Laguna Paiva: el éxito de nuevas corrientes de gestión municipal
Fuente: El Cronista Regional

Laguna Paiva: el éxito de nuevas corrientes de gestión municipal

Pensar en la ciudad como un hecho autónomo desligado de una realidad regional y nacional, sería simplificar un análisis mucho más profundo el cual radica, en gran medida, en repensar el planteo de las nuevas demandas que la comunidad reclama.

En tal sentido, la ciudad es un grupo de sistemas complejos, interrelacionados entre sí, en el cual se concretan las relaciones sociales , y como no puede ser de otra manera, sujeto a los cambios políticos y económicos, los que se vieron acelerados en las dos últimas décadas y que fueron transformando, de manera significativa, los procesos de desarrollo locales. La ciudad de Laguna Paiva no ha quedado fuera de esas transformaciones y ha sufrido cambios a partir de la acelerada modificación de los roles del estado, como ser la ya conocida descentralización estatal. Si realizamos una revisión histórica de estas dos últimas décadas podemos determinar que los procesos de desarrollo locales no estuvieron sujetos a este abrupto cambio de los modelos neoliberales impuestos, como sabemos dirigidos desde el gobierno nacional. No olvidemos que en el período de mediados de los ’80 y ’90 estuvimos cercados por un proceso de política local carente de consensuar y debatir con las fuerzas de la comunidad, una gestión con proyección productiva.

No sería de otra manera, que como toda comunidad donde el factor de la movilización económica era netamente el metalúrgico-ferroviario, que entre otras cosas por falta de propuestas se vio quebrado, y derivó en una etapa de confusión y sin rumbo dentro de un nuevo contexto mundial y nacional conocido como proceso de globalización. Este nuevo factor económico no fue ajeno a las gestiones municipales de entonces, dándole a las mismas un carácter asistencialista y solamente a resolver problemas urgentes, oportunista y no globales de proyección futura.

Pero esta metodología de gobernabilidad local de entonces, no supo adaptarse a las nuevas reglas de juego impuestas, llevando a la comunidad al desconcierto por falta de propuestas de desarrollo. Un ejemplo claro de estos métodos de gobernabilidad local, se manifestó cuando cerró sus puertas uno de los ejes movilizadores de la economía (talleres ferroviarios), por lo cual muchos de sus empleados se retiraron con una indemnización importante per cápita, volcando al circuito local una suma de dinero considerable y al no encontrar espacios de discusión y propuestas para capitalizar algún emprendimiento grupal o individual, porque el modelo de gestión del momento carecía de herramientas y estrategias suficientes y acordes para implementar propuestas de desarrollo participativas, sustentadas en un objetivo general. Fue así que estos capitales se fueron diluyendo en satisfacer necesidades personales o en inversiones financieras destinadas al fracaso.

Estos procesos de cambio tan profundos que sufrieron muchas ciudades del país relacionadas con el Estado, estuvieron sujetas a la incapacidad de saber que cualquier proceso de desarrollo de una ciudad está ligado a grandes niveles de incertidumbre socio económico y la equivocada aptitud de gestión y decisiones políticas unipersonales.

Por otro lado, cuando hablamos de repensar la ciudad nunca nos hemos preguntado cual sería el perfil económico que deberíamos tener, y por el otro no existe tal pregunta si no logramos un ámbitos serio de discusión. De esta pregunta se desprende una actitud individual y traspolada a una serie de intervenciones multidisciplinarias en donde los análisis y diagnósticos elaborados determinarían, con claridad, las variantes y potencialidades de producción con que contamos.

Es evidente que, en este momento la ciudad tiene un proceso político de varios años con un fuerte perfil de gestión unipersonal, donde los estratos sociales, consejo deliberante, instituciones intermedias y organismos de la producción no intervienen en las políticas locales y no cumplen con la representatividad y el rol que la sociedad les otorga, no por la falta de propuestas y capacidades personales, sino porque seguimos ligados a la vieja metodología de gobernabilidad, que día a día nos sorprende cuando vemos los proyectos presentados por el Consejo Deliberante, que responden a satisfacer necesidades inmediatas y que seguramente fueron desarrollados por algún iluminado que cree que el reclamo de toda la sociedad pasa por la improvisación de ideas a medida que surgen las necesidades, con soluciones mágicas sin consenso.

Un ejemplo visible de esta forma de gobernar y la postura unipersonal del Ejecutivo es el tratamiento que se le da a un elemento emblemático de la ciudad, como es la plaza central, a la que se usa como un factor de gestión política, por aquella idea de que «toda gestión política, para que tenga éxito debe ser vista», sometiéndola a periódicos cambios, modificaciones y agregados que desnaturalizan por completo su «espíritu de plaza central».

