Fiebre Hemorrágica: alto riesgo para cinco millones de habitantes
Se cumplieron diez años de la muerte del doctor Julio Maiztegui, pionero, junto a otros científicos, como el doctor Julio Barrera Oro, en la lucha contra la fiebre hemorrágica argentina o “mal de los rastrojos”, que se llevara tantas vidas en años recientes. Sin embargo, pese a que con sus investigaciones lograron el desarrollo exitoso de la vacuna Candid 1, de comprobada efectividad preventiva, alrededor de cinco millones de habitantes de la zona definida como endémica están corriendo el riesgo de contraer la enfermedad debido a que hace dos años no se realizan las campañas de vacunación.
El inoculante se produce actualmente en el Instituto Nacional del Enfermedades Virales Humanas de Pergamino -en cuya creación también tuvo alto protagonismo el doctor Maiztegui- al que el gobierno central destinó los fondos necesario y los acercó directamente en septiembre de 2002 junto al compromiso de una efectiva acción preventiva. Antes, la vacuna se elaboraba en Estados Unidos, pero “por falta de interés económico” los sensibles hermanos del norte cesaron su fabricación. No obstante, con el remanente de esta producción podría iniciarse la vacunación.
Es decir, tenemos el inoculante de producción local pero aún faltan los ensayos clínicos y la decisión política, estratégica o como se la quiera llamar, de iniciar la vacunación con ese remanente y continuar luego con aquella. Esta decisión tiene carácter de urgencia al acercarse las instancias en las que la tareas rurales se multiplican, y con ellas la posibilidad de contaminación. Como se sabe, el vector es un ratón cuya orina infecta con el virus de la FHA granos y lugares específicos donde se desarrolla la actividad agrícola y con los cuales los agricultores, sus familias, tienen frecuente contacto.
Ante a ello, la Federación Agraria Argentina hace un nuevo y urgente llamado a para que se cumplan los pasos científicos señalados y, como queda expresado, se ponga en marcha de inmediato la campaña de aplicación de la vacuna Candid 1. Si no se hace, lasa autoridades pertinentes serán responsables, por omisión, de las consecuencias que puedan sufrir los habitantes de la enorme región expuesta a la enfermedad.
Dar respuesta a esta perentorio reclamo sería, además de atender una necesidad vital, el mejor homenaje al doctor Maiztegui a diez años de su lamentada desaparición.