La diferencia de ser argentino
Bomberos voluntarios argentinos Crédito: El Santafesino

La diferencia de ser argentino

No hace mucho leí una entrevista, realizada por el periodista Francisco Ramírez a un bombero. Este bombero, de nombre Luís Ramírez, está en el cuartel de bomberos de Banfield, que si no me equivoco, forman parte de la dotación de Lomas de Zamora.

Desde pequeño, siempre admiré a los bomberos. Supongo que como a la mayoría de los niños nos atraían los camiones, el uniforme y ese halo de salvadores, cuando llegan a un siniestro, envueltos en el sonido de las sirenas. Todavía hoy, cuando veo pasar un camión de bomberos, siento una especie de emoción interna, que me lleva a pensar que en ese vehiculo van unas personas que se van a jugar la vida por salvar a unos seres que no conocen de nada. Realmente es emocionante y admirable la dedicación que estos hombres ponen en esa profesión humanitaria.

Pero hay una cosa que me emociona, aún más, de los bomberos de mi patria y es que allí la mayoría de los bomberos son voluntarios. Quizás para quienes viven en Lomas, Banfield u otras zonas de Argentina, en donde los bomberos son voluntarios, puede parecerles normal, como me sucedía a mi cuando vivía ahí. Pero ahora que vivo en Europa, me he dado cuenta que los bomberos de mi patria y de muchos países de América Latina, tienen doble mérito. Y esto de doble mérito, lo digo sin intención de ofender a los bomberos de los países en donde cobran un sueldo, formando parte de la administración pública, con todos los beneficios que eso tiene.

Los bomberos voluntarios de Lomas, Banfield, Temperley, etcétera, acuden a un siniestro cumpliendo con su labor y luego se vuelven al cuartel, sin cobrar un céntimo al damnificado. Ellos son bomberos en sus momentos libres e incluso más de una vez he visto a algún voluntario dejar su trabajo particular para acudir en ayuda de los demás. Es decir, que su tiempo lo ofrecen a la sociedad a cambio de nada, o mejor dicho, a cambio de sentir la satisfacción de ayudar a un prójimo en apuros.

Ellos adquieren su propio material, se adiestran y mantienen económicamente los gastos del cuartel, gracias a aportes voluntarios y a algunas pequeñas ayudas que les llegan. Pero aquí en Europa el bombero tiene dedicación exclusiva. Cobra un sueldo por ser bombero. Tiene sus días libres, sus vacaciones y una jubilación por haber ejercido de bombero.

Aquí después de intervenir los bomberos en un siniestro, la municipalidad cobra al damnificado por esa intervención. Y eso que el sueldo de los bomberos, sale de los impuestos que pagamos todos los ciudadanos. Ojo no digo que esto esté mal o bien. Tampoco digo que los bomberos de aquí sean menos solidarios. Lo que digo es que aquí ser bombero es un trabajo remunerado. Cobran por sus intervenciones. Mientras que ahí es parecido a un hobby.

Es decir que es algo que hacen porque lo sienten, porque lo necesitan para tranquilizar su espíritu y no como una forma de ganarse la vida sino más bien una forma de arriesgarla sin esperar nada a cambio. Los bomberos voluntarios gastan en el servicio a los demás, dos elementos imprescindibles e irrecuperables para cualquier ser humano: el tiempo y la vida.

Vuelvo a repetir que esto no es una crítica para los bomberos de Europa o de los países donde cobran por su trabajo, sino que este escrito lo que pretende es que mis compatriotas valoren a ese bombero que llega a un siniestro, con el fin de salvar vidas y enseres. Muchos bomberos han perdido su vida por ayudar a los demás y sus familias han quedado destrozadas, recibiendo a cambio una pequeña ayuda de algún seguro, que nunca solucionará la parte afectiva por la pérdida del ser querido.

Con esta nota me gustaría llamar la atención de mis compatriotas, para que tengan en cuenta a esos ciudadanos anónimos, que en Argentina acuden a cualquier hora del día o de la noche para ofrecer todo lo que saben y lo que tienen por la labor de salvar vidas y propiedades sin importar quien los llama. Sería lindo (no sé si ya se hace), que los bomberos que viven de su profesión, cuando renueven el material que les proveen sus ayuntamientos, como por ejemplo: vehículos u otros elementos de salvamento, en vez de dejar que acaben en un desguace o chatarrería, como ya lo he visto, hagan campañas para que este material, todavía servible, llegue a esos compañeros que en países de América se juegan también la vida diariamente y además gratis.

Los argentinos, que nos quejamos muchas veces (con razón) de la delincuencia de nuestro país y la gente insolidaria que tenemos, deberíamos pensar que no todos somos malos y que hay mayoría de argentinos que día a día ponen su grano de arena para ayudar a sus compatriotas. Entre ellos están los bomberos voluntarios. Que pena que no exista un cuerpo de “políticos voluntarios” que trabajen también gratis por el bien de los demás.

Autor: Carlos A. Ochoa Blanco

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *