Agua potable y cloacas: la deuda eterna en San Cristóbal
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Agua potable y cloacas: la deuda eterna en San Cristóbal

El flagelo se ha perpetuado a lo largo de sendas gestiones municipales durante las últimas décadas, y todo parece indicar que la situación no tiende a revertirse.

La Cooperativa de Provisión de Agua Potable Copos es una de las empresas locales que, desde hace casi 20 años, abastece de agua a la comunidad a través del reparto y comercialización de bidones. Con 10 personas empleadas trabajando en su planta potabilizadora de ósmosis inversa, provee de agua químicamente pura a 2500 familias, a diversas instituciones civiles, deportivas, culturales, etc. de la ciudad y a barrios de bajos recursos. Pero además Copos cuenta con la intención firme y la infraestructura para iniciar los trabajos de la red. En principio, condicionamientos y tensiones institucionales de trasfondo entre la cooperativa y el municipio entorpecen el proceso y lo hacen esperar.

En diálogo con El Cronista Regional, el secretario de Copos Raúl Osenda sostuvo que “la cooperativa nace con el exclusivo objeto de dar solución a la cuestión del agua y cloacas, problemáticas con una tradición de más de medio siglo. Los últimos proyectos elaborados con arquitectos y técnicos santafesinos no fueron aprobados por el consejo municipal. Se planteó realizar la obra a través de la cooperativa, a bajo costo y largo plazo, teniendo en cuenta la situación socioeconómica de los sancristobalenses y buscando mantener una continuidad sin interrupción. Se estimó un período de trabajo de tres o cuatro años, pero garantizando la terminación de toda la red. La adhesión de la comunidad fue muy amplia. Realizamos una encuesta, la cual determinó que el 93% de la población aprobaba la iniciativa. Tampoco así se logró el apoyo político, lo que para nosotros significó la pérdida de dos subsidios nacionales no reintegrables: uno de 70 mil pesos para red de agua y otro de 40 mil pesos para cloacas”, comentó el secretario.

Retomando la cuestión central, Osenda explicó lo siguiente: “El municipio expuso que debía llamarse a licitación pública. Nosotros certificamos que, en el marco provincial, existen 79 cooperativas que en sus respectivas localidades pudieron comenzar las obras de agua y cloacas por adjudicación directa. Otro de los argumentos oficiales se centró en la inhabilitación para el uso de la vía pública. Se necesitaba el permiso para la utilización de espacios verdes necesario para la apertura de los trabajos, que tampoco fue posible”, señaló Osenda.

A pesar de esta ininterrumpida falta de consenso para dar inicio a la obra de red integral, en abril de 2001 se lanzó una prueba piloto de desagües cloacales en la manzana 83, por iniciativa de la Asociación para el Desarrollo Regional de San Cristóbal, obra en la que colaboraron Copos y un grupo de vecinos. Para cada frentista de dicha manzana el costo de la obra fue de 150 pesos en concepto de materiales, proviniendo la mano de obra de los Planes Jefes/as de Hogar. Próximamente esta obra se continuará en las manzanas 66 y 101, habiéndose incrementado ahora el costo para los frentistas a 220 pesos por la suba en los precios de materiales.

Sin dejar de elogiar los mencionados proyectos parciales (manzanas 83, 66 y 101), las posibilidades reales de iniciar la red extensiva en el corto plazo a toda la localidad se demoran sin haber horizontes alentadores. Mientras tanto, las condiciones de salubridad y la calidad de vida de los sancristobalenses continúan degradándose. Se recurre a métodos caseros poco confiables, como perforaciones particulares o recolección de agua de lluvia. Al situarse San Cristóbal en la superficie departamental denominada área central inundable, los sistemas de drenaje son ineficientes en época de lluvias, y con facilidad suben peligrosamente las napas freáticas contaminadas.

En este marco, y en función de los importantes riesgos sociales que genera la situación planteada, no queda más que fortalecer el compromiso de seguir insistiendo y convocando espacios de acción desde la ciudadanía, las entidades intermedias y las instituciones políticas, en aras de nuevos caminos que conduzcan a solucionar la problemática.

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