La tarea del comedor parroquial “San José”
La tarea del comedor parroquial “San José”
La Región
Redacción El Santafesino
23/08/2008
chicos desnutridos comedor parroquial Recreo

La tarea del comedor parroquial “San José”

Cuando comienza el día, un grupo de mujeres se alternan para dar de comer alrededor de 110 chicos que, de lunes a viernes, se acercan al comedor parroquial para almorzar. Ellas son: Ana Sciencia, “Ñata” De Martino, Etel Fassano, Gladis Palliero y un grupo de mamás colaboradoras con el quehacer diario.

El grupo no está solo. Lo acompaña una comisión conformada por Celia de Alliot, Omar Colombo, Héctor Chiconi, Gabriela Oreggioni, Iris Cejas y hasta las mismas Ana Sciencia y Etel Fassano y cuentan con el apoyo del Presbítero Carlos Scatizza.

Ana Sciencia y el Padre Scatizza son los encargados de relatar a El Santafesino que todo comenzó cuando, hace 20 años, se diagnosticaron casos de chicos desnutridos en Recreo. El Dr. Couzo, médico de la ciudad, se acercó a la parroquia para buscar apoyo y es así, que estando el Padre Jorge Sarsotti a cargo de la parroquia, comienzan a trabajar en función de la puesta en marcha del comedor.

Desde allí pasó mucha gente que colaboró. Pero son Ana Sciencia y “Ñata” De Martino las pioneras que aún continúan, al igual que Gladis Palliero que se incorporó hace 18 años y todavía está al frente de la cocina. Es ella quien decide, junto a las otras mujeres, el menú de cada mediodía.

El comedor comenzó funcionando en la vieja Casa Parroquial y se equipó mediante la ayuda de la gente y de algún que otro subsidio. Luego, se reformó y se transformó en lo que es hoy. “Fueron muy difíciles los primeros tiempos -recordó Anita Sciencia-. Buscábamos la mercadería en una camioneta que nos prestaba la comuna y recibíamos contribuciones de la gente de la quinta, panaderos y carniceros. Todavía hoy recibimos ayuda de ellos”.

El día a día

Actualmente, el comedor recibe las raciones alimentarias del Ministerio de Desarrollo Social, pero no alcanza. Por eso, el grupo agradece la ayuda que perciben de toda la comunidad. “Tomamos donaciones de la gente y de entidades. También contamos con alrededor de 60 socios que abonan una cuota mensual”, contó Ana, a lo que se suman aportes de la Municipalidad de Recreo. De igual manera “se hacen malabares” para que los chicos tengan su comida todos los días.

Al lugar concurren chicos que provienen de los barrios Comunal III, Itatí y Centro. “El amor y el cariño de y para los chicos es impagable”, contestó Anita cuando se le preguntó qué las motiva para continuar con la tarea. “Todo es por los chicos y por Cristo, que es nuestro Guía”, agregó.

El Padre Scatizza y Ana Sciencia concuerdan con la idea de que el anhelo es que el comedor algún día no funcione porque eso significaría que todos los chicos comen en su casa y con su familia, como debe ser. “Pero, al no poder ser, nosotros estamos acá para recibirlos” explicaron ambos.

Además de alimentarse, las mujeres y el Padre les enseñan hábitos de higiene y de conducta. “Les enseñamos como deben comportarse para comer, rezan y conviven entre ellos”, señaló Scatizza.

Uno de los máximos proyectos que tienen es construir la sede propia del comedor porque, actualmente, los pibes comen en el Gimnasio Parroquial aunque no existe toda la infraestructura necesaria.

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