Día del padre: “Recuerdos que nunca se borran”
Familia de Francisco Fernández del Río Crédito: Archivo
Historias
Redacción El Santafesino
19/06/2007
El Globo ferrocarril inmigrantes Laguna Paiva

Día del padre: “Recuerdos que nunca se borran”

Faustino Fernández nació en 1891 en Pola de Lena (Asturias). Emigró a la Argentina en 1907 por decisión de sus padres para impedir que fuera destinado a la guerra de Melilla (África). Se radicó en Santa Fe como dependiente en un comercio. Enviado por su patrón al entonces pueblo Reynaldo Cullen, descubrió en él un futuro de crecimiento económico importante debido a la expansión ferroviaria. Su entusiasmo fue tal que renunció a su trabajo, se radicó en Laguna Paiva e instaló el Hotel y Bar “El Globo” comedor a la carta, que estaba ubicado en República de Italia y Moreno.

El hotel alojó importantes figuras del ambiente artístico, que llegaban a ofrecer funciones. Con el transcurso del tiempo se convirtió en almacén de ramos generales, con ventas de bazar, ferretería, maquinarias agrícolas y otros rubros. Era época de confianza entre comprador y vendedor, muchas veces el retiro de mercaderías se realizaba con la promesa de pagar con el rendimiento de las cosechas.

Faustino fue un destacado ciudadano que participó activamente en los comienzos de varias instituciones, formó parte de la primera comisión cooperadora de la Escuela Nº 31 “Mariano Moreno” y junto a otros comerciantes, en 1918 integró la comisión fundadora del Centro de Defensa Comercial e Industrial. En 1928 ocupó el cargo de interventor comunal. Además de relacionarse con familias tradicionales de Santa Fe, fue amigo de Riobbó Caputto quien le permitió ser el primer distribuidor del diario El Litoral en Laguna Paiva. También, trató con personas como el Dr. Mosset Iturraspe y Luciano Molina. Emocionada, Rita evocó junto a El Santafesino la sencillez de su padre, hasta el último día de su vida: el 20 de noviembre de 1970.

Fernández del Río

Francisco Fernández del Río nació el 8 de septiembre de 1902 en Casares (Málaga). Era el penúltimo de cinco hermanos. En 1907 sus padres decidieron viajar a la Argentina y se radicaron en Aromos, cerca de Cayastacito. En búsqueda de nuevos horizontes viajaron a Ingeniero Jacobacci (Río Negro) para regresar a la provincia de Santa Fe en 1909 e instalarse en San Cristóbal, donde Francisco terminó la escuela. Cambiando rumbos, sus padres fueron a Brasil para luego decidir regresar a España, pero los hijos mayores quedaron en nuestro país. Francisco, en España, trabajó en la huerta familiar hasta 1927. Tras un quebranto amoroso y vestigios de guerra, decidió regresar a la Argentina.

“Le encantaba hablar de su tierra”, cuenta Mercedes. “A mi me gustaba escuchar la odisea vivida en su viaje por mar, peligrosas tormentas, la visión de tiburones devorando un pasajero del barco, su llegada a Buenos Aires vestido con pantalones anchos, cuando aquí la moda era pantalón bombilla”.

Su primera tarea en el ferrocarril fue en Agustina Libarona (Santiago del Estero) donde conoció a María Genoveva Juárez, con quien se casó. Encargaron por catálogo a Buenos Aires los muebles y el vestido de novia. Fue jefe de estación trasladado a Córdoba, Chaco y Santa Fe, por lo que sus seis hijos nacieron en distintas provincias, vivieron en lugares inhóspitos donde Francisco enseñaba a sus hijos a leer y escribir, hasta que inscribieron a los mayores en Añatuya donde la mamá los llevaba en sulky.

Preocupados por la educación de los hijos, un tiempo los dejaron en Frías con tíos maternos. En Miguel Escalada (Santa Fe) hay escuela y cuando llegaron allí se solucionó el problema de la educación; pero ya los hijos más grandes iban al secundario y permanecían en Paiva con parientes, adonde Francisco llegaba cargado de dulces caseros, pan y miel, hasta que se jubiló y se radicó en Laguna Paiva. Finalmente, falleció el 14 de octubre de 1991.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *