La primera peluquera de su pueblo y aquellos peinados que revolucionaron una época
Marta nació en Grutly Norte y a los 17 años comenzó a cortar el cabello, profesión que la acompañó a lo largo de su vida. A los 26 años se mudó a la localidad de Hipatia, y fue la primera peluquera del pueblo, profesión que coincidió con los trabajos del campo: “teníamos mucho trabajo en el tambo, aparte de la peluquería, era una vida muy dura”, cuenta Marta en diálogo con El Santafesino.
Marta y sus revolucionarios peinados de ruleros y spray, marcaron tendencia en la época. Las clientas eran, en su mayoría, de las zonas rurales y de la localidad de Progreso.
“Las clientas venían el día antes, a la tardecita, entonces les ponía los ruleros con un producto que les dejaba el pelo un poquito duro y el día después, se peinaba”, cuenta y agrega que el cabello se secaba durante la noche y al otro día “se les daba la forma y se iba batiendo para que quede esponjoso y se trabajaba el peinado que la clienta quería”.
Marta vive sola, no tiene hijos, rodeada de árboles y flores de todos colores, su casa está ubicada en la zona rural de Hipatia. Habla de su profesión con mucho entusiasmo, y recuerda que cuando empezó no había luz eléctrica, “ni hablar de un secador o una planchita”.
Al ser la única peluquera del pueblo, peinaba y cortaba el cabello de las mujeres, sobre todo, para eventos especiales, como las fiestas de los pueblos y novias.
Un poco de historia
Cuando pensamos en el cabello si nos remontamos a la historia, desde la edad media, momento en el que surge la peluquería, los peinados y cortes marcaron siempre tendencias.
“Antes no había todas las cosas que hay ahora, era un peine, un spray, una tijera y los ruleros”, dice. Tras empezarse a usar el sistema de ondulado permanente patentado por el alemán Karl Nessler en 1906, la permanente fue furor en los comienzos de la peluquería de Marta.
“Cuando empecé a trabajar acá (Hipatia), estaba de moda la permanente”, comenta y se atreve a hablar de los cambios que ve en la actualidad, donde los peinados y cortes de cabellos están atravesados por estilos, cambios constantes, formas y colores que han invadido la vida cotidiana: “antes se exigía mucho la prolijidad en el peinado, no podía haber un pelito fuera de lugar, todo debía ser re prolijo”, asegura Marta, quién ve además en los cabellos actuales “un desorden”, que en su época, eso no se permitía, “no podía existir”.
Seguir con la profesión
El modo de trabajo fue cambiando. Marta fue testigo de muchas transformaciones en los cortes y tendencias, sin embargo, ella prefirió seguir fiel a su estilo.
Hoy ya retirada de la profesión que la marcó toda su vida, continúa cortando el cabello a dos o tres clientas: “son personas mayores, pero son mis clientas de años”, por lo que no las piensa abandonar.
Marta es una mujer que rinde culto a su vida y profesión y valora la importancia de poder seguir aún hoy, cortando el cabello a esas dos o tres clientas fijas de tantos años.
Lorena Silvas