La lectura en la era digital y la necesidad de volver a crear historias a través de los libros
Periodismos, la obra más reciente del escritor Víctor Fleitas, que pasó por Progreso. Crédito: El Santafesino

La lectura en la era digital y la necesidad de volver a crear historias a través de los libros

El avance de las nuevas tecnologías, medios electrónicos y la pandemia, hacen pensar que el hábito de la lectura desapareció. Sin embargo, el docente y Licenciado Víctor Fleitas asegura que cambiaron las formas de lectura, pero que los libros no desaparecieron, solo hay que volver a crear historias a través de las lecturas y la imaginación.

La pandemia del Covid dio un gran impulso al desarrollo y aplicación de las nuevas tecnologías, sobre todo, en los ámbitos escolares. Se ha tenido que dar pasos gigantescos a la adopción de una conciencia digital que normalmente nos habría tomado más tiempo adquirir. Esto provocó que los hábitos de la lectura cambien.

En 10 años ya no se navega o mira Internet, sino que se vive dentro de él, todo se aceleró, ya nadie recuerda cómo era la red en sus comienzos a finales de los años ’90 del siglo pasado.

En el marco del Día del Libro, y una petición que llamó mucho mi atención, surgió la necesidad de pensar en los hábitos de la lectura, en los libros y el uso de la tecnología.

-Ma, me comprás un libro- me dijo mi hija Juliana al regresar de la Feria del Libro que se realizó en su escuela.

Juliana es una niña de 12 años de 7mo grado, que vive en el mundo tecnológico a través de su celular. Si bien, ella leía cuando era más pequeña, eso quedó en el olvido con el uso del aparato móvil y las redes sociales.

Cuando volvió de la escuela después de recorrer los stand de la Feria del Libro expuestos en el patio de la Escuela Nº 341 “José María Paz” de Progreso el jueves 16 de junio, me describió como único y hermoso el momento: -“quiero todos los libros”, reiteró mientras hablaba de títulos que habían acaparado su atención.

En ese contexto, desde El Santafesino entrevistamos al docente y escritor, Víctor Fleitas con el propósito de acercar su mirada como formador ante el interrogante: ¿los chicos se olvidaron de los libros impresos, leen o cambiaron su forma de lectura?.

Víctor Daniel Fleitas es Licenciado en Comunicación Social en la Facultad de Ciencias de la Educación (UNER). Es docente santafesino y tiene un posgrado en Metodologías de la investigación. Fleitas escribió tres obras literarias: Historias de Aire, Tinta y Papel, y su última obra, recién publicada: Periodismos, que había comenzado a redactar junto con el ex docente Guillermo Alfieri, fallecido en 2018, en la ciudad de Paraná.

¿Cómo observa a los estudiantes a la hora de pedir la lectura de un texto?

-Como docente observo que no se lee menos en el sentido que es imposible abstraerse de lo textual, porque aún en un mundo de imágenes siempre se está atravesado por el texto. El discurso y la palabra siempre están dando vuelta para ayudar a anclar el sentido de las imágenes. Sin embargo, la única forma que la lectura nos vuelva más reflexivos, con más capacidades para el desarrollo de habilidades, que significa ponerse en el lugar del otro, preguntarse cómo algo está hecho, es activando la imaginación y creando historias con la lectura.

Hay que animarse a salir de los lugares comunes, porque toda la cultura del meme está atravesada por lugares comunes. Nos hacen reír y nos reímos, pero son bastante pobres y estereotipados. Nos reímos porque son graciosos, pero como norma, como un texto que ilumina nuestras prácticas, es bastante pobre”, asegura.

¿Cómo cree usted qué se debe buscar crear un buen lector?

-“Uno se da cuenta cuando hay personas que han disfrutado de la lectura, porque tienen una imaginación más frondosa y saben contar una historia”, dice y advierte que para contar algo que uno tiene adentro, se necesitan herramientas: “no estoy diciendo copiar, hacer un video, un videíto para tic toc, igual a los 20 que ya he visto. No, es contar algo que yo deseo decirle a otra persona y hacerlo de una manera única y para que eso ocurra, necesito aprender a transmitir lo que siento y pienso. Y eso sí es una práctica de la escritura y de la lectura, no sólo del consumo y mucho menos, del consumo de la imagen.

Por eso digo que una persona que lea o que tenga una biblioteca con, por exagerar 100.000 libros, no será ni más sensible, ni más inteligente, ni nada por el estilo. Evidentemente, lo que a veces se necesita es que otra persona, un docente, un compañero, un amigo, un padre empuje a buscar en la lectura, lo maravilloso de las cosas. Ahí es donde la experiencia varía y ya no es una mente consumiendo palabras, vocablos, expresiones, sino que es un ser vivo, con sentimientos, con emociones, con experiencias, tratando de aprender más en el proceso de enseñanza- aprendizaje. Hay que ayudar a que los alumnos, estudiantes entiendan que leer les puede ayudar a vivir mejor, a ser mejores personas, a construir una sociedad mejor”.

¿Hay algún momento para leer?

-Hay menos momentos para el disfrute silencioso de la lectura. Es ese momento cuando uno se puede sumergir en una historia o en una escritura, transportarse estando en una habitación inmóvil a otro lugar, a otro tiempo, otra circunstancia, ponerse  y calzarse otros zapatos. Imaginarse qué haría uno en el lugar del personaje. Yo creo que eso es un escenario fantástico que solo lo tiene el momento de la lectura”.

Cuando uno sale a buscar en los libro las experiencias que nos hagan mejores personas, ahí sí, es seguro que ese lector va a salir enriquecido del proceso. No simplemente va a acumular textos o cuentos o textos académicos o poesías. No solamente va a acumular, sino que además eso que va a leer lo va a transformar. Va a transformar su realidad y va a ayudar a que se transformen la realidad de las personas con la que uno toma contacto.

Hablemos de escribir libros, sabemos que usted ha escrito varios: ¿Cómo es escribir un relato?

-Escribir un libro es un proceso arduo, lleva mucho tiempo.  Uno puede tener partes interesantes, textos, poesías, bocetos sueltos, prosa y hasta incluso, cuentos. Puede tener todo eso y todavía no tener un libro. Es difícil escribir un libro, porque uno no arranca escribiendo un libro, sino que arranca escribiendo historias y en un determinado momento entiende que se constituyó en un libro. Escribir un libro es una apuesta a futuro, sin ningún tipo de dudas.

Detrás de un libro, hay un legado de una generación hacia otra, y en muchos casos, las generaciones condensan lo que saben o lo que sienten, en un libro. Es un relato, un legado que hace que la memoria de esa historia se mantenga viva. Y en ese sentido,  cumple un lugar fundamental dentro de la cultura de nuestra sociedad.

Autor: Lorena Silvas – Desde Progreso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *