El emprendedurismo como emergente del cambio de paradigma de la actividad comercial
"La idea es seguir creciendo y seguir demostrando que en la región se hacen productos de gran calidad”, asegura la emprendedora. Crédito: Gentileza
La Cuenca Santafesina
Redacción El Santafesino
28 de febrero de 2022
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El emprendedurismo como emergente del cambio de paradigma de la actividad comercial

Del Cielo Didácticos comenzó como un hobby que se fue transformando en un emprendimiento. Hoy se afianza en el comercio electrónico y las ferias para consolidar su expansión en el mercado de los juguetes didácticos, blanquería y decoración para bebés.

Virginia Kosak Slobodianiuk creó Del Cielo Didácticos, un emprendimiento que atravesó diferentes etapas durante sus 15 años de trayectoria en el mercado regional. Desde su taller en la ciudad de Sauce Viejo, describe los cambios que evidenció en el modo de ventas a partir de la pandemia de Covid-19 y asegura que sigue adelante con la premisa inicial: crear objetos de calidad para los integrantes más pequeños de la familia.

El proyecto comenzó con la detección de una necesidad: “cuando quedé embarazada de mi primer hijo, me di cuenta que en el mercado santafesino no había productos de calidad y que tengan una tendencia lúdica; tenía que importar o comprar juguetes bastante caros”. En una primera instancia, “empezamos a crear juguetes didácticos en tela. Ese material nos daba la oportunidad maravillosa de crear objetos blandos y apropiados para los bebés ya que no se golpean, los pueden manipular fácilmente y son lavables”.

La línea de blanquería fue una incorporación que surgió de los propios clientes. “Hoy tenemos una línea completa de chichoneras, acolchados, sábanas y toallones; siempre con la premisa de que sean objetos diferentes a los que hay en el mercado”, explica Virginia a El Santafesino.

Así germinó esta semilla que hoy produce juguetes didácticos, blanquería y decoración para niños hasta 3 años. Cada artículo tiene la impronta de su creadora: mujer, mamá, emprendedora, docente de Artes Plásticas formada en la Escuela de Artes Visuales “Profesor Juan Mantovani” y diseñadora egresada de la Universidad Nacional del Litoral.

En retrospectiva, recuerda: “empecé a crear objetos como un hobby y después los fui desarrollando con mayor seriedad. No lo encaré como un proyecto económico sino que la demanda, la devolución de las personas y las ganas de hacer más fueron haciendo que el emprendimiento crezca. Y así se transformó en una fuente de ingreso a nivel familiar”. Actualmente, Del Cielo Didácticos no sólo se distingue por la manufactura de sus productos sino que también se caracteriza por promover la estimulación sensorial y psicomotriz de bebés entre 0 a 3 años.

Cambios de paradigma

La emprendedora cuenta que ya advertía el cambio del modo de venta puesto que “era muy difícil sostener un alquiler y hacer que los clientes vayan al local”. Con el advenimiento de la pandemia de coronavirus, se afianzaron “nuevas formas de vender y de comprar; las redes sociales ayudaron muchísimo para que eso sea posible”.

Durante la entrevista con El Santafesino, Virginia menciona otros tres cambios de significativa magnitud para los emprendedores. En primera instancia, reconoce: “tuvimos que reaprender formas de venta y de comunicación”.

También advierte en los clientes “una necesidad muy grande de conseguir otro tipo de productos, diferentes a los que se venden en los comercios. Hay un cambio de cultura que tiene que ver con buscar producciones más sustentables, novedosas y locales”. En ese sentido, indica que “los diseñadores tenemos que ser agentes de cambio de social y diseñar productos que sean cada vez más amigables con el medioambiente”. Por esa razón, Del Cielo Didácticos apunta a disminuir la utilización del plástico empleando telas y materiales que están en sintonía con el cuidado del medioambiente y promueven una mejor calidad de vida a los usuarios de los artículos.

Finalmente, identifica la preferencia de vincular la compra con un momento placentero en ferias y paseos. “A los emprendedores nos sirve muchísimo porque es una manera de hacer conocer nuestro producto y de vincular la economía comunitaria. Una cosa enriquece a la otra y es beneficioso, sobre todo, para las sociedades más pequeñas”.

“Estos cambios ya venían pasando y, cada vez que pasa el tiempo, se afianza más. Nosotros tenemos que aprovechar las nuevas maneras de vender”, asegura la docente y diseñadora.

Economía comunitaria

Kosak Slobodianiuk reside en Sauce Viejo e integra la Vecinal Altos del Sauce, una organización que también apuesta a las ferias como un espacio de “desarrollo de las comunidades pequeñas y, en realidad, de todas las regiones”. A través de este tipo de eventos, las economías locales se activan y se vinculan.

“Es importante mostrar nuestros productos en la región. Creo firmemente en la economía local; hay que sostenerla desde todos los sectores e instituciones. El Estado tiene que estar siempre apuntalando este tipo de economías porque generan fuentes de trabajo para la comunidad y porque estamos ante un cambio de paradigma en el comercio mundial”.

“Hay un repunte muy grande de emprendedores en los últimos años y me parece una forma muy genuina de generar trabajo”, asevera.

Vínculos directos

Las ferias siempre fueron una gran vidriera ya que permiten visibilizar el emprendimiento, comercializar los productos y establecer un vínculo directo con los clientes.

La titular de Del Cielo Didáctico narra: “cuando se acercan a nuestro stand nos dicen que nos conocen, que nos compran hace años y que tienen juguetes que compraron para sus bebés pero, como ya están grandes, pasaron a sus primitos”. También da cuenta de la inserción de la marca en el mercado digital: “mucha gente me dice que ya me conoce o me sigue en redes sociales”.

Los innumerables elogios que recibe tanto por el diseño como por la calidad de los artículos que realiza “es muy gratificante y nos impulsa a seguir”. Virginia aclara que se expresa en plural porque incluye a sus hijos y su marido en el proyecto: “obviamente hay una familia detrás que siempre acompaña y sostiene; sino sería imposible”.

Comercio electrónico

La mayor ventaja del comercio electrónico es que los emprendedores pueden vender sus productos desde cualquier lugar y durante las 24 horas del día. Dado que se puede tornar una tarea demasiado demandante, Virginia armó su propio taller donde realiza tanto la manufactura como las ventas online de sus productos.

Desde su incursión en el mercado digital, aprendió que “es muy dinámico y permite generar ganancias rápidamente”. De igual modo, reconoce que muchos emprendedores “no tienen conocimiento de las redes sociales y no tienen otra alternativa que contratar a alguien”.

Entre las transformaciones vivenciadas, también menciona que “surgieron nuevos emprendimientos asociados al reparto de los productos”.

“Hoy en día tengo personas que están a mi cargo en el taller. La idea es seguir creciendo y seguir demostrando que en toda la región se hacen muchos productos de gran calidad”, augura la emprendedora.

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