Otro ejemplo de la práctica de viejas metodologías de gobierno municipal lo encontramos en las obras de saneamiento ambiental, que debieran ser muy importantes y no llegan a realizarse, como por ejemplo un sistema de cloacas y el aprovechamiento integral de los residuos, este último de vital importancia para mejorar la calidad de vida de la población.

No será posible lograr que estos proyectos tengan efectos positivos en la sociedad si no intervienen directamente dentro de un marco de representatividad de todos los actores de la comunidad, en elaboración de planes generales a largo plazo, lo que los especialistas en gestión municipal llaman «de lo general a lo particular». Pero también es importante entender que los procesos de cambios, como decíamos al principio que el único éxito de la gestión está sujeto a planes de largo plazo con representatividad ciudadana de todos los actores multisectoriales, de la producción, de la salud, educación, políticos, etc., dándole un carácter multidisciplinario a los programas y proyectos prioritarios y futuros de una ciudad.

Por todo lo anteriormente señalado, las nuevas corrientes de gestión municipal radican en la gobernabilidad, sustentada por la participación y consenso de organismos multisectoriales, que son los que establecen los objetivos generales y prioritarios, en el cual se considera con mayor validez la pregunta que nunca nos formulamos, pero también podríamos dividirla por un lado, a razonar en lo siguiente: «¿qué ciudad queremos?», y por otro lado «¿hacia donde queremos ir?», por lo tanto saber reconocer los errores históricos que nos llevaron a una comunidad dividida y sin objetivos de producción económica, de servicios, salud y educación nos hacen reconocer con valentía a atender las nuevas corrientes de gestión municipal, como sucede en muchas ciudades exitosas de Argentina o Europa, y radica específicamente en la participación de todos los actores e instituciones que conforman la sociedad local y en donde delinean estrategias de planificación con objetivos generales y proyectos consensuados.

En otras palabras, el intendente es un representante político de toda una sociedad, peor es solamente un ejecutor de propuestas, por el cual deberá llevarlas a cabo a través del respeto y sin concesiones, de la herramienta fundamental que llamamos Plan Estratégico, como una fuerte decisión política.

Pero para que un gobierno municipal se fortalezca institucionalmente debe contar con este instrumento de gestión como el Plan, que se realiza a partir del acuerdo participativo de un diagnóstico y de él se desprenderán las propuestas y alternativas para su implementación, donde hoy es necesaria más que nunca la práctica democrática del consenso como único camino hacia un objetivo general para la ciudad.

Por esto creemos que la herramienta que orienta con éxito las nuevas ideas son los Planes Estratégicos, que contengan todos los reclamos y permitan analizar la realidad local y regional, para acordar de manera conjunta las estrategias que se llevarán a cabo. En este contexto el Plan Estratégico para la ciudad de Laguna Paiva es un instrumento de gestión para el desarrollo económico y el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes con igualdad de oportunidades.

El objetivo del plan es gestar un proyecto integral que permita a la acción política poner en marcha un modelo de transformación socio-económico y cultural, involucrando a todas las instituciones intermedias, políticas, productivas, educativas, etc. De esta manera, el Plan deja de ser asunto de especialistas y da un paso para convertirse en un proceso de integración social donde se asumen conjuntamente el compromiso de consensuar propuestas sobre la ciudad que queremos.

Ahora bien, para que esta propuesta de planificación tenga éxito, el representante municipal que le toque gobernar deberá tomar conciencia que cuenta con una herramienta eficaz, capaz de lograr grandes transformaciones a mediano y largo plazo, y para eso deberá tomar una fuerte decisión política para su implementación.

Una de las cuestiones a tener en cuenta es que se avecinan años de grandes transformaciones, y de acuerdo con las nuevas políticas nacionales al cambio de modelo de las últimas décadas, que orientaban la concentración de la producción económica y financiera directamente con los grandes centros urbanos, por el contrario, el cambio de rumbo del modelo establece la importancia de regionalizar las economías, las cuales serán los motores de la reactivación económica del país. Por esto, la importancia que nos encuentre lo suficientemente organizados y creativos, utilizando las potencialidades de nuestra comunidad para generar nuevas formas de organización, tanto institucional como productivas, generando nuevos puestos de trabajo y brindarle a la comunidad una mejor calidad de vida.

Por lo tanto surge la necesidad de consensuar un eje de debate entre todos, en el cual se debería discutir la importancia de las potencialidades económicas de Laguna Paiva, el perfil económico que contamos y al cual deberíamos organizar con profundidad. «Las grandes transformaciones surgen a partir del reconocimiento histórico de las falencias en la implementación de políticas de desarrollo no consensuadas».

Por Arq. Edgardo Sarmiento.

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