Lectura, una vivencia magistral
Niños en la Sala de Lectura de la Biblioteca Popular de Laguna Paiva Crédito: El Cronista Regional

Lectura, una vivencia magistral

Leer no es ir por la frontera de los hechos, de las esencias de las cosas o de la mera práctica, como suele ocurrir en tantos actos mal llamados de “animación”; es una actividad que constantemente conquista y construye significados desde el corazón y desde la razón.

La lectura debe ser una vivencia magistral, asombrosa, inagotable, casi única, capaz de producir el encuentro con el mundo inconmensurable de la realidad, de la fantasía. Es uno de los actos más importantes para el desarrollo pleno de cada uno desde el “primer” asombro de leer las “primeras” palabras convocadas un día por nosotros mismos en un constante mimetismo sonoramente activo. Es una acto por el cual se alianzan las significaciones y los sentidos en el continuo proceso de interpretar, elaborar, recrear sensaciones y símbolos.

La lectura está allí, en cada paso de la vida. Estamos permanentemente inmersos en estímulos orales que producen actos de lectura. Es un bombardeo constante, experimental, indiscriminado, producto de reiteradas destrezas estimulantes para la entrada espontánea a la lectura de libros, a la palabra escrita. Entrar a esta última requiere una atmósfera nueva, propia del lenguaje escrito por la que se nos transforman tantos signos orales y visuales, coloreados y rítmicos, en sus formas verbales, expresivamente plenas, para que cada uno, conforme a sus referentes pueda manejar la codificación y la decodificación con placer creciente.

Los más reiterados signos referentes que funcionan hoy entre nosotros en esta hora de la imagen con poder casi afrodisíaco, son producidos por los medios de comunicación, referentes indiscriminados que deben llamar a la reflexión de todos, no por los medios en sí sino por la manipulación, tantas veces abrupta de sus contenidos, de sus OMNIPOTENCIAS, a través de los que se posibilita convertir al hombre en un objeto, en una simple caja de resonancia AUDIMUDA y que naturalmente no llevan a una lectura VIVA, personal y reflexiva, sino más bien apartan de ella, disuaden.

Es esta la hora de decir SÍ a la lectura para formar al hombre participativo, comprometido actuante y por supuesto PENSANTE. Es la hora de conquistar, con los medios, con todos los medios, los espacios para propiciar la lectura, para LEER CON ELLOS y desde ellos, para que todos se incorporen a los actos de las instituciones dedicadas a su promoción y se constituyan en motores de vida, en EFECTIVOS ALIADOS DEL ACTO DE LEER.

La lectura será entonces un hecho concreto, dinámico, un manantial inagotable por imperativo del medio y por la búsqueda de placer personal, con las familias y por supuesto, con todos los ámbitos educativos. Los FESTIVALES DE LECTURA, que hace tantos años llevo a cabo, en la provincia y en otras provincias del país, concretan de verdad este COMPROMISO y leer se transforma en una fiesta placentera a la que todos quieren entrar. Es la escuela, es el colegio, es el municipio, es la familia, quienes espontáneamente se incorporan en una actividad compartida permitiendo la multiplicación de los sentidos, la plurivalencia de los significados porque son muchos los temas que se ponen en juego en una legión de signos y sonidos que estallan contagiosamente en el corazón. Las palabras de todas las lecturas se transforman en un bosque encantado en el que cada una se puede pronunciar entendiendo su verdadero marco referencial, mezclando las conocidas y las exóticas, las trabajadoras y sencillas que salen a pasear por el lenguaje coloquial de cada día, con las que están guardadas en los diccionarios esperando unos ojos curiosos que las convoque para incorporarse al mundo sonoro de la oralidad.

Según Ítalo Calvino: “La lectura no se compara con ningún otro medio de aprendizaje y de comunicación porque ella tiene un ritmo propio que está gobernado por la voluntad del lector. La lectura abre espacios de interrogación, de meditación y de examen crítico, en definitiva, de LIBERTAD”.

La educación, en sus distintos niveles, debe promover y alcanzar cada día, en cada alumno, EFECTOS SECUNDARIOS. Lecturas que promuevan reacciones intelectuales en quienes logren practicarla con seguridad, objetivo básico de la escuela. Lecturas TOTALES, pensantes, constantes, en cada hombre, en cada día, en todas las áreas, que no se sientan invalidadas por una implacable e inmediata disección. Lecturas por placer y por contagio desde cada docente involucrado con ella por elección vocacional.

Se requiere, por lo tanto que cada docente, en todas las áreas, sea un LECTOR ACTIVO. Se logrará entonces una ESCUELA DE LENGUAJE, un “concierto de experiencias lectoras” con códigos y subcódigos, con percepciones textuales y extratextuales, explorando el entorno, conociendo la naturaleza, sus sensaciones, presencias y ausencias; sus causas y consecuencias. Una verdadera y expresiva visión de la vida en comunicación desde la oralidad y la escritura.

Aprenderemos a dotar a las palabras de un colorido más extenso con el voto personal de encontrar sus sentidos en el inagotable mar de los contextos de cada frase, de cada libro. La LECTURA será así una actividad de todos, una actividad constructiva en búsqueda constante de significados a través de la ubicación precisa del lector en un aquí y un ahora que forman parte de su circunstancia dentro de una sociedad que debe ser crítica, participativa y plural.

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