Y ahora, ¡a matarlo de hambre!
“Todos las otras técnicas que existen hoy en día implican un corte del fibroma, ya sea por cirugía convencional, laparoscópica o histeroscópica”, dice el Dr. James Benenati, director médico del laboratorio vascular periférico de Miami Cardiac and Vascular Institute, uno de los pocos lugares de los Estados Unidos donde se realiza esa intervención; “la embolización sólo requiere de un pequeño corte en la ingle”.
La operación consiste en introducir un catéter por la arteria femoral y guiarlo hasta el útero con la ayuda de Rayos X. Una vez allí, se inyectan pequeñas partículas de plástico o de gel a la arteria que alimenta el fibroma para taponarla.
“Es una técnica muy sencilla y efectiva”, dice el Dr. Benenati. “Como se hace bajo anestesia local y sedación a la vena, la paciente puede regresar a casa por lo general el mismo día, lo que de hecho la hace un poco más barata que otras opciones para tratar los fibromas”.
Aunque no existen todavía estadísticas respecto al porcentaje de fibromas que vuelven a crecer después de una intervención de este tipo (“Se viene haciendo hace apenas unos 2 ó 3 años”, señala el Dr. Benenati), ya se sabe que un 88% de las pacientes que se someten a ella reciben un alivio considerable a su problema.
“Además, debido a su sencillez puede ser repetida fácilmente”, comenta el Dr. Benenati, quien agrega que “la intervención, sin embargo, se realiza por lo general a mujeres que no desean tener más hijos, ya que, como toda operación que afecta el útero, existe un riesgo de dañarlo”.
* Vivian Gude. Consultora de Medios de Miami.
vgude@bellsouth.net