El temor por los exámenes genera estrés en los estudiantes
Los exámenes universitarios condicionan al alumno Crédito: unl.edu.ar

El temor por los exámenes genera estrés en los estudiantes

Problemas de la piel, gastrointestinales, trastornos del sueño y el apetito, dolores cervicales y musculares, resfríos y hasta fiebre y conjuntivitis, son algunas de las alteraciones orgánicas más comunes con que un estudiante se encuentra, casi invariablemente, cuando debe enfrentarse a un examen oral, y mucho más cuando se trata de uno de los últimos de su carrera universitaria.

La situación puso en alerta a la veterinaria Eva Moreyra (docente de la cátedra Fisiología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Litoral) y al doctor en Medicina Osvaldo Panza Doliani, quienes se propusieron contestar un interrogante: ¿en qué medida el organismo de los estudiantes se modifica ante una situación de examen final?

La respuesta fue contundente: los cambios orgánicos existen, son fácilmente medibles y verificables, y acarrean muy serias consecuencias. Bajan las defensas, los glóbulos rojos aumentan de tamaño y disminuyen en cantidad, se alteran las plaquetas, se incrementan las frecuencias cardíacas y respiratorias y hasta -entre otras cosas- se destruyen neuronas, de acuerdo con el estudio que se realizó sobre una población universitaria distribuida en distintos años de la carrera de Veterinaria.

Los resultados están reflejados en el trabajo “Cambios orgánicos asociados con el temor durante las evaluaciones en la universidad”, que realizaron Moreyra y Panza Doliani en forma conjunta y que recibió el premio Profesor Braulio A. Moyano al mejor trabajo de Neurociencia Cognitiva, otorgado por la Asociación Argentina de Investigación en Neurociencia en setiembre pasado.

Para establecer comparaciones, se analizó el comportamiento orgánico de los estudiantes 15 días antes del examen -que debía ser final y oral, ante un tribunal-, el mismo día del examen y 15 días después. En cada oportunidad, los alumnos se sometieron a un hemograma completo y a una revisación clínica, que permitió establecer ritmo cardíaco y respiratorio y estado general de salud.

Aunque algunos alumnos dieron cuenta de modificaciones más importantes que otros, en todos se evidenció una contundente alteración orgánica, directamente asociada con el temor ocasionado por la situación de examen. “Las variaciones que encontramos en la sangre evidencian que el cerebro se altera a partir de cambios hormonales”, explicó el doctor Panza Doliani. Y esas alteraciones -agregó- permanecen aun después de transcurridos 15 días del final. El efecto, de esta manera, se vuelve acumulativo, y recrudece cuando el alumno rinde más de una materia por fecha de examen, o si suma otras complicaciones cotidianas a esa situación.

“Las variaciones que encontramos en sangre evidencian que el cerebro produce grandes alteraciones hormonales ante situaciones como un examen”, indicó Panza Doliani y advirtió que el proceso puede llegar, incluso, a destruir neuronas. “Dentro de estas hormonas, se encuentra la conocida como hormona del estrés -científicamente conocida como cortisol-, cuya producción, en exceso, destruye a las neuronas”, dijo, y graficó: “Las neuronas se destruyen por temor a los exámenes, si se expone el organismo a varias situaciones similares. Por eso nos cuestionamos qué estamos haciendo con la salud de los alumnos a lo largo de una carrera universitaria” si no se tienen en cuenta tales cambios.

Pero hay más: “Cuando esta situación se vuelve extrema, el alumno comienza a perder interés y capacidad de asombro; cuando no encuentra gratificación por aprender, todo este proceso molecular lo lleva a la indiferencia. Además, diariamente nacen células madres de nuevas neuronas, que participan de todo el proceso de la memoria emocional, cognitiva, de las áreas donde se halla lo que se comprende, de las áreas del razonamiento. Situaciones como las medidas inhiben la formación de nuevas neuronas”, alertó Panza Doliani.

Incluso quienes dicen no ponerse nerviosos ante un examen final evidencian variaciones, ya que “no se trata de un proceso psicológico”, según indicaron los profesionales. Y mucho más grande es la variación en las mujeres, que deben sumar los cambios hormonales propios de sus ciclos ovulatorios, en los que baja la glucosa, se desmodula el estado anímico y disminuye la presión arterial.

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