Jóvenes de las Escuelas de Trabajo aprenden un oficio y ayudan a la comunidad
Fuente: Prensa Santa Fe Ciudad
La Región
Redacción El Santafesino
08/08/2019
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Jóvenes de las Escuelas de Trabajo aprenden un oficio y ayudan a la comunidad

Realizan un taller de herrería, reparan las sillas de ruedas, andadores y bastones para dos entidades de la ciudad de Santa Fe. Además, fabrican bicicleteros que el Municipio instala en diferentes barrios.

Aprender un oficio, generar una salida laboral y ayudar a personas con discapacidad motriz. Así se puede resumir la diaria labor de siete jóvenes de las Escuelas de Trabajo, que se capacitan como Auxiliares de Herrero en el Centro de Formación Laboral Ángel Cassanello, en 9 de Julio al 2400, frente a la plaza San Martín. El curso incluye formación en reparación de sillas de ruedas, andadores, trípodes y bastones, pertenecientes al Club de Leones y Cilsa. Paralelamente, realizan los bicicleteros que están en toda la ciudad.

Cecilia Battistutti, secretaria de Desarrollo Social del Municipio, se refirió a esta actividad que incluyó la entrega de sillas de ruedas reparadas por los jóvenes de las Escuelas de Trabajo. “Son siete jóvenes que como ustedes han visto hacen un entrenamiento en herrería y tapicería y también en bicicletería que no solo les permite obtener herramientas de empleabilidad para obtener una salida laboral sino también, en este caso, trabajar en colaboración con el Club de Leones y Cilsa”, indicó la funcionaria, consultada por la prensa.

La funcionaria destacó que ambas entidades “han encontrado un espacio para traer sus sillas de ruedas y otros elementos de apoyo para personas con movilidad reducida. Y los jóvenes no sólo los reparan sino que también hicieron durante este tiempo un proceso de conocimiento y de promoción de algunas acciones en materia de discapacidad y lo que significa para una persona contar con buen sistema de apoyo, con una buena silla de ruedas”.

Entidades beneficiadas

La presidenta del Club de Leones, Esi Ortiz, destacó la iniciativa del Municipio: “Es una ayuda importantísima la que nos da el Municipio. Hace muchos años que buscábamos –sin conseguir- quien nos repare las sillas de ruedas, los trípodes y bastones”.

En ese sentido, Ortiz indicó que “hay mucha demanda, diariamente unas 10 o 12 personas nos piden una silla de ruedas. Por eso, cuando nos ofrecieron esta posibilidad, nos pareció muy buena porque además sirve para darle trabajo a estos jóvenes. Así que para nosotros es una gran solución y una esperanza de poder reparar todo el banco de aparatos ortopédicos que tenemos”.

Por su parte, Claudio Bruno, quien trabaja en la entrega de elementos de Cilsa, en diálogo con los periodistas, señaló la importancia de conocer la necesidad de los usuarios de sillas de ruedas. “Nosotros entregamos sillones nuevos. Cuando nos los devuelven necesitan reparación así que este trabajo de los chicos es muy importante”, valoró.

La voz de los jóvenes

Los siete jóvenes, de entre 18 y 24 años, destacaron la paciencia y el apoyo de Walter Ulrich, herrero, y Ricardo Azarzola, quien les enseña a reparar bicicletas. Jorge, uno de los asistentes, indicó: “La Escuela de Trabajo siempre estuvo presente. Siempre preguntaba si había cursos para hacer, ellos siempre me apoyaron para adquirir capacidad laboral. Sabía de soldadura porque me recibí en la escuela Belgrano, pero acá se profundizó el saber”.

“Siempre agradecemos el trabajo de Walter”, dijo, por su parte, Lucas. Y añadió: “Es una excelente persona siempre nos trató re bien, capaz que uno se equivoca y él nos corrige, nos enseña. Nosotros no sabíamos soldar y al tiempo empezamos a soldar bien y hacer un montón de cosas”.

Por su parte Alan, otro de los asistentes, agregó: “Nosotros hacemos los bicicleteros que están en todas las calles y ayudamos con la reparación de las sillas de rueda a la gente que necesita; las remodelamos, le hacemos pintura, los rayos, el tapizado”. Mario destacó el compañerismo del grupo y consideró: “Esto me puede dar una salida laboral el día de mañana. Por eso esperamos que esto siga, que no se termine”.

Los siete jóvenes viven en diferentes barrios de la ciudad: Centenario, Chalet, Barranquitas, San Lorenzo, Villa del Parque, Los Hornos, y Santa Rosa. Comenzaron su entrenamiento laboral en mayo de este año. En total tiene una duración de ocho meses. Se capacitan como Auxiliares de Herrero, y con una formación en reparación de sillas de ruedas, andadores, trípodes y bastones y bastones.

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