Articular la Industria, la Ciencia y el Estado: una salida para la crisis argentina
Fuente: Archivo El Cronista Regional

Articular la Industria, la Ciencia y el Estado: una salida para la crisis argentina

La República Argentina atraviesa una de las crisis más profundas de toda su historia. La situación económica, financiera, política y social afecta a todas y cada una de las actividades estatales y, entre ellas, la investigación científica y la educación pública están al borde del colapso. En realidad, desde hace por lo menos tres décadas que la Argentina no cuenta ni con políticas científicas ni con un verdadero programa a partir del cual se pueda construir articuladamente el famoso triángulo del que hablan numerosos intelectuales, científicos y tecnólogos: Industria, Ciencia y Estado.

Consciente de esta realidad, el XXIV Congreso Argentino de Química -que se desarrolló en la Universidad Nacional del Litoral con una masiva convocatoria-, tomó el tema de la transferencia de tecnología e incubación de empresas como uno de sus ejes principales de debate. Así fue que, convocados para discutir el tema, la última jornada del evento académico contó con la realización de una mesa redonda en la que reconocidos especialistas discutieron el tema. La directora de Transferencia de Tecnología del Conicet, Dra. Graciela Ciccia; el director de UBATEC, Dr. Alberto Boveris; los directores de las empresas Labofrant S.A. y Zeltek S.R.L. -ambas incubadas en la UNL- Dr. Juan Torres y Lic. Marcelo Daelhi, respectivamente; y el presidente de la Asociación Nacional de Unidades de Vinculación Tecnológica e ideólogo de la Ley Nacional Nº 23.877 de Promoción y Fomento de la Innovación participaron de dicha mesa de discusión, Lic. Conrado González.

Triángulo de Sábato

En virtud de distintos programas y proyectos generados en sus propias estructuras, la UNL ha logrado colocarse a la vanguardia en el país en el trabajo de incubación de empresas de base tecnológica: una excelente alternativa para producir avances y desarrollo científico, generar divisas y recursos genuinos para el país, y fuentes de trabajo en una sociedad en la que la desocupación alcanza porcentajes históricos.

«Gracias a la UNL, sus institutos de investigación, la transferencia de tecnología que se está realizando y la incubación de empresas en la ciudad, Santa Fe se ha convertido en el ‘Centro de la Producción Argentina 2002’, desplazando a los cordobeses y a los porteños, que lideraban el tema hace 5 y 10 años, respectivamente», señaló el Dr. Boveris. En tal sentido, la Dra. Ciccia explicó que «la idea es que las universidades de todo el país sigan el ejemplo de la UNL. Se trata de una cuestión política, pero también de una cuestión de lenguaje. El sector productivo y la universidad deben comenzar a hablar el mismo idioma, y creo que vamos en camino. El objetivo es mirar nuestro sistema científico, darle valor agregado a nuestros productos, y trazar estrategias para transferir lo nuestro hacia el exterior».

Egresados de la universidad pública y ex investigadores de los institutos científicos nacionales, los directores de Labofrant y Zeltek afirmaron que «para seguir adelante con nuestros proyectos comerciales, necesitamos materia gris. Las empresas y el sector productivo nacional empezamos a sentir la necesidad de incorporar el conocimiento que se genera en las universidades. Esta es la razón por la que, recién ahora con esta crisis, el empresariado nacional empezó a descubrir que el sistema científico y las universidades argentinas no son un adorno, sino que se trata de un sector que puede aportar tecnología y ganancias a los proyectos comerciales».

«Precisamente por este motivo, la universidad tiene que generar puentes de contacto con el sector productivo, para que la capacidad y los conocimientos de los científicos y profesionales graduados en las universidades públicas sean utilizados en la producción de bienes y servicios en el país, y no en el extranjero», añadió Boveris.

¿Qué es la incubación de empresas?

La incubadora es una herramienta de desarrollo empresarial a través de la cual se fomenta la radicación de una industria en las propias estructuras universitarias, permitiendo la complementación e integración óptima de las actividades de investigación, desarrollo y transferencia de tecnología que llevan a cabo distintos grupos de científicos e investigadores, docentes y estudiantes de la casa de altos estudios. De esta manera, la Universidad Pública Argentina brinda una respuesta a la necesidad de mejoramiento tecnológico de la región, participando activamente en la creación de empresas que basen su ventaja competitiva en la innovación tecnológica y administrativa. Pero además, se logra una vinculación directa entre la Ciencia y el desarrollo tecnológico con la Industria argentina.

Consultado sobre el tema, el rector de la UNL, Ing. Mario Barletta señaló que «es política de nuestra universidad generar todo programa o proyecto que promueva la formación de recursos humanos, el desarrollo de la actividad científica asociado a la posibilidad de llevar adelante procesos productivos, donde el conocimiento y el desarrollo tecnológico tengan un lugar primordial». En tal sentido, la máxima autoridad de la casa de altos estudios agregó que «sin duda, una de las alternativas que permitirían a la Argentina salir de esta crisis casi terminal, radica en la posibilidad de realizar inversiones en el sector productivo y en el científico-tecnológico y, de este modo, construir un proyecto de desarrollo propio, autónomo y nacional».

En Santa Fe, gracias a la vinculación generada desde la UNL, ya existen dos empresas incubadas: Labofrant y Zeltek. La primera de ellas, con una inversión inicial de más de 300.000 dólares para la construcción de infraestructura inmobiliaria y equipamientos, permitirá a nuestra ciudad contar con el primer laboratorio universitario del país en el que se producirán medicamentos para pacientes con HIV que cumplirán con las Normas Internacionales de Producción de Fármacos. Por su parte, Zeltek -en funcionamiento desde noviembre de 2000-, con una veintena de estudiantes, becarios, pasantes y académicos santafesinos trabajando e investigando, y más de 1.800.000 dólares invertidos, se ha convertido en un verdadero centro de desarrollo de tecnologías de producción de proteínas recombinantes en cultivos de células extraídas de mamíferos, y provee de eritropoyetina humana recombinante (rhEPO) a gran cantidad de laboratorios y empresas farmacéuticas de toda Argentina y Latinoamérica.

Porteros tecnológicos

«Todos aceptamos que vivimos en un estado capitalista, pero cuando llega la hora de los negocios, somos todos progresistas. Pareciera que los negocios están mal. Esto forma parte de unas de las principales dificultades que tiene nuestro sistema universitario para incursionar en este nuevo tipo de proyectos, y por eso son fundamentales y necesarias las unidades de vinculación o ‘porteros tecnológicos’ que permitirían ayudar, principalmente, a las pymes argentinas», señaló el Lic. Gonzalez. En tal sentido, el caso de UBATEC es paradigmático. Se trata de una unidad de vinculación tecnológica creada en 1991 como sociedad anónima, cuya propiedad es de la Universidad de Buenos Aires, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y de la Unión Industrial Argentina. UBATEC se encarga, precisamente, de la vinculación y la gestión de distintos negocios entre el sistema científico-tecnológico estatal con el sector productivo.

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