Infantes de Marina al servicio de la patria
Un grupo de niños, entre 8 y 12 años, ingresa a uno de los galpones de la Compañía de Ingenieros Anfibios en las instalaciones de la Fuerza de Infantería de Marina de la Flota de Mar (FAIF), ubicada en la Base Naval de Puerto Belgrano.
Son scouts y de Bariloche. Acamparon con sus carpas en la compañía, en un predio rodeado de eucaliptos y pasto verde. Han venido a visitar la unidad de la Armada Argentina y a conocer el trabajo que realizan los Infantes de Marina entre los que hay dos santafesinos, quienes contaron su tarea en la compañía y su vida lejos de la provincia que los vio nacer.
Cada marino en su función
Al ingresar al galpón, los chicos de Bariloche miran entusiasmados el material dispuesto en los dos largos caballetes del recinto: minas, detectores de minas, mamelucos impermeables o con carbón activado para que no pasen los tóxicos.
“Mi función en la compañía es de custodio de armas, tengo la responsabilidad de cuidar, conservar y controlar el armamento que tiene asignado el destino”, expresó el suboficial Masatti.
Morganti es Anfibio Auxiliar de Guerra Química Biológica y Nuclear (QBN) en la compañía. “Integrar este grupo implica capacitarse bimestralmente en los nuevos avances tecnológicos y ejercitarse en prácticas sobre manipulación de sustancias tóxicas para su limpieza”, contó el cabo de la Armada.
Otro infante, el Suboficial Segundo Atanasio González, invita a los pequeños visitantes a tocar, a ponerse las máscaras de trabajo y a espiar por los equipos de lectura de tóxicos o de radiación del medio ambiente (fotos). Hoy, la misión que tiene el personal de Ingenieros Anfibios es transmitir su conocimiento, en esta ocasión a los más chicos.
Las minas son un problema a nivel mundial porque normalmente son colocadas para que las víctimas directas sean los soldados; sin embargo, con el transcurso del tiempo, las víctimas son los niños o los habitantes que vuelven a poblar el lugar luego de un conflicto armado.
Conocer esta realidad alerta a los niños, más allá de “jugar” con las máscaras, ellos empiezan a familiarizarse con el color, la forma y las consecuencias de la detonación de una mina.
¿Qué motiva a un santafesino a ingresar a la Armada?
José Luis Masatti ingresó en 1983: “lo que me motivó fue el conflicto de Malvinas, como para muchos jóvenes mi generación. La Armada fue la instrucción más completa y atractiva para cumplir la función de servir a la Patria”, expresó con orgullo.
“Mis tíos lejanos fueron militares de la Armada -actualmente viven en Canadá- y en Argentina tengo otro tío que es retirado del Ejército; su ejemplo y la imagen de todos ellos fue lo que tuve presente al momento de tomar una determinación y es una decisión que hoy considero acertada”, explicó el encargado de armas del CKIA.
José Luis remarcó que la Armada ha tomado protagonismo a nivel internacional por las Misiones de Paz, “y toda esta experiencia uno trata de volcarla en los más jóvenes que son el futuro de la Armada. La institución me ha educado en valores y principios morales sólidos. Le estoy muy agradecido.”
En el caso de “Tony”, como lo llaman sus compañeros de Cuerpo, empezó su carrera naval ingresando primero como Tropa Voluntaria en 1988, cuando recién implementaba la Armada Argentina este sistema voluntario de conscripción. La curiosidad fue el motivo más importante que lo decide a continuar en las filas de la Fuerza. Sus padres no querían que estuviese lejos, sin embargo con el tiempo se adaptaron y ahora les gusta que haga lo que a él lo hace feliz.
“La Armada me ha dado muchas satisfacciones y brinda todas las posibilidades para forjarse una carrera, que más que una carrera es un modo de vida”, dijo Morganti.
