Canciones eternas de una sinfonía centenaria en la Universidad Nacional del Litoral
Fuente: Prensa Universidad Nacional del Litoral
Cultura
Redacción El Santafesino
14/10/2019
Centenario Paraninfo universidad pública UNL

Canciones eternas de una sinfonía centenaria en la Universidad Nacional del Litoral

Tradición, diversidad e innovación fueron los pilares de un show en el que canciones argentinas y fusión fueron protagonistas. Más de 10 mil personas disfrutaron del Recital 100 años de la UNL.

Una nutrida concurrencia, estimada en más de 10 mil personas, colmó la explanada donde se montó el impactante escenario frente al Paraninfo. La sección de cuerdas se disponía en su tradicional ubicación en el escenario. Violinistas y chelistas ocupaban la primera línea de fuego. Más atrás se encontraban los vientos, y hacia el fondo, los instrumentos de percusión. Todos impecables y de riguroso negro. Hacia la derecha, se ubicó la banda, donde se destacaba el panel de acrílico que custodiaba la batería de Sergio Verdinelli.

Quince minutos después, los preparativos finales se aceleraron: los arcos hicieron vibrar con fuerza las cuerdas y el timbal tronó con solidez en la calurosa noche de jueves. A las 21.20, la escena se oscureció y la voz en off de un locutor invitó a disfrutar del show.

La primera de las canciones homenajeadas fue “Cerca de la Revolución”, de Charly García. De la mano de Rodrigo Negro González como vocalista invitado, el tema tomó otra dimensión. Alejado de su versión original, y también de la orquestada que García presentó en el MTV Unplugged de 1995, se transformó en una potente caracterización grunge. El ensamble explotaba y desaparecía según las necesidades de la canción, con las cuerdas sinfónicas y los vientos acompañando el poderoso riff que vibraba en la guitarra de Luciano Farelli.

Una vez roto el hielo, el ex Catupecu Machu y actual Vanthra, Fernando Ruiz Díaz, se adueñó del show. Ataviado con un saco largo negro, se colgó una guitarra blusera vintage y luego de recordar que su papá y su abuelo estudiaron en la UNL, se lució con Mañana en el Abasto. “Yo y mi alter ego vamos a tocar una canción de Sumo”, avisó antes de emprender un intenso viaje psicodélico, haciendo referencia a un inconveniente técnico que se resolvió rápidamente. Solo con su instrumento, y con luces violetas como paisaje de fondo, encaró su interpretación, que incluyó referencias a “Heroína”, también de Sumo y “Lo que quiero es que pises sin el suelo”, de Catupecu. Hasta se animó a cambiar la letra, especificando que el vino que tomaba el solitario personaje que describe Luca Prodan, se trataba de un “resero blanco sanjuanino”.

Con el público ya encendido por su habitual carisma, encaró “En los sueños”, la tercera canción de la noche. Las cuerdas acompañaron la dulce melodía, mientras un Fernando ya desatado cantaba bien adelante, de cara a la gente. Esta vez la referencia fue a “Es todo lo que tengo y es todo lo que hay” de Lisandro Aristimuño. El final vino tras una arenga a Verdinelli, que desencadenó un poderoso solo percusivo de su parte. La energía desatada fue tal que la batuta de Sorín se partió al medio, mientras Ruiz Díaz gritaba “se rompió la varita, se rompió la vara mágica”, ante las risas de la audiencia.

Mis manos ya son de barro

Miss Bolivia y Natalia Pérez trajeron la calma con una particular versión de “Zamba para olvidarte”. Con Luciano Farelli a cargo de las programaciones electrónicas, desencadenaron una mixtura entre rap y folclore que resignificó la canción, sobre todo en las intervenciones de la cantante porteña al mejor estilo freestyler. Culminaron cantando a dúo, al grito de “viva la universidad pública, carajo”.

El rock volvió de la mano de la cantante de Eruca Sativa, Lula Bertoldi y Bajan de Pescado Rabioso. La voz de Lula se movió con comodidad entre sus matices: de aguardentosa a sensual, flotó sobre los arreglos de cuerdas. Para terminar, la líder de Eruca Sativa se lució con un poderoso solo de guitarra de base funk, decorado por el toque swing de la sección de vientos.

No hay nada mejor que casa

La tranquilidad regresó una vez más con Rodrigo González interpretando “Té para tres” de Soda Stereo y dedicándola a sus padres. Con una suave intervención de violines y violonchelos y el acompañamiento acústico del guitarrista Nicolás González, la versión se pareció mucho a una canción de cuna.

La paz continuó con una extensa y jazzera interpretación de “Hablando a tu corazón” de Charly García y Pedro Aznar, con la voz de Agustín Flaco Ferrero. El saxo de Carlos Michelini, las teclas de Danilo Cernotto y el bajo de Tony Monti engalanaron el tema.

Barro tal vez marcó la segunda aparición de Miss Bolivia, esta vez acompañada por la cantante Cintia Bertolino. La adaptación respetó el formato de la intervención anterior: Bertolino se puso al hombro las estrofas del emotivo clásico de Luis Alberto Spinetta y su compañera rapeó sobre las programaciones de Farelli y las teclas de Gimena Álvarez Cela. La ovación llegó cuando durante su segundo recitado, Miss Bolivia miró directamente a los ojos a Bertolino, y en clave de género, le gritó “se trata de nosotras”.

Ante el insistente pedido del público, y luego de darle el feliz cumpleaños a la Universidad, el final definitivo arribó con la canción que una hora y media atrás abrió la noche: “Cerca de la revolución”, esta vez, con menos nervios, más sonrisas y todos cantando.

Tradición, diversidad e innovación fueron los pilares en los que se sustentó un show único, con el que Santa Fe celebró el Centenario de la UNL, que da cuenta de la capacidad distintiva de la Universidad pública de modernizarse y dar lo mejor de sí, siempre trabajando de forma colectiva.

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