Discusiones pendientes sobre el modelo agrario en Santa Fe
Agro santafesino Crédito: El Santafesino
Economía
Redacción El Santafesino
19/03/2008
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Discusiones pendientes sobre el modelo agrario en Santa Fe

Luego de que la Legislatura provincial aprobara en 2007 un régimen de excepción que suspende la prohibición establecida en a Ley N° 9.319 de Unidad Económica Agraria (UEA) de dividir parcelas rurales, se renovó una discusión de larga data sobre la tenencia y explotación de la tierra en Santa Fe. No obstante la medida, que permite desde septiembre pasado a los titulares de campos subdividir sus propiedades de explotación agrícola en fracciones menores a la unidad económica -y en tanto figuren como condominios o estén en proceso de juicio sucesorio-, es apenas un punto de partida de una problemática mucho más compleja: el actual mapa agrario de la provincia, sus modelos de producción y propiedad.

La iniciativa aludida fue aprobada bajo el fundamento de paliar las urgencias de los pequeños productores agrarios, apremiados por problemas legales -herencias- o financieros -deudas y moras impositivas-, quienes no podían explotar sus parcelas dominiales. Con el régimen de excepción, los propietarios rurales de condominios podrán disponer libremente de sus fundos durante dos años. Muchos de ellos venderán sus partes de terreno, resolviendo en gran medida los innumerables conflictos suscitados entre familias obligadas a explotar su propiedad en condominio.

La medida probablemente sacará del cuello de botella a muchos pequeños productores. Pero las reformas de fondo, que se reclaman desde hace tanto tiempo, aún brillan por su ausencia.

La mayoría de los sectores del agro acogió esta iniciativa como un buen comienzo para la resolución de algunos problemas que surgieron a partir de la indivisibilidad del concepto de unidad económica. Pero paralelamente se advirtieron riesgos potenciales: primero, la conformación de minifundios improductivos -pequeños lotes rurales fuera del circuito de explotación sustentable-; segundo, una mayor concentración de la tierra en pocas manos.

Este último problema caracteriza el actual modelo productivo agrario en Santa Fe. Según el Censo Agropecuario de 2003, desde 1988 hasta ese año se contabilizaron 27 mil explotaciones agropecuarias menos. También en este lapso, la superficie promedio por productor aumentó de 300 a más de 400 hectáreas.

En tal contexto, debe considerarse la cuestión medioambiental. Por un lado, el monocultivismo sojero está absorbiendo gran parte de campos de pasturas naturales históricamente destinados a la producción pecuaria. Por el otro, la deforestación de las superficies productivas aumentó un 42 % entre 2002 y 2006. Todos estos aspectos negativos exigen una redefinición del modelo de producción y distribución de las superficies agrícola-ganaderas de la provincia de Santa Fe.

Los problemas de la tierra

En diálogo con El Santafesino, Alejandro Krumm, responsable de la seccional Santa Fe de Federación Agraria Argentina (FAA), explicó la posición asumida por la entidad ante la habilitación de subdivisión de predios rurales y la distribución de la tierra. “La ley original (N° 9.319) es una norma sabia: gracias al concepto de unidad económica tenemos un 70 % de la superficie agrícola provincial subdividida y colonizada. Es verdad que con el transcurso del tiempo se fueron suscitando conflictos legales de los condominios por herencias y fallecimientos de titulares, entre otros. Debido a que el Estado no llevó adelante lo que explícitamente determinaba la ley, se produjeron casos en los que en una misma unidad económica terminan conviviendo por ejemplo cuatro familias, lo que desencadenó muchos conflictos legales”.

“Desde FAA nos opusimos a la postura del proyecto original -impulsado por senadores y diputados oficialistas-, quienes pretendían liberalizar absolutamente la tenencia y división de la tierra en Santa Fe, dejando a nuestro mayor recurso natural en manos del mercado. Desde un principio, consideramos que esto daría lugar a una fuerte concentración de la tierra en pocas manos. Esta visión no se ajustaba del espíritu de la ley”, señaló Krumm.

