¿El gobierno provincial atrasa?
Yacarés overos en las islas santafesinas Crédito: El Cronista Regional
Opinión
Movimiento de los Trabajadores de la Salud Mental
21/01/2004
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¿El gobierno provincial atrasa?

No es difícil imaginar los efectos disgregadores de la comunidad que esto conlleva. Lo que sí resulta difícil es vivir en una sociedad semejante.

Más allá de los motivos circunstanciales, esa es la causa estructural básica por la cual las cárceles de Santa Fe (y del país) están atestadas. No alcanzan ni van a alcanzar, por más que transformen los hospitales, las escuelas, las fábricas (que quedan) o lo estadios de fútbol en nuevas cárceles.

No es difícil imaginar modernas “cárceles temáticas”, nuestros funcionarios ya lo hacen: cárceles para adictos, cárceles para barras bravas, (penalización y) cárceles para menores de dieciocho, cárceles para empecinados luchadores sociales, cárceles vip (muy pequeñas, casi despobladas) para los escasos ex-funcionarios momentáneamente caídos en desgracia y que deben pasar una brevísima temporada lejos del mundanal ruido.

No alcanzan ni van a alcanzar las cárceles. Porque cuando el Estado no respeta los Derechos que él mismo ha establecido pierde, entonces, legitimidad y autoridad para exigir el cumplimiento de los Deberes que la ley supone.

Es entonces cuando se degradan los vínculos básicos que organizan toda y cualquier comunidad. En tal caso prevalece la ley de la fuerza sobre la fuerza de la ley. Y no es extraño que se desate la violencia cotidiana y sistemática como modo de (no) relación y que prevalezcan las modalidades subjetivas autodestructivas y/o heteroagresivas.

¿Qué le queda al Estado que suscribe Derechos que, no sólo no garantiza, sino que, además, instrumenta su poder (que el Pueblo Soberano le delega) para garantizar el desconocimiento permanente de Derechos Constitucionales, Civiles y Humanos básicos?. La respuesta es: Le queda la función Policial. Le queda reprimir la violencia desatada y encerrar la mayor cantidad de gente posible, en aras de un endeble simulacro de Orden, Seguridad y Justicia.

En realidad estamos a merced, en verdad lo que impera es la injusticia, la inseguridad y el desorden.

Nuestros creativos funcionarios deberían pensar en un nuevo Ministerio, el Ministerio del Miedo. Porque sólo por el miedo imperante pueden lograr ser avalados en sus brillantes emprendimientos productivos: Más y más cárceles. Hoy en un Hospital de Salud Mental ¿y mañana?

Vemos con honda preocupación el silencio aún sostenido desde las máximas autoridades del ministerio de salud frente a esta embestida oscurantista y regresiva.

A propósito, ¿es el Gobierno que se va quien toma tan deplorable iniciativa?, ¿o es el gabinete que vendrá el que la impone?

Esperemos que no sea esto último porque, en tal caso, ya podemos ir sabiendo lo que nos espera.

De cualquier forma vale preguntarse: ¿Es que el Gobierno de la Provincia atrasa?, ¿lo extravió la añoranza por la década infame?, ¿se quedó en los noventa?

Porque este Proyecto data de 1995 y es un típico exponente de la política de esa época. Cada tanto, con retoques insólitos (ahora 300 jóvenes adictos de buena conducta), vuelven a tratar de imponerlo, alegando siempre la misma situación de emergencia.

No se necesita ser médico para darse cuenta que una emergencia que dura tantos años, más que una emergencia, es un problema crónico. Y que este tipo de “soluciones”, lejos de solucionar algo, son parte inescindible de los problemas crónicos que padecemos los santafecinos.

Repudio y propuestas

El Movimiento de Trabajadores de la Salud Mental:

– Repudia el Proyecto de convertir en Cárcel parte de la Colonia de Oliveros.

– Se solidariza y se suma a las medidas de resistencia que decidan sus trabajadores.

– Insta a todas las instituciones y comunidad en general a repudiar este proyecto y a apoyar las medidas de resistencia.

– Exige el cumplimiento irrestricto de la Ley de Salud Mental.

– Y en ese marco, exige la creación de Departamentos de Salud Mental en las Cárceles, (que deben tener dependencia directa del Ministerio de Salud, ley 10772).

– Aprobación del Presupuesto 2004, presentado por el Programa Provincial de Salud Mental, y elaborado participativamente por todos los trabajadores de la salud mental de la provincia.

– Restitución de la Dirección Provincial de Salud Mental.

– Creación de nuevos dispositivos alternativos a la cárcel y el Hospital y fuera de ellos.

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