, tiene un costo. El productor ya sabe esto porque por ejemplo comparte áreas de siembra con nosotros”, apunta bajo la premisa del beneficio compartido.
La futura planta piloto prevé procesar 2 toneladas de descarte por día, cuando en una planta definitiva puede en unos años procesar 100 tn por día. En ese esquema, la idea de Soressi es sumar a todos los empaques del departamento Garay. Para tener una idea, la empresa que dirige tiene un descarte de zanahorias de 7 tn aproximadas por día.
“Para ValMar esto significa el premio a la perseverancia porque nosotros hace 15 años que nos dedicamos al lavado de zanahorias y atravesamos muchas problemáticas”, advierte Soressi al reflexionar sobre esta instancia del negocio que incluye a la Universidad Nacional del Litoral –la parte pública del consorcio- y a la Asociación para el Desarrollo del departamento Garay.
Primeros ensayos
El Santafesino recorrió junto a Soressi las plantaciones de las cuales saldrán las primeras zanahorias que serán procesadas en la planta piloto. “Estas variedades se sembraron en enero. Provienen de Holanda y tienen alto contenido de fibra y azúcar, que es lo que estamos buscando” explicó Mariano Soressi.
Se estima que estarán listas para cosechar dentro de cuatro meses, período de tiempo en el cual se prevé la llegada de las máquinas para la planta piloto que se montará en esta empresa de Santa Rosa.
Previo a esta recorrida, Soressi mantuvo una reunión con representantes de Bejo Argentina -empresa líder en el mundo en variedades de semillas de zanahorias-, que se interesó en el proyecto de ValMar. “Bejo tiene más de 120 tipologías de zanahorias en Holanda. Y llegó a nosotros con 14 variedades para esta experiencia”, precisó.
El empresario comentó una curiosidad. Una de las variedades implantadas germina una zanahoria de color amarillo. “También las hay lilas y bicolores” sorprende, al comentar los experimentos realizado en Europa, en particular en Holanda, con esta particular hortaliza.
La actividad
Con un total aproximado de 20 lavaderos y más de 130 productores en actividad, la producción de zanahorias en el departamento Garay no es tan floreciente como en otras épocas. Después de una renovación de maquinarias marcada en 2007, a la vista de Soressi, un conocedor nato de la actividad, en la actualidad son muy pocos los productores que adaptaron su producción a este cambio tecnológico.
“La actividad viene de dos años muy malos: 2013 y 2014 fueron desastrosos. El año pasado, tiramos el 50 por ciento de la producción de ValMar. En 2015 se apostó por una siembra temprana, pero nos encontramos con 400 milímetros de lluvia en una semana. Esta es una zona no de emergencia, sino de catástrofe” alerta Soressi, quien advierte el peso del factor climático. En 2014 la falta de frío, en 2015 la emergencia hídrica. Hoy la resiembra, abrió alguna esperanza.