“Afortunadamente se aprobó una ley que establece un régimen excepcional acorde a las urgencias de muchos pequeños productores que no podían dividir sus inmuebles rurales y disponer de ellos para resolver conflictos y saldar deudas. Esta iniciativa salvaguarda la ley original, es moderada, siempre y cuando no se prorrogue por más de dos años. La suspensión de la prohibición nos permitirá evaluar si efectivamente es un beneficio para los productores, los cuales podrán tener su escritura, vender sus parcelas y resolver muchos conflictos legales que hoy se les presentan”.

-¿Pero esta iniciativa no podría desembocar en minifundios de escala improductiva?

-Sí, por eso sostenemos que la ley original es el resguardo de que no haya un aluvión de minifundistas indigentes, es decir, que aquel productor que tiene un campo lo convierta en 10 ó 15 minifundios sin una explotación agrícola sustentable. No tuvimos la oportunidad de discutir con los legisladores sobre este riesgo potencial que afecta al mapa territorial agrario y a la cantidad de hectáreas destinadas a la producción agrícola-ganadera. La proliferación de los minifundios queda de momento liberada: cualquier productor, si no le interesa explotar su propiedad, podrá subdividir su chacra cinco hectáreas por un lado, tres hectáreas por el otro… Para nosotros esto significaría un gran problema, insisto, porque no se puede establecer una agricultura sustentable si un productor no cuenta con un predio que alcance la superficie de una Unidad Económica Agraria, no puede planificar y tratará de sacarle el máximo provecho posible a esas hectáreas como sea. Estamos hablando de casi 30 mil pequeños productores agrícolas censados en la provincia que están potencialmente involucrados.

-¿Otro de los riesgos puede ser una mayor concentración latifundista?

-Sí, este es otro de los serios peligros que nosotros planteamos desde FAA. Porque un productor que tiene una UEA o un inmueble rural menor no está, hoy por hoy, en condiciones financieras de comprar más campos. En este sentido, es el Estado el que tiene que brindar a los pequeños productores las herramientas para que adquieran unidades económicas que puedan ser bien explotadas, a través de créditos blandos y a baja tasa de interés. La idea es propiciar una ayuda para que el productor pueda acceder a una o dos unidades económicas. Desde FAA estimamos que hasta tres UEA en manos de un productor es agricultura familiar; más de tres no es latifundio pero ya es agricultura empresarial.

Esta medida excepcional de subdivisión de predios rurales, de extenderse en el tiempo, puede favorecer la formación de latifundios, porque vemos que -sobre todo en el norte de la provincia- son los grandes grupos de productores lo que tienen más de 15 ó 20 mil hectáreas, y ellos sí podrán “absorber” los campos y parcelas de los productores pequeños.

-Todo este tema se enmarca en una problemática mayor como es el modelo productivo agrario de Santa Fe. El monocultivismo, la deforestación, la falta de atención a los recursos naturales en la provincia. Son temas aún pendientes en la agenda del Gobierno y que merecen soluciones en el corto plazo.

-Sí, absolutamente. El problema del monocultivismo es hoy gravísimo, y sobre el cual hasta ahora la atención del gobierno provincial ha sido insuficiente. La provincia tiene su normativa propia en lo que refiere a conservación de suelos, pero siempre ha habido un condescendencia ciega y desacertada respecto de las determinaciones del Poder Central. Siempre hubo clientelismos políticos que guardaban intereses económicos y de poder, por encima del interés común del trabajador agrícola y la familia rural.

Y hoy tenemos esta realidad, en donde el modelo sojero está siendo demonizado por unos y entronizado por otros. Ninguno de los dos extremos es bueno: la soja le ha dado mucho a la economía provincial y nacional, pero no vino a Santa Fe para convertirse en monocultivo, para arrasar con pasturas naturales irrecuperables. Los pools de siembra arrendan, alquilan más y más hectáreas para soja, y el pequeño productor se siente despojado de la tierra. Algo anda mal.

Por último, El titular de FAA seccional Santa Fe llamó a la “sapiencia y sensatez política” del Gobierno provincial. “Todas estas discusiones pendientes sobre la tenencia y explotación de la tierra en Santa Fe no las va a resolver el mercado, sino que va a tener que intervenir el Estado, desde un mayor compromiso político, legislando en beneficio del interés común y no de unos pocos que se llenan los bolsillos, sin que les importe la tala indiscriminada de algarrobales al norte de la provincia, por ejemplo, o los campos de pasturas naturales que se están convirtiendo en desiertos”, concluyó.

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