Cocinando con amor
En el interior entre grandes ollas y ruidos de cuchillos en acción y aromas de verduras, las sonrisas tímidas reciben a El Santafesino. Carmen Ramos es la cocinera encargada, Asperana Haspert desde hace 14 años, ayudante de cocina, mientras que Carmen comenzó con la copa de leche el 17 de Abril de 1999, la tarde que se inauguró el edificio. “Nunca he faltado al trabajo, salvo alguna urgencia -dijo-, porque los chicos todos los días deben comer”.
“Al principio eran cuatro señoras en la cocina, desde hace siete años estamos las dos solas de compañeras”, contó Ana, quién es vecina de la Villa, mientras Carmen vive a un kilómetro y medio del lugar, por lo que días de lluvia y barro llega en sulky. En la actualidad asisten 32 chicos de uno a 16 años. Se entregan viandas para adultos y comidas especiales en días de festejos.
El comedor se va llenando con el barullo de los chicos que llaman a las cocineras “tía”. En la pared que da a la cabecera se encuentra la pintura de la Sagrada Familia, donde descansa una oración: “Niñito Jesús que naciste en Belén bendice ésta mesa y a nosotros también”. Cada niño de pie junto a su silla lee la oración en voz alta para luego comenzar a comer, Carmen y Ana sirven los platos, enseñan comportamiento a los chicos, nada de tirar migas de pan uno a los otros, ríen, conversan, se siente el bienestar. Las cocineras cubren tiempo y espacio brindando ternura de tías.
Mario Batuecas, secretario de Desarrollo Social explicó que en la ciudad existen cuatro comedores municipales, “Pulgarcito” en Barrio Oeste que es el que mayor cantidad de niños alberga, ”Eva Perón” en Villa Talleres, “Salusolia” en Barrio Obrero y “El Piojito” en Villa Canario.
Las cocineras son acompañadas en la labor diaria por Alicia García encargada de los comedores en trámites administrativos, proveeduría y distribución de alimentos. María
Laura Villani, estudiante de Nutrición, diseña el menú generando variadas y gustosas comidas apropiadas y en abundancia correspondiente para dejar satisfechos a todos.
Nota de la autora: Elegí visitar y contar del comedor “El Piojito”, porqué no sólo es el más alejado de la ciudad, sino también porque es el único que está en camino de tierra y de barro en días lluviosos. El tributo es para todas las cocineras de los comedores municipales que se brindan a los niños.