¿Cómo se enseña química en la Argentina?
Fuente:

¿Cómo se enseña química en la Argentina?

Durante el seminario que dictó el año pasado el Dr. Mario Bunge en la Universidad Nacional del Litoral, el prestigioso investigador argentino solía repetir que «para formar buenos científicos, el sistema educativo argentino debería ofrecer, desde la escuela primaria, una buena enseñanza de la química, la física y la matemática». Sin duda, la afirmación de Bunge es correcta, y se trata, precisamente, de uno de los temas que más preocupa a los científicos que participaron en el XXIV Congreso Argentino de Química que se desarrolló en la casa de altos estudios en Santa Fe.

«Durante mucho tiempo, los químicos hablamos sólo para nuestros colegas, no tuvimos la capacidad de querer que la sociedad nos entienda y no logramos alfabetizar científica y tecnológicamente a los alumnos más jóvenes, por lo cual, no podemos reclamar una apertura por parte de la gente a la química», reflexionó la Dra. Olga Videz, profesora de Introducción al Estudio de las Ciencias Químicas en la Universidad Nacional de Córdoba y especialista en la enseñanza de la disciplina. «En las escuelas secundarias de nuestro país -agregó la especialista-, la matemática es algorítmica en vez de ser creativa, la física es algo que se soporta, y la química tiene un lenguaje que muy pocos entienden y no se sabe muy bien para qué sirve»

– ¿Sucede lo mismo en otros países del mundo?

– Con unos colegas españoles descubrimos que existe, por un lado, un rechazo bastante generalizado a la química, y por otro, una confusión con respecto a esta disciplina. Como resultado de su propia complejidad y la mala enseñanza, los alumnos han llegado a generar «anticuerpos antiquímica»; al tiempo que la gente cree, erróneamente, que los químicos somos los responsables de la contaminación, del efecto invernadero, de los problemas ecológicos, cuando en realidad, los químicos no somos los contaminantes.

Matrícula universitaria

En las universidades nacionales con carreras de grado vinculadas al campo disciplinar de la química, la cantidad de jóvenes que ingresan a dichas carreras -en comparación con las de mayor demanda- no es elevado. Durante los últimos años, en la UNL las matrículas de Ingeniería Química, Biotecnología y Bioquímica se han mantenido estables gracias al diseño de programas pedagógicos que permitieron abordar la complejidad de la química y brindar facilidades para que los estudiantes se apropien de los conocimientos más fácilmente.

«En la Universidad de Córdoba tenemos una situación similar», comentó Videz. «Desde hace cuatro años, la matrícula está estabilizada en 720 alumnos para la todas las carreras de la Facultad de Ciencias Químicas. Con esos alumnos, venimos trabajando en un Ciclo de Nivelación de 120 horas presenciales que se dicta en verano, y que nos ha dado muy buenos resultados».

En la vida cotidiana

«La imagen que tiene mucha gente de los químicos y de los científicos en general, es falsa. Creen que somos personas que vivimos encerradas en nuestros laboratorio, que vendrían a ser una suerte de burbuja de felicidad», afirmó Videz. «En realidad, los químicos estamos preocupados por los problemas del mundo en el que vivimos. Pero además, también nos interesa sobremanera comunicar y favorecer que haya pensamiento químico en la vida de todas las personas».

Consciente de que la educación es una herramienta fundamental para introducir el pensamiento químico en la cotidianeidad, Videz entiende que «en la Argentina, la alfabetización científica y tecnológica está lejos de tener el nivel de algunos países desarrollados. Cuando en el hemisferio norte los cambios eran muy acelerados, nosotros insistimos en seguir enseñando una química en la que se torturaba a los estudiantes y en la que se les enseñaba como a futuros químicos y no como a ciudadanos».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *