Lemas: una ley funcional al peronismo de Santa Fe
Lemas y votos, democracia en el lápiz de Lequi Crédito: Lequi

Lemas: una ley funcional al peronismo de Santa Fe

Después de cada elección, los dirigentes peronistas -dueños del poder en la provincia desde el retorno de la democracia- actúan con esfuerzos prometiendo reformas al sistema electoral que ellos mismos califican de “tramposo”. Ejercitan con algunos borradores, llegan a darle forma de ley a algún proyecto, pero en definitiva, todo queda en nada o en meras simulaciones. Los amagues justifican lo que en un exceso de sinceridad confesó el ex gobernador de la provincia, Jorge Obeid: “Lo que sirve no se toca”.

Ni más ni menos. Suicida -o ingenuo- sería pensar que el PJ desecharía precisamente ahora una herramienta que le sería casi imprescindible para retener la gobernación el año que viene.

Si derogaran esa ley, alimentarían las expectativas del hombre que aparece como principal rival y mayor riesgo desde la oposición: Hermes Binner.

El actual intendente de Rosario descartó ser compañero de fórmula de Elisa Carrió, pero admitió que lo seduce la gobernación de Santa Fe. La candidatura se pergeña en un contexto de alianza. Y de eso también comenzó a hablarse. Las negociaciones, que en muchos casos no pasan aún de las charlas de cafés, dibujan algunos modelos de fórmulas. Entonces, aparece la figura del diputado nacional Hugo Storero. El actual legislador se encolumnó en la UCR, pero es de extracción independiente. En su corta vida política, cosechó el preciado mérito de permanecer con buena imagen.

“Esta sería una construcción que podría hacerse”, dio crédito el propio Binner. Y Storero devolvió el cumplido: “El intendente de Rosario es una figura relevante y podría ser un interesante aliado”.

Pero la eventual coalición, por más potable que resulte, no puede escapar a la asechanza del principal peligro. Su peor enemigo no es ni siquiera el Peronismo, sino el propio sistema electoral. “La Ley de Lemas es antidemocrática; confunde a la gente y destruye los partidos políticos”, tronó Binner. “Ya le pedimos su derogación a Reutemann más de diez mil veces, pero él siempre hace prevalecer la conveniencia”, se quejó.

Esa es la ecuación: para la oposición, la principal amenaza; para el oficialismo, la garantía de sumar y así ganar.

Sin Reutemann en carrera y retirado incluso -hasta ahora- de la compulsa presidencial, no aflora un candidato fuerte que asegure el triunfo del peronismo. Ni siquiera sería suficiente aval la bendición del Lole para quien escoja como delfín.

La declinación de su postulación para la Rosada generó varios huérfanos. El último congreso partidario nacional desnudó fracturas y provocó sinceramientos. Muchos diputados y senadores de Santa Fe que deben su alumbramiento político a Reutemann, confirmaron, sin embargo, su enrolamiento con Carlos Menem y no fueron al Congreso. No debe descartarse, entonces, que esta fracción casi definida proponga su propio candidato a gobernador. Así resurge, por ejemplo, la figura de Jorge Giorgetti, el que otrora se jactara de ser la mano derecha de Reutemann.

El hombre con peso propio que aparece en el horizonte peronista es Jorge Obeid. Pero él sabe que sin Ley de Lemas no podrá acceder a su segundo mandato. Por eso advirtió “no tocar” lo que es útil, sobre todo a sus intereses.

El único que formalmente anunció su candidatura es Héctor Cavallero. El actual diputado nacional es el máximo referente del Partido del Progreso Social, principal aliado del peronismo.

Probablemente muchos otros se sumen a la contienda, tantos como sean necesarios para asegurar la victoria del PJ, y siempre y cuando, nada se haga para acotar al menos en algo los engaños que, legitimados en una ley, terminan torciendo las voluntades electorales.

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