“Tuve la oportunidad de ir a la Isla de Chipre dos veces de comisión por Misión de Paz –una en 1994 y otra en 1999– y la experiencia es increíble, el trabajo conjunto con otras Armadas, el uso de la tecnología, todo lo mucho que uno aprende”, contó Morganti.
Para este santafesino, “cumplir con todas las actividades haciéndolo lo mejor posible es servir a la Patria”.
Recuerdos de Santa Fe
El suboficial José Luis Masatti es Mecánico en Sistema de Armas y está orgulloso de su carrera; sin embargo cuando decidió ingresar a la Armada y dejar Santa Fe no fue tan fácil, “recuerdo que mi madre incentivó mi alejamiento a los 16 años pero mi padre no, estuve prácticamente un año para convencerlo y él tenía que firmar como tutor. Pero ahora lo asumió y está orgullo de ver lo que represento”.
Aunque en su carrera lo han destinado a muchos lugares del país, sigue con su domicilio en Santa Fe de la calle J.P. López al 3.700. Su familia se encuentra viviendo allí: esposa, dos hijas (Micaela de 12 y Florencia de 10), sus padres, dos hermanos y toda la familia de la esposa.
Masatti es hincha de Colón de Santa Fe. Hizo su Escuela Primaria en Falucho Nº 18 y en la Escuela Técnica Pizarro el secundario. “Añoranzas son mis abuelos, ellos asumieron el rol de padres porque mis padres se separaron. En la primaria y en la secundaria tuve buenos ejemplos, mi generación quedó marcada por el empuje, templanza y valores de esos maestros de entonces”, dijo con emoción y agradecimiento.
Morganti vive actualmente en el Barrio Tiro Federal de Bahía Blanca con su esposa y sus dos hijos de 16 y 8 años. Sus padres y su hermano viven aún en la ciudad de Santa Fe. Él asistió a la Escuela Brigadier López en la primaria y el secundario lo terminó en el CENS, un colegio de adultos en Punta Alta, localidad bonaerense cercana a la Base Naval Puerto Belgrano.
Detrás de los caballetes, se encuentra otro suboficial de la Armada, Alberto Jiménez, él les hablará a los pequeños scouts de la unidad y su razón de ser en la Fuerza.
CKIA: apoyo y multiplicador de combate
La Compañía de Ingenieros Anfibios (CKIA) fue creada en 1974. Ha participado del conflicto argentino-chileno en 1978, de las tareas de Desminado Humanitario en Nicaragua y Honduras, en Misiones de Paz en Angola, y actualmente participa en las Misiones de Paz de la Organización de Naciones Unidas en Kosovo, la Isla de Chipre y Haití.
La CKIA es una unidad de apoyo de combate de todas las unidades de Infantería de Marina. Sus características particulares son amplias y sus tareas variadas. Posee dos Secciones de Ingenieros, Equipos y Máquinas Especiales: máquinas viales de alto rendimiento, grupos de Guerra Química, Bacteriológica y Nuclear (QBN), de Desminado Humanitario, y Potabilizador de Agua, incorporado este año. Operadores y personal que se adiestra permanentemente y tiene el mayor porcentaje de personal especializado en la materia dentro de la Armada Argentina.
A partir de 1998 –siguiendo con la Política de Estado en el tema de Minas Antipersonales– la Armada, a través de la unidad de CKIA, tiene la tarea de realizar Desminado Humanitario y destrucción de minas antipersonales como todas las FFAA de la Argentina.
“Hasta 1998 podían hacer uso, empleo, almacenamiento, fabricación y adquisición de minas; pero luego de la reunión en Ottawa (Canadá) Argentina firma un tratado a nivel mundial y los países firmantes tienen obligaciones y compromisos respecto a las minas: uno de ellos es, no empleo ni fabricación y destrucción, es decir, debe erradicarse todo; y otro importante, adiestrar al personal para este tipo de misiones” dijo el suboficial Alberto Jiménez de la unidad.