El periódico El Santafesino deja su huella en la región con una trayectoria de 15 años
El Santafesino, La Cuenca y el panorama empresario Producción Santafesina. Crédito: El Santafesino

El periódico El Santafesino deja su huella en la región con una trayectoria de 15 años

El 5 de octubre se cumplieron 15 años de trabajo de este emprendimiento periodístico. Un repaso por las principales etapas de su historia y los nuevos desafíos del futuro inmediato.

Podría ser marca. Un eslabón en la historia. Un paso en el camino regional. Pero la huella es parte del ideario del hombre de campo, de los pueblos del interior, aquellos que vieron nacer y crecer a El Santafesino. Sin embargo, esta reseña más que de los comienzos del periódico, habla de una etapa concluyente, aunque no terminante.

“¿Qué? ¿Cierra El Santafesino?”. La idea de final parece drástica y nos recuerda una tierna anécdota en un pueblo de la zona, cuando, avisando la fecha de cierre de una edición cualquiera, alguien temió lo peor… Jerga del periodismo gráfico, aclaré.

Y esas palabras se hilvanan en un vocabulario que estos tiempos olvidan. Pero en este aniversario las vamos a recuperar, aunque sea un por tiempo efímero.

El Santafesino como marca llegó en el auge de las experiencias gráficas regionales y locales. Los años 80 habían marcado una primavera de emprendimientos familiares, muchos vocacionales, los menos, profesionales, que fueron posibles gracias al acceso de un ordenador… en casa. (¡Sí!, como hoy).

Un home office de la era previa a internet y las redes sociales que nutrió el periodismo gráfico regional cuyo camino habían trazado los diarios nacionales y provinciales como empresas excepcionales de la industria gráfica.

Así como más tarde, muchos tuvieron su propio blog o página web, en aquellos tiempos de la vuelta de la democracia, muchos corajudos comenzaron a realizar sus propios diarios.

De pronto, El Santafesino tomó la posta pero con una primera variante. No sería local o zonal, sino regional. Sí, atravesaría límites departamentales, algo inédito en las experiencias del centro santafesino.

Otra distinción resultó de la impresión full color, al calor de la apertura de esa posibilidad dentro de diario El Litoral, que comenzó a imprimir trabajos a terceros en la segunda mitad de los años 90.

Comprimir archivos, mandar por mail, ver las copias en papel vegetal, ¡luego en film!, después llevar en cd, más tarde un zip, que no haya fallas en las fuentes hasta que llegó el pdf, ¡un pen!, … hoy un we transfer. Veloces pasos que en el Siglo XX habrán llevado décadas. (léase este como un párrafo para quienes incursionaron el oficio…)

La tercera variante, suplementos, propios de los diarios pero no de los emprendimientos de menor escala. Por temáticas o por regiones. Por localidades también cuando era un aniversario destacado.

La cuarta una revista. “Ah, sí, esa que sale con Clarín”. No, ninguna Viva, ninguna Nuestra, ni nada. La Cuenca Santafesina, una revista propia impresa en papel ilustración. ¿Qué? Imposible. Sí, un periódico regional a principios del siglo XX publicó mes a mes una revista de 16 páginas a todo color en papel ilustración.

¿Más?. Una más. Un periódico regional con suplementos (72 páginas), full color, con revista propia y… ¡Un panorama empresario! Efectivamente: Producción Santafesina, una revista trimestral con notas especiales relativas a la producción industrial, la economía, la tecnología, etc.

El comienzo del fin

Luego de la primavera post 2001, la crisis económica que comenzó a dominar el país entre los años 2014 y 2020, sin referencia ideológica alguna, comenzaron a menguar la performance de las publicaciones regionales. Mucho antes ya, algunas había desaparecido. De nuestra parte, la jactancia era contar con un plan de trabajo. Estaba, claro. Pero no advertía que el declive del papel estaba tan cerca. De todos modos, la estocada más fuerte, previa a la pandemia, devino sobre finales de 2019. Y este año se evidencia en las ediciones más reducidas, ya sin revista ni pa- norama, ni suplementos.

Sin embargo, aquello que para muchos resultó el final, para El Santafesino sería una transición, desafío que no es novedad pero que no todos pueden o podemos llevar a la práctica tan fácilmente. El tiempo dirá, pero por estos lares comenzó.

