Empresas agropecuarias familiares: cómo participan los jóvenes en las decisiones
Tambo de la cuenca lechera santafesina Crédito: El Cronista Regional

Empresas agropecuarias familiares: cómo participan los jóvenes en las decisiones

Un estudio realizado en la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) revela que es mínima la incidencia de la enseñanza no formal sobre la participación de hijos de productores en el proceso de toma de decisiones en las empresas agropecuarias. No obstante, sí existe relación entre la enseñanza no formal y la persuasión ejercida por parte de los hijos y la implementación de las tecnologías.

Las conclusiones pertenecen al trabajo Participación de los hijos de productores en el proceso de toma de decisión productiva familiar. Relación con la enseñanza no formal y las pautas de sucesión de la tierra: estudio de caso en Santa Fe, realizado por la Ing. Patricia Sandoval, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), como trabajo de tesis para la carrera de Magister Scientiae, posgrado en Extensión Agropecuaria (UNL – INTA).

La investigación -que se realizó tomando como caso de estudio los grupos juveniles de dos cooperativas de la cuenca lechera central de la provincia de Santa Fe- partió del objetivo de investigar cómo influye la enseñanza no formal y la lógica sucesoria familiar en la participación de los hijos de productores dentro del proceso de toma de decisiones en una empresa agropecuaria.

Para el trabajo, se seleccionaron grupos de jóvenes mayores de 18 años, hijos de los socios de dos cooperativas primarias dependientes de la empresa Sancor, que participan del sistema de enseñanza no formal que ofrece esta institución a través de la Federación de Centros Juveniles, ambos ubicados en zona de influencia de la Facultad de Ciencias Agrarias de Esperanza.

Se trata de los Centros Juveniles Primera Colonia Agrícola, con sede en Esperanza, el cual cuenta con 17 jóvenes, de 12 a 29 años de edad; y Juventud Unida, ubicado en Paraje Capilla Fassi (departamento Castellanos), integrado por 9 jóvenes de 15 a 31 años de edad. Además, para el estudio se tuvo en cuenta a un grupo testigo, integrado por jóvenes de la misma generación que los mencionados, que también trabajan en establecimientos familiares y son socios de la misma cooperativa, pero que no participan en las agrupaciones juveniles mencionadas, es decir, no reciben educación no formal.

Radiografía

La mayoría de los establecimientos agropecuarios de la cuenca lechera santafesina son de tipo familiar, lo cual les confiere características muy peculiares. Una de ellas está dada en que el proceso de toma de decisiones está formado por una serie de etapas, dentro de las cuales cada integrante desempeña un rol determinado. En ese marco, los hijos tiene una responsabilidad menor que sus padres, y generalmente cuentan con más tiempo libre para la realización de otras actividades.

Las decisiones de la empresa quedan generalmente a cargo del productor y su familia. En el caso de las familias productoras constituidas por tres generaciones (abuelo, padre e hijos) la mayoría de los casos detectados -según dice el trabajo- constituyen sociedades entre hermanos, actualmente propietarios de un campo heredado del padre, quien (si aún vive) sigue siendo el encargado de dar la última palabra en las decisiones de la explotación.

Además, la evolución de la tenencia de la tierra en esta región está dada por el sistema de herencia, con división del terreno entre los hijos. “Estas pautas de herencia constituyen uno de los componentes básicos de la estructura de relaciones personales, que se pone en juego a la hora de tomar las decisiones”, indica Sandoval en su trabajo, y agrega que “la excesiva división de la tierra (por herencia), más allá de los límites de rentabilidad, los llevará a buscar estrategias para mantener la unidad económica”.

Resultados

Pero, ¿cuál es el rol que los jóvenes hijos de productores tienen en la empresa familiar? ¿Hasta qué punto intervienen en el proceso de decisión y en qué medida influye en aquél la educación no formal que reciben?.

De la lectura de los resultados del trabajo se desprende que los jóvenes que integran grupos de enseñanza no formal no conocen más innovaciones tecnológicas que aquéllos otros que no la reciben, pero que también trabajan en el campo. “Los jóvenes que no asisten a los grupos juveniles buscan otros medios de información para conocer las innovaciones tecnológicas”, indican las conclusiones del trabajo, que detalla que el conocimiento está directamente relacionado con la mayor edad de los jóvenes, pero no por la enseñanza no formal que los mismos puedan recibir.

Asimismo, se demostró que los productores cuyos hijos trabajan en el campo, y reciben enseñanza no formal, no adoptan más tecnologías que los otros, cuyos hijos no la reciben. En las entrevistas realizadas, los jóvenes plantean que decisión final acerca de adoptar una tecnología sólo la tiene el padre (o el abuelo, en su defecto), independientemente de que el joven pertenezca o no a un grupo juvenil.

En cuanto al conocimiento adquirido -una de las etapas en el proceso de toma de decisiones-, éste es más alto en el caso de los jóvenes que reciben educación no formal, y menor en aquéllos que no la reciben.

El trabajo también tuvo en cuenta la edad de los jóvenes y concluyó que a mayor edad mayor es la participación en la toma de decisiones productivas familiar, participación que se incrementa en los jóvenes que asisten a los grupos juveniles y reciben educación no formal.

Asimismo, cuanto más intervienen los hijos en los trabajos del establecimiento, mayor es la participación que tienen en la toma de decisión productiva, independientemente de que integren grupos juveniles. Esa participación, además, se ve potenciada cuando el compromiso familiar es más fuerte.

Conclusiones

Según indican las conclusiones del trabajo, “los jóvenes del caso en estudio buscan cumplir, en los centros juveniles, objetivos que tienen más peso en el aspecto social que en el técnico. Este hecho -agregan- se debe al aislamiento a que se encuentran sometidos por vivir en el campo, lo que les impide, a diferencia de los que viven en zona urbana, un continuo intercambio entre sus pares, tan necesario en esta etapa de sus vidas”.

Por este motivo, los grupos juveniles resultan más un espacio de socialización que una instancia de capacitación técnica.

Además, las conclusiones resaltan que existe por parte de los hijos un “aumento generalizado con respecto al interés y la presión por participar en el proceso de toma de decisión, así como una mayor flexibilidad de los padres hacia su intervención”.

A lo largo del proceso de toma de decisiones la mayor participación está dada en la etapa de implementación de las tecnologías adoptadas, lo cual indica que dentro de la familia son los hijos los que, básicamente, constituyen la fuerza de trabajo del establecimiento agropecuario.

Sin embargo, “la acción externa de los grupos juveniles operando sobre la empresa no cambia la relación interna entre los miembros de la familia”, dice el trabajo, por lo cual no se verifica su impacto, al menos en el aspecto del funcionamiento técnico del establecimiento.

Por último, el trabajo indica que “las pautas del actual sistema sucesorio establecen que los hijos del propietario trabajen en forma asociada como productores y alquilen a su vez más superficie, desplegando así una estrategia que permita disminuir dos cosas: la división de la tierra hasta límites de ineficiencia productiva; y el éxodo de los jóvenes del campo a la ciudad.

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