Los desafíos de Reutemann tras su retorno a la Casa Gris
Con su guiño, el peronismo provincial resolvió declararse “imparcial” frente a la oferta electoral del PJ con vistas a las elecciones de abril. No encolumnarse con nadie, pero al mismo tiempo, acompañar a los tres candidatos por igual: Carlos Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saa. No jugarse por nadie o jugar, en realidad, entre el cielo y el infierno.
Confesar una preferencia por Menem, su padrino político, podría significarle a Reutemann algún rechazo popular. Inclinarse por Kirchner sería justamente traicionar sus orígenes. No hacerlo por ninguno de los dos podría ser entendido como una postura equilibrada. Pero ese equilibrio es peligroso.
Kirchner es el candidato del Presidente, y la imparcialidad es suficiente como para entorpecer o por lo menos complicar lo que le queda de gestión en la provincia. Menem, en tanto, sigue al acecho. Si no puede lograr el apoyo explícito del santafesino, seguirá intentando sumarlo en alguna fórmula. Por eso lo envió al pampeano, Rubén Marín, a quien Reutemann recibió en su casa de campo de Llambi Campbell, aunque el gobernador santafesino lo haya desmentido en su primer contacto con la prensa.
Dilucidada la cuestión nacional, el gobernador deberá después seguir por casa y desenredar la maraña local. La ausencia de un candidato peronista lo suficientemente fuerte como para ganar los próximos comicios provinciales permitió que hasta los más impensados declaren sus aspiraciones.
Jorge Obeid, con su militancia como principal capital, fue uno de los primeros en confesar su deseo. Y en los últimos días, admitió también que se siente contenido por el perfil de Néstor Kirchner. Oscar Lamberto, con manejos y relaciones nacionales en su haber, admite que lo seduce la gobernación, pero que aún no lo tiene resuelto. Como tampoco dice saber aún a qué candidato presidencial dará su apoyo. En otro frente, aparece Alberto Hammerly, actual presidente de la Cámara de Diputados. Goza de limitado reconocimiento público, aunque su principal carta de presentación es “ser el hombre de confianza de Reutemann”. Más incipientes emergen otros nombres como Jorge Giorgetti, Miguel Angel Paulón o Angel Baltuzzi. Y dentro de los aliados, el del ex intendente rosarino, Héctor Cavallero.
El centro del debate pasa por saber si Reutemann, como otras veces, bendecirá a alguno de los aspirantes. Su apoyo será casi decisivo para una victoria. Y de ser así, es probable que sólo permanezcan en carrera el delfín, y un par de fórmulas más que garanticen el equilibrio geográfico. Si no hay bendecidos, entonces todos deberán demostrar en la cancha cuán aptos y capaces son.
De todas maneras, cualquiera de las opciones serán confirmadas sólo después de que se haya esclarecido -y hasta consumado- la instancia nacional. Recién allí, incluso, muchos terminarán de definir si sostienen o no sus hasta ahora pre candidaturas.