En 2016, quien suscribe pensó en incursionar en televisión. Pruebas que darían paso a una previsión para dos o tres años vista. Pero como a las oportunidades hay que alentarlas, apareció una propuesta de Canal VEO en Santa Fe que aceleró los tiempos. En marzo de 2017 se difundía la primera edición de El Santafesino TV.

Esa plataforma con el empuje de las redes sociales, visibilizó nuestra trayectoria. “¿Todo eso hacen?” Claro, el papel tenía un alcance limitado. Rozó los 4000 ejemplares para más de 50 pueblos y ciudades de 8 departamentos. Para un emprendimiento unipersonal, una proeza.

Nueva era

Es probable que 2020 marque el tramo final de la edición papel. “¿Lo tenés planificado?” me preguntó un amigo de los medios. Tanto como planificado no pero sería una buena meta 2025. Hasta entonces, seguramente, si somos profesionales y perfilamos un plan de negocios no tan lineal en tiempos de desfinanciamiento, mutación, fusión y desaparición de los medios de comunicación tradicionales, podremos consolidar nuestra migración definitiva hacia plataformas digitales, siempre con un pie en la radio y otro en la televisión.
Esto no impide que posteriores experiencias en papel tengan prolongación en el tiempo.

Con este relato que no es cronológico pero que es un retrato de estos 15 años de El Santafesino y anticipa los trazos del futuro inmediato, no puedo dejar de hacer consideraciones personales.

A las y los periodistas y comunicadores que han pasado por este emprendimiento, a quienes aún subsisten en el grupo. Edgardo De Maio, Walter Zerbatto, Silvina Corti, Marina Trevisán, Verónica Pozzi, Julieta Lescano, Lucas Baroni.  Decenas de fotógrafos que han prestado su colaboración en estos años, algunos de los cuales dejan su sello en esta edición.

Alejandro Prieto y su equipo para el mantenimiento del sistema web y a quienes se animaron puerta a puerta desde hace tantos años a ofrecer “el diarito”, mote que se ganó mi enojo más de una vez.

Entre ellos, muchos que ya no están, que fueron pasando, que mencionamos en esta edición, pero particularmente a quienes están desde el primer día, ¡todo un mérito!: María Laura Silvas (Progreso), Alicia Ebeling (Providencia), Dora Born (María Luisa), Lucy Sánchez (La Pelada). Una mención post morten a Mercedes Goddio, de Felicia, quien nos dejó en los últimos días.

Esta perseverancia en el acompañamiento está vinculada a una relación humana, además de tener la vocación por trabajar y brindar un servicio. Se trata de amigas y amigos que siempre estarán en el corazón de este grupo, más los que se sumaron en los últimos años para ejercer un oficio en extinción.

Luego hay un segundo eslabón también primigenio: los gobiernos locales. Cuando no existían las redes ni internet, cuando no había departamentos de comunicación, aunque sí algún “encargado” de prensa, cuando llegaban los partes impresos con sus fotos reveladas en papel, el periódico cumplió una doble función: sumarse como asistente de prensa de los municipios y comunas, además de difundir la gestión de gobierno. A ellos, un gracias bien grande porque estuvieron siempre acompañando con sus auspicios y adhesiones. (esta relación ha sido muy positiva pero no un lecho de rosas. La realidad impuso temas que derivaron en críticas, pero siempre desde el respeto y el profesionalismo).

Finalmente, y con el crecimiento del periódico en una amplia región del centro norte provincial, muchas pequeñas y medianas empresas, pero también algunas grandes, pusieron su cuota de confianza en nosotros, como también cámaras empresarias y centros comerciales que vieron en El Santafesino un interlocutor válido para el sector productivo y de servicios.

La familia y los amigos son la pieza clave del rompecabezas que aparece cuando más lo necesitás. Un abrazo fraterno a ellos y en ese gesto a todos los lectores, anónimos muchos, que aceptaron la idea de ser nuestros aliados en el boca a boca para que al menos, hoy, en una vasta región, la consideración de nuestra marca y trabajo sea positiva.

Como en los cuentos infantiles, principio, desarrollo y final. La prensa gráfica parece escribir sus últimas páginas de su ¿breve? historia. Sin embargo, no es un adiós para siempre. Es un reencuentro con la información y la comunicación desde otros formatos. En definitivo, estar informados, leer para saber, es lo más importante.

Lic. Exequiel Kay

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