La UNL tiene cabaña ovina propia en Esperanza
La UNL tiene cabaña ovina propia en Esperanza Crédito: El Santafesino
Economía
Redacción El Santafesino
18/05/2013
Escuela Granja ovinos Rumiantes

La UNL tiene cabaña ovina propia en Esperanza

La Facultad de Ciencias Veterinarias (FCV) de la Universidad Nacional de Litoral (UNL) cuenta ahora con su propia cabaña ovina, un establecimiento que es el inicio de un proyecto más amplio y cuyo fin es apuntalar la producción de ovejas con buena genética en Santa Fe, una provincia que se proyecta con un gran potencial.

La historia comienza hace seis años, cuando Jorge Sosa, referente por la UNL de un programa que forma parte de la Ley Nacional de Recuperación de la Ganadería Ovina (por el cual cada provincia recibe fondos que se gestionan en unidades ejecutoras locales), recorrió la provincia dando capacitaciones a técnicos y productores, con la finalidad de incentivar la actividad de la ganadería ovina en la provincia.

“Caí en la cuenta de que no tenemos una genética determinada, ya que existen majadas mixtas, sin razas definidas, salvo el caso de unos pocos establecimientos. En este sentido, necesitábamos la creación de un banco genético para que los productores de carne, leche y lana ovina no tuviesen que irse a otros lugares para comprar reproductores”, recordó.

Además resaltó que la idea de instalar una cabaña en Esperanza surge del interés de los alumnos que conforman el grupo funcional Ovinos, quienes asumieron el compromiso de llevar adelante todas las actividades que de ella se desprendan, denotando un particular interés en hacerlo. “Este tipo de sistema productivo requiere de mucha actividad diaria en el manejo de los animales, y sin el compromiso de trabajo del grupo en forma diaria, no hubiera sido posible”, completó Sosa.

De este modo, desde la cátedra que encabeza, la de Producción de Pequeños Rumiantes, se pusieron en marcha los trámites para el emprendimiento. “Nos asignaron una hectárea en un campo alquilado por la facultad y se empezaron a dar los primeros pasos con los primeros reproductores que se adquirieron. Ya servimos a las primeras hembras de pedigree. Se trata de un buen inicio”, apuntó.

Potencial

Al mismo tiempo, el investigador destacó que la FCV también presentó un proyecto de cambio de escala que contempla la ampliación de las instalaciones y la incorporación de otras razas para producción de carne, lana y leche, tendiente a cubrir el espectro demandante. “Desde la facultad podríamos brindar asesoramiento, tareas de extensión y ofrecer reproductores a los productores que día a día se van incorporando al sistema”, aseguró.

“La idea es trabajar con una genética determinada, con proyectos de alimentación y un seguimiento de la conformación de la carne, una clasificación y tipificación de las reses. Todo ello en base a la demanda del mercado, que pide músculos de gran volumen y magras. La idea es estandarizar la producción para que cuando lleguen al mercado tengan toda la tipificación necesaria”, detalló.

Sosa agregó que en la provincia de Santa Fe existen unas 150 mil cabezas ovinas, una cantidad considerable, pero lejos de los 2 millones de cabezas con que contaba a principios del siglo XX.

“Un reproductor con buena genética cuesta alrededor de 5 mil pesos y se ocupa para servir entre 50 hembras. Queremos hacer punta, porque la actividad en nuestra provincia era una utopía, pero hoy ya es una realidad. Una vez desarrollado el proyecto, pretendemos llegar a vender por año unos 50 reproductores de diferentes razas. También aspiramos a presentar los reproductores en las diferentes exposiciones regionales que se lleven adelante”, enfatizó.

“Santa Fe tiene un potencial enorme, porque la oveja tiene una gran rentabilidad, más que el ganado vacuno. Sin embargo, el problema es cultural, porque el productor santafesino no está acostumbrado al manejo de la oveja ni tiene las instalaciones adecuadas. Esto sucede hasta que ve los números. De hecho en Cayastá, Bernardo de Irigoyen o en Pilar ya hay productores que tienen entre 400 o 600 ovejas. Mientras tanto, en el sur de la provincia también se cuenta con importantes productores y una demanda creciente imposible de abastecer con los sistemas actuales”, afirmó.

Ampliación

Sosa expresó que por ahora la cabaña ovina es sólo una pequeña instalación, refugio de los animales, pero el objetivo es llegar a tener un lugar que permita realizar transplantes de embriones, inseminación por laparoscopía y otros trabajos relacionados con la mejora genética: “Para ello, necesitamos equipamiento especial y de alto costo. De hecho, se cuenta con instalaciones en el ámbito de la Facultad para la realización de algunas actividades inherentes al proyecto”.

Agregó por último que otro espacio importante es la Escuela Granja de la UNL, donde se realiza una feria ovina que se plantea como un espacio demostrativo importante, a la vez que se proyecta como un modo de insertar más la actividad ovina en la región.

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